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				<journal-title>Disparidades. Revista de Antropolog&#xed;a</journal-title>
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					<subject>Notas de libros</subject>
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					<aff id="aff1"><institution>Universidad de Bonn</institution></aff>
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				<source>Sinestesias. Brujer&#xed;a y hechicer&#xed;a en el mundo hisp&#xe1;nico</source>
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		<p>La introducci&#xf3;n de este libro se&#xf1;ala, como uno de sus principales objetos, el estudio de &#xab;la consideraci&#xf3;n del Mal en los pueblos amerindios&#xbb; (10). Efectivamente, de sus diecisiete cap&#xed;tulos, once presentan casos relacionados con diferentes pueblos amerindios. Evidentemente, el tema de Sinestesias es, en realidad, algo m&#xe1;s preciso pero tambi&#xe9;n, como veremos, m&#xe1;s diverso (y, como veremos al final, quiz&#xe1; problem&#xe1;tico). No es, pues, el Mal en general, sino, como reza el t&#xed;tulo, sobre todo la brujer&#xed;a lo que constituye el hilo conductor de los trabajos aqu&#xed; reunidos. Pero tambi&#xe9;n es m&#xe1;s diverso, pues, adem&#xe1;s de la etnograf&#xed;a amerindia -representada, por ejemplo, en los cap&#xed;tulos sobre la tradici&#xf3;n oral andina en torno a los ogros (Francisco Gil), o las ideas sobre los brujos entre los mayas yucatecos (Manuel Guti&#xe9;rrez)-, la variedad de los cap&#xed;tulos aqu&#xed; reunidos abarca tambi&#xe9;n desde la hechicer&#xed;a en el Toledo del siglo XVII (Mercedes L&#xf3;pez) hasta las im&#xe1;genes de las brujas en las producciones cinematogr&#xe1;ficas de los estudios Disney (Isabel Cansino). </p>
		<p>En consecuencia, antes de presentar los casos etnogr&#xe1;ficos amerindios, intentaremos mostrar a continuaci&#xf3;n algunos de los otros escenarios en que la brujer&#xed;a es explorada en este libro: por un lado, la literatura e historia espa&#xf1;olas (tanto en la pen&#xed;nsula como en Am&#xe9;rica), y por el otro, el mundo global contempor&#xe1;neo. As&#xed;, por ejemplo, Mar&#xed;a Tausiet explora ciertas referencias presentes en las &#xab;Cartas desde mi celda&#x201d; de Gustavo Adolfo B&#xe9;cquer. Por su parte, Mar&#xed;a Lara y Mercedes L&#xf3;pez abordan la brujer&#xed;a en la historia de Espa&#xf1;a: Lara recapitula, a partir del proceso de Zugarramurdi, algunas caracter&#xed;sticas generales sobre la inquisici&#xf3;n; y L&#xf3;pez nos invita a tomar en cuenta, no solo &#xab;la relativa tolerancia del Tribunal del Santo Oficio&#xbb; (116), sino tambi&#xe9;n que Espa&#xf1;a dej&#xf3; de quemar brujas cien a&#xf1;os antes que el resto de Europa<xref ref-type="fn" rid="fn1">
				<sup>1</sup>
			</xref>. En la Am&#xe9;rica virreinal, Monserrat Ventura nos acerca a &#xab;Los juicios por la extirpaci&#xf3;n de idolatr&#xed;as&#xbb; -que compara a la Santa Inquisici&#xf3;n (474)- y presenta, adem&#xe1;s, una hip&#xf3;tesis sugerente: &#xab;la Colonia, al perseguir a los brujos, marc&#xf3; la emergencia de los curanderos&#xbb; (482). Finalmente, Sergio Valero describe el ocultismo, la &#xab;magia ritual de sal&#xf3;n&#xbb; (151) y los movimientos de Nueva Era asociados a la Wicca en el mundo global contempor&#xe1;neo (consider&#xe1;ndolos como &#xab;descontextualizados y superficiales&#xbb; o expresiones de una &#xab;falsa espiritualidad cham&#xe1;nica&#xbb;) (148)<xref ref-type="fn" rid="fn2">
				<sup>2</sup>
			</xref>. </p>
		<p>En cuanto a los contextos etnogr&#xe1;ficos amerindios (que, como ya se&#xf1;alamos, predominan en Sinestesias), Gerardo Fern&#xe1;ndez presenta a los brujos o <italic>layqa</italic> de Bolivia (compar&#xe1;ndolos con los &#xab;maleros&#xbb; del norte del Per&#xfa;)<xref ref-type="fn" rid="fn3">
				<sup>3</sup>
			</xref>. Tambi&#xe9;n en Bolivia, Tristan Platt presenta -luego de algunos recuerdos personales inconexos que parecieran replicar el mito del antrop&#xf3;logo blanco en tierras lejanas- una historia policiaca cubierta por la prensa sensacionalista local, glosando los documentos del juicio en torno a un homicidio perpetrado por un &#xab;cham&#xe1;n devoto&#xbb;.</p>
		<p>Pero lo que esta etnograf&#xed;a amerindia quiz&#xe1; destaque m&#xe1;s es la necesidad y dificultad de formular una definici&#xf3;n m&#xed;nima de brujer&#xed;a que permita abarcar los fen&#xf3;menos que describen. Este problema es resaltado cuando, por ejemplo, Beatriz Monc&#xf3; afirma que &#xab;El t&#xe9;rmino bruja es... un concepto comod&#xed;n&#xbb; (74); y confiesa que &#xab;estas figuras de brujas, parteras, sanadoras o hechiceras se enredan y difuminan hasta hacerse confusas&#xbb; (76).</p>
		<p>Ahora bien, leyendo con atenci&#xf3;n las etnograf&#xed;as presentadas, podr&#xed;a, en un principio, afirmarse que, como lo se&#xf1;ala Ventura, las enfermedades y su curaci&#xf3;n son fundamentales para la definici&#xf3;n de brujer&#xed;a. Al menos tres trabajos parecen apoyar esa premisa. As&#xed;, por ejemplo, Luisa Gonz&#xe1;lez afirma que &#xab;la l&#xed;nea que separa la curaci&#xf3;n de la brujer&#xed;a es demasiado fina y difusa para un shawi&#xbb; (392) de la Amazon&#xed;a peruana. &#xc1;ngel Acu&#xf1;a compara las formas de enfrentar las dolencias entre rar&#xe1;muris y yanomamis -unos por medio de &#xab;ofrendas&#xbb; y &#xab;gestos de respeto&#xbb; &#xab;a las entidades sagradas&#xbb; y los otros, &#xab;mediante la batalla&#x2026; acumulando poder para vencer en el combate&#xbb; (252). Finalmente, Roberto Campos tambi&#xe9;n explora las enfermedades agrupadas bajo la etiqueta de &#xab;mal del ojo&#xbb; en la ciudad de M&#xe9;xico -afirmando, adem&#xe1;s, que sus diferencias con las del &#xab;mundo campesino&#xbb; &#xab;son poco significativas&#xbb; (278).</p>
		<p>Sin embargo, otros tres casos (mexicanos) problematizan, a veces hasta eliminarla, esta asociaci&#xf3;n entre enfermedad y brujer&#xed;a. As&#xed;, por un lado, incluso la (algo extravagante pero muy estimulante) hip&#xf3;tesis de Pedro Pitarch adopta la la idea de enfermedad para explicarse: entre los tzotziles, &#xab;la propia enfermedad es una cierta clase de lenguaje y, en ocasiones, un texto escrito&#xbb; (331). Es decir, &#xab;En lugar de peque&#xf1;os objetos, lo que se introduce en el cuerpo de la v&#xed;ctima son palabras: el lenguaje es, literalmente, la sustancia pat&#xf3;gena&#xbb; (332). Por lo tanto, continuar&#xe1;, &#xab;buena parte del trabajo del cham&#xe1;n est&#xe1; dirigido a convertir la enfermedad en un interlocutor, a transformar las palabras en un sujeto, a subjetivarlas&#xbb; (334). </p>
		<p>Por otro lado, Jacques Galinier parece dejar de lado la idea de enfermedad cuando vincula la brujer&#xed;a con el nahualismo: &#xab;no podemos separar las figuras del nahual y de la bruja&#xbb; (379). Sin embargo, alude casi de inmediato a lo que denomina automutilaci&#xf3;n. As&#xed;, prosigue: &#xab;Las sociedades nativas de Mesoam&#xe9;rica se caracterizan por una concepci&#xf3;n de la persona que incluye elementos provistos de un estatus de extraterritorialidad, como la &#x201c;sombra&#x201d;, o entidades an&#xed;micas ubicadas en un alter ego animal&#x2026; A esta caracter&#xed;stica adem&#xe1;s se a&#xf1;ade la personalidad de figuras h&#xed;bridas, o &#x201c;brujas&#x201d;, mujeres que adoptan formas de cuerpos vol&#xe1;tiles nocturnos, mediante la auto-amputaci&#xf3;n clandestina de un pie o una pierna, con la finalidad de alimentarse de la sangre de los neo-natos&#xbb; (365)<xref ref-type="fn" rid="fn4">
				<sup>4</sup>
			</xref>. Aunque no aparezca aqu&#xed; ya como un elemento a eliminarse, sino como un componente generativo, el argumento de Galinier sigue, pues, de todos modos incluyendo a la dolencia en la definici&#xf3;n de brujer&#xed;a. </p>
		<p>Finalmente, en el cap&#xed;tulo de Guti&#xe9;rrez -a quien los compiladores, Fern&#xe1;ndez y Gil, en su introducci&#xf3;n, rinden homenaje como su profesor universitario)-, esta asociaci&#xf3;n entre brujer&#xed;a y enfermedad no es ya transformada hasta sus mismos l&#xed;mites, sino pr&#xe1;cticamente negada de plano. As&#xed;, entre los mayas yucatecos, la denominaci&#xf3;n de brujo no aludir&#xed;a a alguien que pueda causar enfermedades (212), sino m&#xe1;s bien a &#xab;alguien que puede transformarse en animal&#xbb; (213).</p>
		<p>De este r&#xe1;pido cotejo, pues, un lector atento podr&#xed;a preguntarse qu&#xe9; queda entonces de la noci&#xf3;n de brujer&#xed;a que la etnograf&#xed;a amerindia parece llevar a sus l&#xed;mites. Frente a esta posible perplejidad, la elaboraci&#xf3;n de Fernando Garc&#xe9;s de una lista de palabras traducibles como &#xab;brujo&#xbb; y &#xab;diablo&#xbb; en los documentos del siglo XVIII sobre el quechua chinchay y el quichua ecuatoriano, cobra, a pesar de su brevedad, bastante inter&#xe9;s. Sin embargo, la pregunta parece mantenerse: &#xbf;es acaso posible hallar una definici&#xf3;n de brujer&#xed;a que pueda abarcar fen&#xf3;menos tan dispares como los expuestos en un texto de B&#xe9;cquer y en los testimonios orales de los otom&#xed;es? Y de serlo, &#xbf;d&#xf3;nde radicar&#xed;a su utilidad?</p>
		<p>Pero estas son seguramente solo algunas de las varias saludables preguntas que Sinestesia guarda para sus lectores, quienes sin duda se beneficiar&#xe1;n de los sobresalientes esfuerzos realizados por sus autores, entre los que se incluyen numerosos investigadores de consolidada trayectoria.</p>
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	<back>
		<fn-group>
			<title>Notas</title>
			<fn fn-type="other" id="fn1">
				<label>
					<sup>1</sup>
				</label>
				<p>No carece de inter&#xe9;s que resalte, adem&#xe1;s, que &#xab;durante el siglo XVI... tanto en Italia como en Espa&#xf1;a se desarroll&#xf3; una corriente cr&#xed;tica minoritaria que consideraba las actividades de las brujas como meras fantas&#xed;as de mentes desequilibradas&#xbb; (116).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn2">
				<label>
					<sup>2</sup>
				</label>
				<p>Adem&#xe1;s, aunque se detiene all&#xed;, hubiera sido fascinante observar c&#xf3;mo las interpretaciones asociadas a estos fen&#xf3;menos parecer&#xed;an resonar en el estudio seudoacad&#xe9;mico de fen&#xf3;menos religiosos en, por ejemplo, Sudam&#xe9;rica.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn3">
				<label>
					<sup>3</sup>
				</label>
				<p>A estos &#xfa;ltimos adjudica, adem&#xe1;s, un contexto marcado por &#xab;l desarraigo de los modelos comunitarios de control tradicionales&#xbb; (323).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn4">
				<label>
					<sup>4</sup>
				</label>
				<p>Por un lado, llama un poco la atenci&#xf3;n que Galinier suponga la &#xab;aclimataci&#xf3;n exitosa del complejo europeo de la brujer&#xed;a y la identificaci&#xf3;n entre instancias de origen prehisp&#xe1;nico y colonial dentro de una misma l&#xf3;gica cultural&#xbb; (366), pero no se&#xf1;ale las posibles correspondencias entre la asociaci&#xf3;n brujer&#xed;a-cojera con todo el complejo m&#xed;tico y ritual en torno a la cojera en Am&#xe9;rica ind&#xed;gena. Por otro lado, aunque el autor afirme la existencia de &#xab;una fuerza universal, nzahki&#xbb; (369) en su &#xe1;rea de estudio (que recuerda la idea de <italic>sami</italic> postulada para los Andes), sin embargo, evade el &#xe9;nfasis en la reciprocidad en desmedro de la confrontaci&#xf3;n: &#xab;el curso de la vida no solamente implica una entrop&#xed;a constante... sino que est&#xe1; constantemente comprometido en accidentes de depredaci&#xf3;n generalizada. No solamente a partir de fuerzas extra-corporales, oriundas de la naturaleza, del inframundo, sino tambi&#xe9;n a partir de la misma esfera de la co-vecindad y de la comensalidad&#xbb; (385). As&#xed;, Galinier tampoco asume el respeto o el pago de ofrendas como puntos de partida: &#xab;La alteridad se vuelve... la condici&#xf3;n sine qua non de la fabricaci&#xf3;n de la comunidad... a nivel sincr&#xf3;nico... A nivel diacr&#xf3;nico&#xbb; (383). </p>
			</fn>
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