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				<journal-title>Disparidades. Revista de Antropolog&#xed;a</journal-title>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#xed;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">dra.2021.028</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/dra.2021.028</article-id>
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					<subject>Art&#xed;culo</subject>
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				<article-title>Subjetividad o miedo. Los modos de ser y hacer de las brujas en los Andes</article-title>
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					<trans-title>Subjetivity and fear. The ways of being and doing of witches in the Andes</trans-title>
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				<contrib contrib-type="author" corresp="yes">
					<contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0002-0944-2687</contrib-id>
					<name>
						<surname>Mu&#xf1;oz Mor&#xe1;n</surname>
						<given-names>&#xd3;scar</given-names>
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					<email xlink:href="oscarmun@ucm.es">oscarmun@ucm.es</email>
					<aff id="aff1"><institution>Universidad Complutense de Madrid</institution></aff>
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			<volume>76</volume>
			<issue>2</issue>
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				<copyright-statement>&#xa9; 2021 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2021</copyright-year>
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					<license-p>Este es un art&#xed;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#xe9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#xf3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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			<abstract>
				<title>Resumen</title>
				<p>En este art&#xed;culo me gustar&#xed;a proponer un nuevo acercamiento a la figura de las brujas y sus modos de actuar en los Andes. Al mismo tiempo, utilizo la percepci&#xf3;n que de estos personajes se tiene para plantear un modelo de an&#xe1;lisis de la noci&#xf3;n de miedo en los Andes. Lo que sugiero es que en la comunidad quechua hablante de Coipasi las brujas son reconocidas como sujetos y, por tanto, queda normalizada la relaci&#xf3;n que con ellas se pueda tener. As&#xed;, el miedo no aparece como factor de esta relaci&#xf3;n. </p>
			</abstract>
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>Abstract</title>
				<p>I intend in this article to propose a new approach to witches and their ways of doing in the Andes. At the same time, I use the perception that this has to propose a model of analysis of the notion of fear in the Andes. What I suggest is that in the Quechua-speaking community of Coipasi, witches are recognized as subjects and, therefore, the relationship that one may have with them is normalized. So, fear does not appear as a factor in this relationship.</p>
			</trans-abstract>
			<kwd-group>
				<kwd>Brujer&#xed;a</kwd>
				<kwd>Miedo</kwd>
				<kwd>Subjetividad</kwd>
				<kwd>Fluidez</kwd>
			</kwd-group>
			<kwd-group xml:lang="en">
				<kwd>Witchcraft</kwd>
				<kwd>Fear</kwd>
				<kwd>Subjectivity</kwd>
				<kwd>Fluidity</kwd>
			</kwd-group>
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			</counts>
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	<body>
		<sec id="sec1" sec-type="intro">
			<title>Introducci&#xf3;n</title>
			<p>En noviembre de 2011 en unas extra&#xf1;as circunstancias en las que est&#xe1;n implicados unos &#xab;rateros peruanos&#xbb;, el T&#xed;o y la ciudad de Potos&#xed;, sufr&#xed; un robo que, entre otros objetos, me dej&#xf3; sin mi ordenador personal. En &#xe9;l se encontraban las grabaciones que durante el mes anterior hab&#xed;a realizado en mi trabajo de campo en la cercana comunidad quechua hablante de Coipasi<xref ref-type="fn" rid="fn1">
					<sup>1</sup>
				</xref>. Gracias a un t&#xe9;cnico de sonido consegu&#xed; recuperar de mi grabadora los archivos de la semana anterior. Todos menos uno: la entrevista realizada a do&#xf1;a Dionisia, quien, seg&#xfa;n consenso comunario, es la bruja de la comunidad<xref ref-type="fn" rid="fn2">
					<sup>2</sup>
				</xref>. A nadie en el pueblo pareci&#xf3; extra&#xf1;arle esta circunstancia, pues como me dijo don Vicente &#xab;eso siempre es as&#xed;&#xbb;. Esa entrevista con do&#xf1;a Dionisia fue diferente a las dem&#xe1;s que hab&#xed;a tenido, ya que ella solo hablaba quechua y, por tanto, la conversaci&#xf3;n se llev&#xf3; a cabo con un traductor. Por otro lado, do&#xf1;a Dionisia que viv&#xed;a en una peque&#xf1;a casa alrededor de la cual ten&#xed;a cultivadas plantas medicinales, estuvo en todo momento movi&#xe9;ndose de un lugar a otro, de tal forma que no me permiti&#xf3; apenas tomar notas. Lo poco que he podido rescatar de esa entrevista (pues tambi&#xe9;n perd&#xed; mi diario de campo) es lo que consegu&#xed; recordar al d&#xed;a siguiente al robo.</p>
			<p>Desde que esto sucedi&#xf3;, la figura de la &#xfa;nica bruja de la comunidad me ha causado cierta curiosidad. Aunque muy pocas veces pregunt&#xe9; expresamente por ella, su nombre aparec&#xed;a con frecuencia en las conversaciones que he tenido en la comunidad desde entonces. Su presencia era la excusa perfecta para que me hablaran de brujer&#xed;a, algo que, para mi sorpresa, estaba m&#xe1;s presente en la cotidianidad del lugar de lo que la literatura suele mencionar. Es decir, la brujer&#xed;a es evidente que no es algo de lo que los coipase&#xf1;os hablen a diario, pero tampoco parecen esconderlo y no aparenta ser un tema tab&#xfa; ni, como mostrar&#xe9; en este texto, algo a lo que se tema especialmente. </p>
			<p>Tomando como partida la clasificaci&#xf3;n que <xref ref-type="bibr" rid="B34">Gabriel Mart&#xed;nez (2015: 92-93)</xref> realiza sobre las referencias a brujas en comunidades andinas de Bolivia, pero sin entrar en valoraciones de la veracidad de los testimonios, en Coipasi me encontr&#xe9; con &#xab;relatos de brujer&#xed;a&#xbb; o narraciones sobre supuestos hechos cuyos protagonistas humanos y no humanos no estaban claros<xref ref-type="fn" rid="fn3">
					<sup>3</sup>
				</xref>. Es decir, que tanto las personas que aparecen en esas historias, como los lugares o los diferentes seres, no son conocidos para los coipase&#xf1;os, m&#xe1;s all&#xe1; de &#xab;un primo&#xbb; o &#xab;un vecino&#xbb;. Como Rosaleen Howard ha mostrado, la narrativa andina se construye dotando de protagonismo a todos los interlocutores, atribuy&#xe9;ndoles nombres, as&#xed; como el habla (<xref ref-type="bibr" rid="B28">2020</xref>). De igual forma, los diferentes espacios o lugares se hacen reconocibles al incorporarlos a las historias, siendo protagonistas inequ&#xed;vocos del mundo andino, tambi&#xe9;n con sus nombres y agentividad (<xref ref-type="bibr" rid="B51">Salas 2019</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B33">Mannheim 2020</xref>). Esto no se hace con fines de veracidad como argumenta <xref ref-type="bibr" rid="B34">Mart&#xed;nez (2015: 94)</xref>, sino como modos de permitir la comunicaci&#xf3;n entre diferentes seres por medio del di&#xe1;logo (<xref ref-type="bibr" rid="B28">Howard 2020</xref>) o de reconocer la materialidad (corporalidad) y agentividad social de los lugares (<xref ref-type="bibr" rid="B51">Salas 2019: 200-201</xref>). Por otro lado, existen lo que Mart&#xed;nez llam&#xf3; &#xab;hechos de brujer&#xed;a&#xbb;, donde s&#xed; se reconoce a los protagonistas y a los lugares. Son hechos sucedidos a un individuo o familia y que son conocidos por toda la comunidad. Y, por &#xfa;ltimo, estar&#xed;a lo que yo considero que son los &#xab;cuentos de brujer&#xed;a&#xbb;, y que tienen como protagonistas a seres, humanos y no humanos, con nombres y caracter&#xed;sticas reconocidas, pero que son ubicados en otros lugares y tienen una estructura reconocible en cualquier comunidad cercana. De estos &#xfa;ltimos nos han dado ejemplos en la regi&#xf3;n varios trabajos (<xref ref-type="bibr" rid="B29">Howard-Malverde 1984</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B26">Guti&#xe9;rrez 1988</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B46">Rivera 2006</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B30">Kr&#xf6;gel 2010</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B24">Gil 2019</xref>), aunque yo en Coipasi apenas pude recoger un par de ellos. Sin duda, de los tres, estos eran los menos frecuentes. </p>
			<p>Los relatos e historias que recog&#xed; presentan claras diferencias con los registrados por Mart&#xed;nez. En Coipasi no parecen estar destinados a inducir el miedo o el temor entre los oyentes, o al menos no en la mayor&#xed;a de las ocasiones. Los escuch&#xe9; en todos los &#xe1;mbitos que uno pueda imaginar: en la noche, en un peque&#xf1;o grupo familiar; individualmente a plena luz del d&#xed;a; en grupos reducidos mientras prepar&#xe1;bamos el agua para regar; en una comida cotidiana. Adem&#xe1;s, los narradores no adoptaban una actitud especial al contarlos, eso que Mart&#xed;nez llam&#xf3; &#xab;el modo de narrar&#xbb;, destinado hacer &#xab;llegar lo espeluznante de la narraci&#xf3;n&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B34">2015: 96</xref>). Por otra parte, salvo en el caso de lo que he denominado &#xab;cuentos de brujas&#xbb;, en el resto no se muestra nunca una persecuci&#xf3;n de las brujas ni tampoco la muerte de &#xe9;stas. S&#xed; el castigo con destierro o la reprimenda por parte de las autoridades. Pero nunca pasaba a mayores. </p>
			<p>Me interesa aqu&#xed; se&#xf1;alar como esta presencia de la brujer&#xed;a en Coipasi se debe a la normalizaci&#xf3;n de las pr&#xe1;cticas de estos especialistas rituales, los brujos o <italic>layqakuna</italic>. Sus modos de hacer no resultan extra&#xf1;os en la comunidad y se entienden como parte de la comprensi&#xf3;n local de la relaci&#xf3;n entre seres o, por decirlo de otra forma, ayudan a entender qu&#xe9; es ser <italic>runa</italic>, gente<xref ref-type="fn" rid="fn4">
					<sup>4</sup>
				</xref>. Lo que Guillermo Salas ha denominado que es la subjetividad de los diferentes seres (<xref ref-type="bibr" rid="B51">2019</xref>), y cuya propuesta recuperar&#xe9; al final. Creo que m&#xe1;s all&#xe1; de que en ciertos contextos s&#xed; est&#xe9;n destinados a infundir temor, en general, la brujer&#xed;a no juega un papel tan funcional y s&#xed;, en cambio, conceptual, pues la normalizaci&#xf3;n por parte de los comunarios de sus modos, para nosotros extra&#xf1;os, son parte de lo que se puede entender como una ontolog&#xed;a local<xref ref-type="fn" rid="fn5">
					<sup>5</sup>
				</xref>. As&#xed;, mediante una etnograf&#xed;a de las brujas y los brujos, me gustar&#xed;a en primer lugar, definir las caracter&#xed;sticas de &#xe9;stas y, por otra parte, aportar ciertos principios para una discusi&#xf3;n sobre la noci&#xf3;n del miedo en los Andes. </p>
		</sec>
		<sec id="sec2">
			<title>Ser brujo</title>
			<p>En Coipasi existen tres formas de convertirse en <italic>layqa</italic>: los curanderos, <italic>yatiris</italic> o <italic>jampiris</italic>, que se entiende, como se ha se&#xf1;alado en la regi&#xf3;n (<xref ref-type="bibr" rid="B49">R&#xf6;sing 2008a</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B50">2008b</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B18">Fern&#xe1;ndez 2015</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B20">2019</xref>), conocen las artes de la brujer&#xed;a<xref ref-type="fn" rid="fn6">
					<sup>6</sup>
				</xref>. Pero no tienen por qu&#xe9; usarlas o, por lo menos, no habitualmente. Este es el caso de la mayor parte de los curanderos de la comunidad, pues se dice de ellos que, siendo buenos, conocen esas artes de brujer&#xed;a que solo utilizan para contrarrestar el poder de los brujos de verdad. Los enemigos de estos curanderos pueden acusarlos habitualmente de brujer&#xed;a, aunque no es algo que comparta el resto de la comunidad. Estos casos han sido excluidos de mi an&#xe1;lisis, pues es de consideraci&#xf3;n com&#xfa;n en la comunidad que los verdaderos brujos son aquellos que act&#xfa;an en secreto y que niegan adem&#xe1;s su condici&#xf3;n; est&#xe1;n tambi&#xe9;n aquellos que viniendo de una familia de brujos, como do&#xf1;a Dionisia, contin&#xfa;an con la tradici&#xf3;n y, por &#xfa;ltimo, nos encontramos con los casos de <italic>runas</italic> que en un momento decidieron pactar con el diablo para conseguir determinado poder<xref ref-type="fn" rid="fn7">
					<sup>7</sup>
				</xref>.</p>
			<p>En este &#xfa;ltimo caso, que se podr&#xed;an enmarcar en lo que Gabriel Mart&#xed;nez llam&#xf3; &#xab;relatos de brujer&#xed;a&#xbb;, como nos informa don Anastasio Huaranca que le cont&#xf3; en una ocasi&#xf3;n un coipase&#xf1;o, hay que seguir un complejo ritual en el cerro en b&#xfa;squeda del diablo al que se va a pedir el poder:</p>
			<disp-quote>
				<p>&#xab;&#x201d;Mir&#xe1;, vos tienes que ir un cerrito&#x201d;. Como si fuera este cerro, no ve. &#x201c;Yo voy por otro lado sin que me vea nadie, sin que me ve nadie. Voy, pensando en eso, pensando pa&#x2019; pedir con el diablo, el poder&#x201d;. Entos dice &#x201c;vas yendo, se abre solo una puerta (dice). Una puerta, entr&#xe1;s, primero vas a encontrar una virgen (me dice). Pero esa virgen pas&#xe1;s m&#xe1;s adentro, m&#xe1;s adentro, hasta el &#xfa;ltimo, adentro. Entos a la virgen vas a escupir (dice). Vas a pasar pero vas a escupir. De ah&#xed; vas un poco m&#xe1;s adentro, m&#xe1;s adentro, ah&#xed; (dice) hay animales, grandes. Leones (dice). No te va hacer nada, vas a pasar nom&#xe1;s. Seguir nam&#xe1;s, seguir nam&#xe1;s. M&#xe1;s adentro, ya vas a ver un [&#x2026;] v&#xed;boras. V&#xed;boras vas a ver (dice). Vos seguir pasando, no vas a tener miedo (dice), no te va hacer nada. M&#xe1;s adentro, ya va haber comidas (dice). Comidas, vas a comer todo lo que usted quiera. Y m&#xe1;s adentro, ya es una ciudad (dice). Una ciudad se abre, uuuuu. Ah&#xed; est&#xe1; coches corriendo por el otro lado, como en la ciudad, &#xbf;no? As&#xed;. Entones, seguir pasando, seguir yendo. A lo &#xfa;ltimo, ah&#xed; va a estar el diablo. Un diablo, bien vestido. Entonces, te enfrent&#xe1;s a &#xe9;l, tienes que pedirte, lo que usted quiera. Pedir y pedir. Te va a dar el poder (dice). Pero, una sola obra. Si quieres tener cami&#xf3;n, cami&#xf3;n. Si quieres tener coche [&#x2026;] todo lo usted quiere, pero una sola. Despu&#xe9;s de ah&#xed;, sal&#xed;s, ya con pensamiento y esto y ya. Al momento, con el diablo ya, con satan&#xe1;s ya hay que pedir, pagar, pedir&#x2026;dame una cosa, quiero esto [&#x2026;] y as&#xed; [&#x2026;]&#x201d; As&#xed; dice que hacen los brujos&#xbb;.</p>
			</disp-quote>
			<p>La brujer&#xed;a no se puede llevar a cabo sin la intervenci&#xf3;n directa del diablo (<xref ref-type="bibr" rid="B16">Fern&#xe1;ndez 2011</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B19">2017</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B52">Sax 2014</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B21">Fern&#xe1;ndez y Gil 2019</xref>). El diablo es el que da el poder, sea el que sea, especialmente aquel que se quiere usar para da&#xf1;ar. Y es que es con el diablo con el que tienes que renovar tu compromiso cada cierto tiempo. En varias ocasiones me contaron de estas relaciones peri&#xf3;dicas entre brujos y diablos. En t&#xe9;rminos generales se dice que los brujos tienen por costumbre levantarse a hurtadillas de sus camas para ir en secreto a reunirse con el diablo en mitad del cerro. Entre otras cosas porque el diablo les est&#xe1; molestando constantemente en la noche y no les deja dormir. All&#xed; le realizan ofrendas varias, dialogan con &#xe9;l o incluso tienen sexo: &#xab;Y se acerca a la piedra, se baja el pantal&#xf3;n, el diablo sale [&#x2026;] &#xa1;se sacude! Muchos dec&#xed;an as&#xed;. Esos brujos dicen que as&#xed; trabajan&#xbb; (Anastasio Huaranca)<xref ref-type="fn" rid="fn8">
					<sup>8</sup>
				</xref>. </p>
			<p>Todos estos modos de actuar del <italic>layqa</italic> est&#xe1;n relacionados con <italic>qaqas</italic> (salientes), <italic>punkus</italic> (puertas) o diferentes fuentes de agua en los cerros. Estos elementos del paisaje andino son por definici&#xf3;n espacios peligrosos, lugares <italic>sajras</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Cruz 2006</xref>). Asociados o no a los brujos, estos lugares aparecen como espacios liminales de encuentro entre entidades, donde uno puede ser sorprendido por esp&#xed;ritus de diferentes tipos (<xref ref-type="bibr" rid="B45">Rivera 2005</xref>). Por tanto, la pr&#xe1;ctica de los brujos se ubica en un contexto reconocible. Por una parte, el cerro, sabiendo que en estos lugares donde se realizan la mayor parte de los rituales de los especialistas, sobre todo aquellos destinados hacer el mal. Por otro lado, como se&#xf1;ala Gerardo Fern&#xe1;ndez Ju&#xe1;rez, los promontorios rocosos, las <italic>qaqas</italic> y otras aperturas del cerro son especialmente valoradas para estas artes (<xref ref-type="bibr" rid="B20">2019</xref>). </p>
			<p>Aunque, como ya he mencionado en otras ocasiones, en Coipasi los espacios <italic>sajras</italic> no se limitan exclusivamente al cerro, pudiendo estar en cualquier punto del territorio, incluso en el mismo pueblo (<xref ref-type="bibr" rid="B35">Mu&#xf1;oz 2011</xref>), es cierto, que el cerro es imbuido de un aura de misterio, pues es sin duda el espacio que escapa del control humano y, sobre todo, el considerado m&#xe1;s all&#xe1; de lo dom&#xe9;stico (<xref ref-type="fig" rid="f1">Figura 1</xref>). El pueblo en Coipasi comprende lugares como las casas, las calles y las alejadas <italic>chacras</italic> (huertas). Es decir, el pueblo, y por extensi&#xf3;n lo dom&#xe9;stico, es todo aquel espacio donde se realizan habitualmente actividades humanas. Hasta hace unas d&#xe9;cadas aqu&#xed; podr&#xed;amos incluir algunas partes de los cerros cercanos, pues cuando el pueblo estaba muy poblado hab&#xed;a la necesidad de tierras para cultivar que se arrancaban a las faldas de los cerros. Hoy en d&#xed;a en el pueblo hay tierras bald&#xed;as y, por tanto, las primeras abandonadas fueron aquellas ubicadas en los cerros. Ya nadie cultiva en ellos y pocos son los que llevan a sus ovejas o cabras a pastar por all&#xed;. El cerro se ha convertido as&#xed; en el lugar de lo salvaje, all&#xed; donde se liberan las ataduras de lo dom&#xe9;stico y donde todo aparece fuera del orden humano. Remito aqu&#xed; a la idea de Francisco Pazzarelli, de lo domestico y lo salvaje. Pazzarelli menciona que, en la puna juje&#xf1;a, los pastores entiende que por lo general todo, incluido el &#xe1;nimo como principal esencia an&#xed;mica de los humanos, tiende a ser salvaje, al exceso y sobrepasar el orden. La acci&#xf3;n cotidiana de estos pastores est&#xe1; destinada a domesticar, controlar, este exceso tanto de los animales como de sus propias almas (<xref ref-type="bibr" rid="B39">2020</xref>). Peter Gose, en una cr&#xed;tica a las nociones que &#xe9;l denomina post-humanistas sobre los cerros en cu&#xe1;nto seres incluidos en las estructuras sociales humanas, menciona que la relaci&#xf3;n que los humanos establecen con &#xe9;stos es m&#xe1;s una cuesti&#xf3;n de &#xab;estrategia&#xbb; y no tanto &#xab;<italic>an inviolable cultural or ontological norm</italic>&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B25">2018: 493</xref>). Gose defiende que las relaciones con los cerros en los Andes se construyen sobre los diferentes modos de domesticaci&#xf3;n y no tanto sobre percepciones que los consideran humanos o c&#xf3;mo humanos. Bajo esta perspectiva podemos entender, por tanto, que los brujos, entre otros, son los que pueden domesticar al cerro y su principal habitante, el diablo (ver p. ej. <xref ref-type="bibr" rid="B1">Absi 2005</xref>). </p>
			<fig id="f1">
				<label>Figura 1</label>
				<caption>
					<title>La plaza de Coipasi y los cerros cercanos.</title>
				</caption>
				<graphic id="gra-1" xlink:href="DRA-76-02-e028-gf1.png"/>
				<attrib>Fotograf&#xed;a de &#xd3;scar Mu&#xf1;oz.</attrib>
			</fig>
			<p>El cerro en Coipasi es tambi&#xe9;n el lugar m&#xe1;s apreciado por algunos malos esp&#xed;ritus para hacerse presentes<xref ref-type="fn" rid="fn9">
					<sup>9</sup>
				</xref>. De hecho, muchas de las conversaciones donde se hablaba de brujos, era com&#xfa;n que se derivara hac&#xed;a los encuentros con estos <italic>sajras esp&#xed;ritus</italic>, incluso identific&#xe1;ndolos con brujos. El mismo Anastasio Huaranca menciona tras las palabras ya se&#xf1;aladas, que al brujo &#xab;tambi&#xe9;n dice fantasma&#xbb;, y cuenta varias historias de esp&#xed;ritus aparecidos tanto en Coipasi como en otros lugares. </p>
			<p>En otra ocasi&#xf3;n, mientras ayudaba a dos amigos a &#xab;trancar agua&#xbb;, comenzaron hablar de do&#xf1;a Dionisia y su familia<xref ref-type="fn" rid="fn10">
					<sup>10</sup>
				</xref>. Tras hacerle yo algunas preguntas sobre qu&#xe9; es lo que hab&#xed;a pasado con ella, uno de ellos comenz&#xf3; a contarme la historia de c&#xf3;mo &#xe9;l se asust&#xf3; recientemente en el cerro<xref ref-type="fn" rid="fn11">
					<sup>11</sup>
				</xref>. En la historia, que conoc&#xed; con detalle los d&#xed;as siguientes, ni &#xe9;l ni ning&#xfa;n otro miembro implicado (su mujer y el <italic>jampiri</italic> que lo trat&#xf3;) hicieron menci&#xf3;n alguna a un embrujamiento. Seg&#xfa;n los tres, el hombre se asust&#xf3; tras un encuentro con alg&#xfa;n esp&#xed;ritu en el cerro durante la noche. Su error fue precisamente ese modo actuar, &#xab;como loco&#xbb; dec&#xed;a el <italic>jampiri</italic>, pues remite a comportamientos no deseados como los de los brujos y corres el riesgo de encontrarte con los malos esp&#xed;ritus que pueblan estos paisajes durante la noche<xref ref-type="fn" rid="fn12">
					<sup>12</sup>
				</xref>. </p>
			<p>Por tanto, como vemos, los modos en que los brujos adquieren su poder, pero, sobre todo, en como lo mantienen con relaciones con entidades, especialmente el diablo, y lugares <italic>sajras</italic>, es algo conocido en la comunidad, pues son muchas las personas que han tenido este tipo de encuentros en el cerro. Los brujos, por tanto, lo que hacen no es crear modos nuevos, sino provocar y perpetuar unas relaciones no extra&#xf1;as, sino indeseadas por el com&#xfa;n de los <italic>runas</italic>. Son peligrosos en cuanto consiguen incorporar al orden <italic>runa</italic> aquello que por naturaleza est&#xe1; fuera del mismo. Siguiendo la argumentaci&#xf3;n ya se&#xf1;alada de Gose, procesos conocidos de domesticaci&#xf3;n de los cerros y sus habitantes. De una forma similar, Marieka Sax argumenta que la cosmolog&#xed;a ka&#xf1;ari no se puede entender sin la presencia de los brujos que tienen, como principal objetivo, articular las relaciones con unos esp&#xed;ritus especiales denominados <italic>encantos</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B52">2014</xref>). </p>
		</sec>
		<sec id="sec3">
			<title>Hacer brujer&#xed;a</title>
			<p>Son muy conocidas las formas rituales en como los brujos llevan a cabo sus deseos en los Andes. Se ha incidido especialmente en su car&#xe1;cter de especialista ritual, de sanador, y, por tanto, de las mesas negras, as&#xed; como en la dificultad para distinguir la frontera entre el bien y mal (<xref ref-type="bibr" rid="B49">Rosing 2008a</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B50">2008b</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B20">Fern&#xe1;ndez 2019</xref>). Tuve serias dificultades para acceder a este tipo de rituales en Coipasi, pues en todo momento los diferentes especialistas negaron el realizarlas o, tan siquiera, conocerlas. </p>
			<p>Do&#xf1;a Dionisia, por ejemplo, durante toda nuestra conversaci&#xf3;n (esa que se perdi&#xf3; entre el hurto y el mundo digital) intent&#xf3; convencerme de que no era una bruja como dec&#xed;an en la comunidad, sino una &#xab;curandera&#xbb; y &#xab;naturalista&#xbb; como reflejaban algunas credenciales que me mostr&#xf3;. Yendo y viniendo entre sus plantas medicinales, me dijo que procesaba especial devoci&#xf3;n a San Jer&#xf3;nimo y a Tata Bombori, &#xab;a ellos le hago confiar&#xbb;<xref ref-type="fn" rid="fn13">
					<sup>13</sup>
				</xref>. </p>
			<p>Do&#xf1;a Dionisia aprendi&#xf3; de su pap&#xe1;, como ella misma me confes&#xf3;, el cual tambi&#xe9;n era tenido por brujo en la comunidad. En realidad, en Coipasi, la condici&#xf3;n de <italic>layqa</italic> se extiende a toda la familia de do&#xf1;a Dionisia, pues en varias ocasiones me mencionaron que la bruja era su madre y no su padre. Tambi&#xe9;n en la actualidad se menciona que su hijo est&#xe1; aprendiendo a ser <italic>layqa</italic>. Do&#xf1;a Dionisia naci&#xf3; en la comunidad de Chajrosi y se fue a vivir al pueblo tras casarse con un coipase&#xf1;o. En varias ocasiones, do&#xf1;a Dionisia fue acusada de brujer&#xed;a tanto en Coipasi como en las comunidades vecinas. Incluso me comentaron que fue desterrada de la comunidad en alguna ocasi&#xf3;n anterior hasta que, en 2015, tras la muerte de su marido, las autoridades le invitaron a regresar a Chajrosi de forma definitiva. </p>
			<p>De do&#xf1;a Dionisia se dice que actuaba preferentemente de dos formas: da&#xf1;ando a la persona o personas elegidas mediante objetos dise&#xf1;ados expresamente para ellos; o mediante visitas a las casas de estas personas en forma de cabeza voladora. Estas dos formas son las m&#xe1;s comentadas en la comunidad cuando se habla que alguien ha sido embrujado, se refieran o no a do&#xf1;a Dionisia. </p>
			<sec id="sec3.1">
				<title>Pelos, ropas y excrementos</title>
				<p>Al menos en tres ocasiones me mencionaron como la forma m&#xe1;s com&#xfa;n de embrujar a alguien es enterrando en sus terrenos o en el cementerio una bola putrefacta hecha de cabellos, ropa y excrementos de la persona que se quiere embrujar (<xref ref-type="bibr" rid="B19">Fern&#xe1;ndez 2017: 297-298</xref>). Es decir, al <italic>layqa</italic> se le supone la cualidad de poder obtener cabellos, heces y prendas de estas personas sin que se den cuenta de ello. Adem&#xe1;s de poder luego enterrar en su propio terreno la bola que hacen con esos restos. Se supone que esta se va descomponiendo y pudriendo y es entonces cuando comienza hacer el mal sobre la persona o personas a las que va destinada. </p>
				<p>Do&#xf1;a Miriam Mamani me dec&#xed;a que esto es muy importante saberlo, &#xab;por eso siempre me dijo mi mam&#xe1; que nuestra ropa usadita no hay que votar al piso, hay que quemarla. Su cabello igual. No hay que dar. As&#xed; me dijo mi mam&#xe1;&#xbb;. </p>
				<p>Esta fue la forma en c&#xf3;mo fue embrujada su familia ascendiente por l&#xed;nea paterna. Nos dice don Macario, abuelo de do&#xf1;a Miriam, que comenzaron a sufrir muertes repentinas y desde un primer momento sospecharon que estaban embrujados. Gracias a un <italic>jampiri</italic> consiguieron localizar el embrujo: una bolita enterrada en un pozo en su terreno que ten&#xed;a &#xab;todoooo, toda la clase de ropas, todas, cabellos, caca, todo. Hab&#xed;a podrido&#xbb;<xref ref-type="fn" rid="fn14">
						<sup>14</sup>
					</xref>. El culpable era un t&#xed;o, hermano de su padre, que por medio de su mujer que era bruja, quiso acabar con toda la familia por una cuesti&#xf3;n de tierras. Pese a que descubrieron donde se encontraba el embrujo, no consiguieron evitar la desgracia familiar, incluso despu&#xe9;s de cambiarse de casa. Solo ha quedado vivo don Macario, y en malas condiciones, pues a&#xf1;os despu&#xe9;s fue asustado por un hormiguero de <italic>chakas</italic>. Aunque un <italic>jampiri</italic> local y Tata Bombori consiguieron salvarle la vida, le dej&#xf3; ciego de por vida<xref ref-type="fn" rid="fn15">
						<sup>15</sup>
					</xref>. El <italic>jampiri</italic> de este caso mencion&#xf3; que don Macario fue asustado por un viento que se levant&#xf3; en ese hormiguero. El mismo afectado afirma que ese viento todav&#xed;a era consecuencia del embrujamiento familiar. </p>
				<p>Do&#xf1;a Miriam, su nieta, nos pone en alerta sobre la peligrosidad de dejar nuestras ropas o cabellos, incluso heces, a merced de cualquier posible brujo. La pregunta que surge entonces es, &#xbf;por qu&#xe9; espec&#xed;ficamente estos elementos son tan apreciados por los brujos? Es evidente que hay una raz&#xf3;n de posesi&#xf3;n personal. Es decir, son cosas que pertenecen a la persona que se quiere da&#xf1;ar. Pero en la cosmolog&#xed;a andina hay un elemento de continuidad y fluidez an&#xed;mica que se antoja fundamental. Por decirlo de otra forma, no es importante que esos restos sean de la persona, lo que aprecia el brujo es que son la persona. </p>
				<p>La literatura regional ha destacado en los &#xfa;ltimos a&#xf1;os la importancia de la fluidez para entender la relacionalidad entre seres (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Bugallo 2016</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B13">Cruz 2016</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B37">Mu&#xf1;oz 2020a</xref>). En las muchas conversaciones que ten&#xed;a con los coipase&#xf1;os sobre la enfermedad y la muerte, aparec&#xed;a frecuentemente el t&#xe9;rmino &#xe1;nimu. A mis preguntas sobre qu&#xe9; era el &#xe1;nimu, remit&#xed;an a qu&#xe9; es un ser vivo y en concreto qu&#xe9; es un <italic>runa</italic>. Este est&#xe1; formado por tres elementos: el &#xe1;nimu, el <italic>esp&#xed;rito</italic> y el cuerpo. Las dos primeras son an&#xed;micas, la tercera es material y corporal. Todos hablan de la existencia del &#xe1;nimu y coinciden en sus caracter&#xed;sticas, pues es considerada la principal de las tres, al ser la que confiere la personalidad, pero tambi&#xe9;n la vitalidad de cada ser (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Allen 1982</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B53">Taylor 1987</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B32">Lanata 2007</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B31">La Riva 2012</xref>). El cuerpo es compartido por todos los seres, aunque en principio cada uno posee uno diferente. El cuerpo humano se entiende como el contenedor de las dos esencias an&#xed;micas anteriores. Sin el cuerpo el humano no tiene sentido. Se percibe como un conjunto de envolturas sucesivas: se dice que el &#xe1;nimu y/o el <italic>esp&#xed;rito</italic> (no est&#xe1; muy clara la distinci&#xf3;n entre ellas) se aloja en el coraz&#xf3;n (<italic>sonqo</italic>), que a su vez est&#xe1; protegido por los huesos, por el esqueleto. &#xc9;ste a su vez est&#xe1; envuelto por la carne y la piel que, al mismo tiempo, en el caso de los humanos, est&#xe1; envuelto por la ropa. Nos dice Tom&#xe1;s Sequeli al respecto: &#xab;El <italic>esp&#xed;ritu</italic> es como este cuerpo, pelao. Y cuando le pongo ropa, pantal&#xf3;n a esta pierna, ya se ve como gente. As&#xed; tambi&#xe9;n el <italic>esp&#xed;ritu</italic> ha formado con la carne. Esta carne se pudre, pero el <italic>esp&#xed;ritu</italic> nunca se pudre&#xbb;. Por tanto, la ropa no es simplemente algo que cubre el cuerpo, es una parte del mismo. Sin ella, el cuerpo no existe y, como consecuencia, el ser completo tampoco. </p>
				<p>Por tanto, podemos apreciar que la piel, as&#xed; como las u&#xf1;as o el cabello, pero principalmente la ropa es una parte esencial de la comprensi&#xf3;n del ser <italic>runa</italic>, gente, y no animal, esp&#xed;ritu o planta. La piel y la ropa, esencialmente &#xe9;sta &#xfa;ltima, no es un mero elemento que cubre al ser, es parte del mismo e incluso donde parece alojarse el &#xe1;nimu por fluidez y continuidad. Como han demostrado otras etnograf&#xed;as, en los Andes las prendas tienen tanta importancia en la formaci&#xf3;n de la persona entre otras cosas porque parecen adquirir atributos de ella (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Allen 2015: 31</xref>)<xref ref-type="fn" rid="fn16">
						<sup>16</sup>
					</xref>. Catherine J. Allen ha afirmado que los Andes son un lugar definido por una animacidad compartida (<xref ref-type="bibr" rid="B3">2015: 24</xref>), donde los objetos no es que adquieran el &#xe1;nimo de quien los genera (sean humanos o no humanos), sino que poseen este &#xe1;nimo (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Allen 2020</xref>). Es decir, es una suerte de fluidez o continuidad an&#xed;mica (<xref ref-type="bibr" rid="B10">Bugallo 2020</xref>) entre seres, que comparten la misma esencia an&#xed;mica<xref ref-type="fn" rid="fn17">
						<sup>17</sup>
					</xref>. </p>
				<p>Como nos indica do&#xf1;a Miriam, no se puede dejar cabello o ropa por ah&#xed; tirada, pues es la misma persona la que se est&#xe1; dejando al alcance de los brujos. Por esta raz&#xf3;n no se ponen a secar las prendas en lugares visibles y accesibles, &#xfa;nicamente en los patios interiores. Tambi&#xe9;n por eso, cuando se cava una nueva tumba en el cementerio, las prendas que aparecen de anteriores enterramientos no son tocadas con las manos y son introducidas con sumo cuidado y palos en la tierra. De igual forma, por eso el <italic>tajsi</italic> es muy importante tras el fallecimiento de las personas, pues lavar o quemar las prendas es una acci&#xf3;n indispensable para liberarla del &#xe1;nimu del difunto<xref ref-type="fn" rid="fn18">
						<sup>18</sup>
					</xref>. </p>
			</sec>
			<sec id="sec3.2">
				<title>Cabezas voladoras</title>
				<p>Pero probablemente la t&#xe9;cnica de los brujos que m&#xe1;s asombra en la comunidad es la capacidad que estos tienen para desprenderse de la cabeza y conseguir que esta vuele hasta cualquier lugar, por mi lejano que sea (incluso comunidades de la regi&#xf3;n) para visitar las casas de aquellas personas que ser&#xe1;n objeto del maleficio. La misma do&#xf1;a Miriam se pregunta c&#xf3;mo podr&#xed;an hacerlo: &#xab;Pero, oye, yo pienso, grave pienso, &#xbf;c&#xf3;mo se rompe su cabeza? &#xbf;y su cuerpo qu&#xe9; hace en la cama? No, no s&#xe9; yo. Yo pienso todo [&#x2026;] &#xbf;Con qu&#xe9; se corta o fricciona? No, no s&#xe9;&#xbb;.</p>
				<p>Las cabezas desprendidas del cuerpo, como elemento esencial de la cosmolog&#xed;a andina, est&#xe1;n presentes desde la &#xe9;poca prehisp&#xe1;nica. Las cabezas trofeo en culturas como Paracas, Nazca o Wari ten&#xed;an un doble sentido: por un lado, el mismo ritual donde se produc&#xed;a un gran derramamiento de sangre, sirviendo &#xe9;sta como ofrenda a la tierra y principio de la vida y la fertilidad (<xref ref-type="bibr" rid="B43">Proulx 2008</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B7">Bovisio y Costas 2012</xref>). Bovisio y Costas tambi&#xe9;n ponen atenci&#xf3;n en que las cabezas mismas eran consideradas como seres vivos, ya que la vitalidad est&#xe1; asociada, como sucede en muchas de las culturas amerindias, con, precisamente, el cabello (<xref ref-type="bibr" rid="B7">2012</xref>); pero, por otro lado, sabemos que la cabeza se convert&#xed;a en un contenedor de almas, que eran retenidas cerrando todos sus orificios. Las cabezas trofeo parece ser que eran, sobre todo, ofrendas destinadas a la fertilidad y productividad de la tierra, aunque si ten&#xed;an esta capacidad era precisamente porque ellas en s&#xed; mismas eran cabezas vivas (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Arnold y Hastorf 2008</xref>). Esto se debe a que la cabeza en los Andes es un punto esencial de entrada y salida de las fuerzas an&#xed;micas interiores. Se considera que al comienzo de la vida es por la fontanela por donde estas fuerzas an&#xed;micas pueden entrar y, de igual forma, en el momento final de la vida, por donde tienden a buscar el lugar de salida (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Arnold y Hastorf 2008: 109 y ss</xref>).</p>
				<p>Los brujos andinos, y en Coipasi no son una excepci&#xf3;n, son capaces de desprender su cabeza (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Ansi&#xf3;n 1987: 146-149</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B46">Rivera 2006: 159</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B34">Mart&#xed;nez 2015</xref>)<xref ref-type="fn" rid="fn19">
						<sup>19</sup>
					</xref>. Esta aparece en la noche con un halo de luz, rodeada de p&#xe1;jaros que se caracterizan por ser muy ruidosos. Lo que resaltan todos los coipase&#xf1;os es, sobre todo, la luz que acompa&#xf1;a a la cabeza, que incluso en ocasiones se identifica como una vela, pues esto permite verla sin problemas incluso a bastante distancia. </p>
				<disp-quote>
					<p>&#xab;Una vez claro, para el invierno, as&#xed; para el San Pedro. Me trajeron pues a robar yac&#xf3;n. Entonces ven&#xed;a pues por aqu&#xed;, estuve yendo yo all&#xe1;, all&#xe1; abajito estuve yendo ya. Justo all&#xe1; abajo a la curva esa ha venido pues, luz. Apagando, brillando, apagando, brillando. Ven&#xed;a asicito nom&#xe1;s. Entonces justo he venido a su casa de su suegro, all&#xe1; abajo ah&#xed; a la punta ha venido. Ah&#xed; estaba ardiendo: &#x201c;paja, paja, pajar&#x201d;, as&#xed;. Alumbraba, se apagaba, alumbraba, se apagaba. Entonces meta mirar de all&#xe1; pues. &#x201c;Chin, &#xbf;qu&#xe9; es aquel?&#x201d;, dec&#xed;a. Entonces de ah&#xed; otra vez ha caminado de, a la puerta de cementerio, otra vez ah&#xed; ha venido. Ya estuvo ya &#x201c;&#xbf;d&#xf3;nde est&#xe1; la caja?&#x201d;, asicito ya estuve yo. Entonces de ah&#xed; ha mirado largo rato. Largo rato a mirar estuvo ah&#xed; tambi&#xe9;n. Ya. Pero p&#xe1;jaros ven&#xed;an pues. En el medio p&#xe1;jaros. P&#xe1;jaros: &#x201c;&#xa1;Chaj, chaj, chaj, chaj, chaaaaj!&#x201d;, est&#xe1;n llorando. Entonces ya he venido, justo de ah&#xed; me ido yo. Y &#xe9;l tambi&#xe9;n ha venido pues. Justo estaba entrando a la casa, y justo estaba entrando, por aqu&#xed; quer&#xed;a pasar. Por aqu&#xed; [por entre las piernas]. Entonces yo me he tirado pues a la puerta. Ha pasado por mi encima ha pasado. Y arribita nom&#xe1;s del manantial. Ah&#xed; ha pasado. Entonces yo me he tirado adentro y entonces mi pap&#xe1;, &#x201c;&#xa1;Calejjjjjj!&#x201d;, le he hecho gritar. Entonces, el frente era un hombre que se llamaba Sim&#xf3;n Chijo [&#x2026;]. Entonces ese hab&#xed;a visto y entonces al rato ha venido y arribita de mi casa, viv&#xed;a all&#xe1;, ese rato han ido a ver all&#xed;, han ido a buscar, han ido a buscar. No hab&#xed;a encontrado pues. Ah&#xed; era mujer<xref ref-type="fn" rid="fn20">
							<sup>20</sup>
						</xref>&#xbb;.</p>
				</disp-quote>
				<p>La presencia de la cabeza, por supuesto, no presagia nada bueno. Se sabe que se dirige a la casa de la persona destinataria del maleficio. As&#xed;, le sucedi&#xf3; a don Martin Sequeli hace muchos a&#xf1;os. Tras ver una cabeza volando por los alrededores de su casa (dice que del pap&#xe1; de do&#xf1;a Dionisia) supo que le hab&#xed;an embrujado. En los siguientes meses su casa se cay&#xf3; y su mujer enferm&#xf3; hasta morir.</p>
			</sec>
		</sec>
		<sec id="sec4">
			<title>Miedo o subjetividad</title>
			<p>Pero en t&#xe9;rminos generales, los brujos, las brujas o las cabezas voladoras no infunden miedo a no ser que seas el destinatario de sus acciones. Don Marcial Sequeli en su testimonio as&#xed; lo demuestra. &#xc9;l no tem&#xed;a a la cabeza. M&#xe1;s bien se podr&#xed;a decir que infunden curiosidad, y no porque les resulte incomprensible que una cabeza pueda tener agencia independientemente de su cuerpo, sino m&#xe1;s bien por c&#xf3;mo conseguir&#xe1;n los brujos desprenderse de ella y sobrevivir. A nadie parece extra&#xf1;arle que una cabeza pueda volar sola en la noche y realizar acciones sobre los humanos. Lo que extra&#xf1;a, como muestra do&#xf1;a Miriam, es c&#xf3;mo har&#xe1;n los brujos para automutilarse<xref ref-type="fn" rid="fn21">
					<sup>21</sup>
				</xref>. Es decir, ella no se pregunta por la propia existencia de las cabezas o porqu&#xe9; &#xe9;stas puedan tener agencia: trasladarse, moverse, tener vida, emitir sonidos y provocar enfermedades o males. </p>
			<p>Como nos ha mostrado Viveiros de Castro, las formas corporales (el ropaje, &#xab;<italic>clothing</italic>&#xbb;) pueden ser variadas y para nada fijadas (<xref ref-type="bibr" rid="B54">1998</xref>). En gran parte de las culturas amerindias, y al menos en los Andes, no es necesario que el cuerpo aparezca completo para fungir como tal. El cuerpo es un recept&#xe1;culo que envuelve y da vida a, para el caso andino, el &#xe1;nimu. La cabeza, adem&#xe1;s, como &#xf3;rgano fundamental para entender el sentido de esta fuerza an&#xed;mica y sus tr&#xe1;nsitos fuera y dentro del cuerpo, ha sido en los Andes siempre un elemento especialmente significativo. La cabeza ha funcionado siempre como un cuerpo en s&#xed;. </p>
			<p>Lo que quiero mostrar es que, al contrario de lo que pudiera parecer, estas cabezas voladoras, como fueron las cabezas trofeo en el pasado, no son entendidas en los Andes como seres extra&#xf1;os, sino m&#xe1;s bien cercanos a los humanos. Como son las &#xf1;atitas hoy en d&#xed;a en La Paz o han sido los huesos <italic>chullpas</italic> de los habitantes del pasado primigenio<xref ref-type="fn" rid="fn22">
					<sup>22</sup>
				</xref>. Pero, sobre todo, como son los condenados, esos muertos que salen a las pocas horas de sus tumbas para vagar por el territorio local ya que sus almas han sido castigas por un mal comportamiento en vida. El cuerpo de los condenados se va descomponiendo y puede ser visto en ese estado, incluso falt&#xe1;ndole alg&#xfa;n miembro (<xref ref-type="bibr" rid="B47">Rojas 2013a</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B48">2013b</xref>). </p>
			<p>Las cabezas voladoras, como los condenados, &#xf1;atitas o huesos <italic>chullpas</italic>, demuestran, como dice Jacques Galinier para el caso de las brujas otom&#xed;es (<xref ref-type="bibr" rid="B23">2019: 377</xref>): &#xab;que no existe ninguna ipseidad del cuerpo humano [&#x2026;] Las transformaciones de las &#x2018;brujas&#x2019; se&#xf1;alan el car&#xe1;cter l&#xe1;bil del cuerpo humano, cuyos elementos se pueden asociar o disociar como en un rompecabezas&#xbb;. </p>
			<p>Estas formas de reconocer a las brujas y los brujos, as&#xed; como sus modos de hacer, no parecen producir temor entre los coipase&#xf1;os. La brujer&#xed;a produce preocupaci&#xf3;n al embrujado, adem&#xe1;s de, claro est&#xe1;, sufrimiento. Pero al que simplemente observa, sin ser afectado, le produce m&#xe1;s bien curiosidad y, tal vez, incertidumbre. Al menos en Coipasi, ese miedo, temor y horror del que nos hablara Gabriel Mart&#xed;nez, no se hace presente cuando de brujer&#xed;a se trata. Los coipase&#xf1;os presentan formas de temor en otras narraciones que reflejan el encuentro con otros esp&#xed;ritus o entidades. Curiosamente este temor nunca se transmite como un sentimiento, y los coipase&#xf1;os se preocupan especialmente por mostrar las consecuencias f&#xed;sicas de &#xe9;ste: cabellos de punta, p&#xe9;rdida de esf&#xed;nteres, sensaci&#xf3;n de un cuerpo hinchado, ojos llorosos. Es decir, nunca escuch&#xe9; a nadie decir que tuviera miedo, aunque s&#xed; mostrar las consecuencias f&#xed;sicas de estos encuentros. Hay, de hecho, una expresi&#xf3;n coipase&#xf1;a que indica la actitud ante la adversidad, y m&#xe1;s concretamente la forma de combatir el miedo: &#xab;por mi capricho&#xbb;. Don Clemente Chijo, por ejemplo, ha vivido siempre junto a una de las barrancas donde m&#xe1;s encuentros con malos esp&#xed;ritus se han producido (<xref ref-type="fig" rid="f2">Figura 2</xref>). A mi pregunta de si no sent&#xed;a miedo me contesta:&#xbb; No, no tengo miedo. M&#xe1;s capricho me pongo. [Capricho es] Bueno, m&#xe1;s coraje. M&#xe1;s coraje me pongo. Y as&#xed; [&#x2026;] me vengo nom&#xe1;s. Y por eso no me pasa nada, ni haberlo nada.&#xab;</p>
			<fig id="f2">
				<label>Figura 2</label>
				<caption>
					<title>Camino y barranca <italic>sajra</italic> en mitad del pueblo de Coipasi.</title>
				</caption>
				<graphic id="gra-2" xlink:href="DRA-76-02-e028-gf2.png"/>
				<attrib>Fotograf&#xed;a de &#xd3;scar Mu&#xf1;oz.</attrib>
			</fig>
			<p>Es decir, seg&#xfa;n numerosos testimonios que he recogido en la comunidad, tener <italic>capricho</italic> o <italic>coraje</italic> es enfrentarse a la adversidad. M&#xe1;s concretamente, sacar a relucir una gran fuerza de voluntad para solucionar un contratiempo con fuerza y decisi&#xf3;n. Aunque lo escuch&#xe9; en todos los contextos, como por ejemplo a la hora de afrontar disputas con otras comunidades o instituciones, era siempre usado por aquellos que describ&#xed;an que hab&#xed;an sobrevivido al encuentro con un mal esp&#xed;ritu. Por decirlo de otra forma, no existe el miedo porque existe el <italic>coraje</italic> o el <italic>capricho</italic>, que podr&#xed;amos describir como la forma de saber actuar una vez que se reconoce con qu&#xe9; o qui&#xe9;n se est&#xe1; enfrentando.</p>
			<p>No obstante, es interesante que en todas las narraciones sobre brujer&#xed;a, no apareci&#xf3; ni las consecuencias f&#xed;sicas antes descritas, ni tampoco la expresi&#xf3;n &#xab;por mi capricho&#xbb; o alguna parecida. Por tanto, pareciera que &#xab;las &#x201c;brujas&#x201d; no remiten a fen&#xf3;menos marginales, exc&#xe9;ntricos&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Galinier 2019: 386</xref>). </p>
			<p>El miedo se articula y construye socialmente con lo desconocido, lo extra&#xf1;o y lo imprevisible<xref ref-type="fn" rid="fn23">
					<sup>23</sup>
				</xref>. Guillermo Salas ha comentado que la l&#xf3;gica andina parece ser la inversa, subjetivar lo presente. Salas comenta como para que en los Andes un ser te asuste, es necesario reconocerlo como sujeto, &#xab;como una persona&#xbb;. Solo en estos casos uno puede entablar relaciones con &#xe9;l (<xref ref-type="bibr" rid="B51">2019: 131</xref>). Estando de acuerdo con esta propuesta, aunque no estando seguro de que subjetivar signifique siempre el reconocimiento como una persona, no creo que la subjetividad de, por ejemplo, las brujas o los brujos, tenga como consecuencia el temor o miedo, sino, simplemente, la relacionalidad. Lo que permite esta forma de hacer conocido lo supuestamente extra&#xf1;o, es relacionarse con &#xe9;l de una manera que a los coipase&#xf1;os les resulta comprensible y accesible. Es decir, al contrario de lo que menciona Mart&#xed;nez, no hay cuestionamiento de la verdad del mundo de las brujas o los brujos. Este mundo simplemente existe y, en t&#xe9;rminos de Salas, se le subjetiviza, lo que permite relacionarse con &#xe9;l. </p>
		</sec>
		<sec id="sec5" sec-type="conclusions">
			<title>Conclusiones</title>
			<p>Brujos, brujas y brujer&#xed;as est&#xe1;n presentes en Coipasi. No resultan extra&#xf1;os y, por tanto, pasan a formar parte de la normalidad. El reconocimiento como sujetos de las brujas o sus muchas formas, de los seres con los que estas se relacionan, ll&#xe1;mese diablo, cerro o fuente de agua y de sus modos de actuar, lleva al reconocimiento de la capacidad de relacionarse con ellas. Esto les permite a los coipase&#xf1;os afrontar encuentros con cabezas voladoras, descubrir maleficios en sus terrenos o en los cementerios o toparse en el cerro con vecinos que est&#xe1;n haciendo pactos con el diablo. Todo ello podr&#xed;a infundir al temor o, como hemos visto se&#xf1;ala Gabriel Mart&#xed;nez, imaginar una serie de historias y relatos destinadas a fomentar el miedo. Pero como he pretendido mostrar, el miedo no entra dentro de las categor&#xed;as reconocibles en Coipasi. </p>
			<p>Los coipase&#xf1;os no remiten nunca al miedo, por lo menos, no lo nombran. El miedo se refleja en sensaciones f&#xed;sicas que s&#xf3;lo se hacen presentes cuando se producen encuentros con diferentes esp&#xed;ritus. Estas sensaciones f&#xed;sicas, no son entendidas como miedo, o por lo menos los coipase&#xf1;os no lo reconocen. Parecen funcionar m&#xe1;s bien como una p&#xe9;rdida de control de la propia ontolog&#xed;a, donde el esp&#xed;ritu provoca que el cuerpo humano deje de funcionar como se espera. Es entonces cuando los humanos deben sacar a relucir el capricho o el coraje, que es la capacidad de recuperar este control mediante dos ejercicios: la subjetividad de lo que se tiene enfrente; y una vez hecho esto, el saber actuar con fuerza para salir de ese trance. </p>
			<p>Como ya he mencionado, este proceso nunca fue narrado con las brujas. Por tanto, en este texto he pretendido, por un lado, poner en cuesti&#xf3;n el que las brujas sean un elemento de temor en Coipasi. Coincido con los argumentos ya se&#xf1;alados aqu&#xed; por Gerardo Fern&#xe1;ndez y Ina R&#xf6;sing en que gran parte de esto se debe a la ambig&#xfc;edad propia de los especialistas rituales en los Andes. Pero tambi&#xe9;n se debe a que las brujas no funcionan como seres extravagantes o misteriosos y, mucho menos, extra&#xf1;os. Por otro lado, gracias a esta percepci&#xf3;n de las brujas he querido establecer unos principios a partir de los cuales discutir la noci&#xf3;n de miedo en la regi&#xf3;n. Espero que estos primeros atisbos de discusi&#xf3;n sobre esta emoci&#xf3;n, ayude a otras investigaciones a definir las formas de relaci&#xf3;n entre seres en los Andes. </p>
		</sec>
	</body>
	<back>
		<fn-group>
			<title>Notas</title>
			<fn fn-type="other" id="fn1">
				<label>
					<sup>1</sup>
				</label>
				<p>Coipasi es una peque&#xf1;a comunidad quechua hablante que se encuentra en el municipio de Chaqu&#xed;. Coipasi es la cabecera del ayllu del mismo nombre y sus habitantes se dedican principalmente a la agricultura complementado con algo de ganader&#xed;a. No obstante, la mayor parte de su poblaci&#xf3;n joven (entre los 20 y los 40 a&#xf1;os ha emigrado a las ciudades cercanas incluso a otros pa&#xed;ses, principalmente Argentina). </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn2">
				<label>
					<sup>2</sup>
				</label>
				<p>El nombre es ficticio. He decidido mantener el anonimato de la misma y de su familia debido a las cuestiones y pr&#xe1;cticas tan sensibles que se le atribuyen en este texto. </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn3">
				<label>
					<sup>3</sup>
				</label>
				<p>En este trabajo no distingo entre brujos o brujas. Se utilizara uno u otro t&#xe9;rmino indistintamente o, en su defecto, la palabra quechua que lo designa: <italic>layqa</italic>. Por otro lado, la distinci&#xf3;n que aqu&#xed; realizo entre &#xab;relatos&#xbb;, &#xab;hechos&#xbb; y &#xab;cuentos&#xbb; de brujer&#xed;a, est&#xe1; basada precisamente en la presentada por Gabriel Mart&#xed;nez en el texto citado (<xref ref-type="bibr" rid="B34">2015</xref>), pretendiendo, como se ver&#xe1; a lo largo del texto, una cr&#xed;tica a la misma. </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn4">
				<label>
					<sup>4</sup>
				</label>
				<p>El t&#xe9;rmino quechua <italic>runa</italic> es usado en la comunidad para referirse a la &#xab;gente&#xbb;, es decir, ellos mismos. No obstante, <italic>runa</italic> es inclusivo, y en general se aplica a todo humano que cumple con las condiciones para serlo, como veremos posteriormente: tener un alma, un cuerpo (vestido) y la capacidad de hablar.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn5">
				<label>
					<sup>5</sup>
				</label>
				<p>Por ontolog&#xed;a entiendo aqu&#xed; no &#xfa;nicamente la forma de articular la comprensi&#xf3;n de los diferentes seres, sino tambi&#xe9;n las relaciones que se establecen entre ellos. Si se prefiere, el lector puede sustituir el t&#xe9;rmino por el de cosmolog&#xed;a (<xref ref-type="bibr" rid="B37">Mu&#xf1;oz 2020a</xref>). </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn6">
				<label>
					<sup>6</sup>
				</label>
				<p>Para estudios sobre la brujer&#xed;a en los Andes durante la colonia ver los trabajos de <xref ref-type="bibr" rid="B14">Estenssoro (2003)</xref> o <xref ref-type="bibr" rid="B16">Fern&#xe1;ndez (2011</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B17">2012</xref>). <xref ref-type="bibr" rid="B49">R&#xf6;sing (2008a</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B50">2008b)</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B18">Fern&#xe1;ndez (2015)</xref>, por su parte, han puesto de relieve la capacidad ambigua de los especialistas rituales andinos contempor&#xe1;neos que les hacen encontrarse m&#xe1;s all&#xe1; de las nociones del mal, del bien, del miedo o incluso de la de brujer&#xed;a. </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn7">
				<label>
					<sup>7</sup>
				</label>
				<p>Gerardo Fern&#xe1;ndez Ju&#xe1;rez lo explica muy bien para el caso aymara (<xref ref-type="bibr" rid="B20">2019: 319</xref>): &#xab;Brujo se dice en aymara <italic>layqa</italic>. Un <italic>layqa</italic> renocido sin discusi&#xf3;n como tal en cualquier comunidad del Altiplano que s&#xf3;lo entendiera de la provocaci&#xf3;n ritual del da&#xf1;o y el maleficio entre los comunarios, tendr&#xed;a serios problemas de convivencia y de integraci&#xf3;n en las actividades colectivas cotidianas de la comunidad; no podr&#xed;a entrar en el desempe&#xf1;o de la carrera de cargos p&#xfa;blicos esenciales en el reconocimiento social de la persona ni ser&#xed;a demandado, ni &#xe9;l ni su familia, para concertar <italic>aynis</italic>, &#x201c;faenas&#x201d;, ni siquiera para el dominio integrador y prestigioso del parentesco ritual o &#x201c;compadrazgo&#x201d;. En estas condiciones estar&#xe1; condenado a dejar la comunidad o vivir completamente aislado&#xbb;. </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn8">
				<label>
					<sup>8</sup>
				</label>
				<p>En otra ocasi&#xf3;n el mismo don Anastasio me dijo: &#xab;Me han contado as&#xed; siempre los que han visto. Todos han visto. Sab&#xed;an contar. As&#xed; son los brujitos que trabajan. Al Guillermo mismo hab&#xed;a aparecido. Hay un estanque, en Kelaque decimos, ah&#xed;. Hab&#xed;a ido muy temprano, a las 3 por ah&#xed;. Cuando hab&#xed;a ido, hab&#xed;a encontrado a otro brujito. Brujo que estaba parado. Entonces justo encuentra en estanque, el brujo estaba parado ah&#xed;. Solamente estar&#xed;a esperando el diablo que venga y se lo lleve. Y dice, &#xe9;ste: &#x201c;Ay hermanito. Bien has venido a esta hora. Mirar, mirar. A m&#xed; me estaban por llevar (me ha dicho). A m&#xed; me estaban por llevar. All&#xe1;, aquel r&#xed;o, es una ciudad liiinda. Coches correando, as&#xed;, as&#xed;. Luz, b&#xe1;rbaro. Entonces, ah&#xed; me estaban por llevar. Ahora, me salvaste&#x201d;&#xbb;. </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn9">
				<label>
					<sup>9</sup>
				</label>
				<p>Los malos esp&#xed;ritus o <italic>sajra esp&#xed;ritus</italic>, como ya he se&#xf1;alado en otro lugar (<xref ref-type="bibr" rid="B38">Mu&#xf1;oz 2020b</xref>), son aquellos en los que se convierten todas las almas de los muertos que no descansan y son condenadas. Son malos porque da&#xf1;an a los humanos en sus encuentros y pueden presentarse casi bajo cualquier forma conocida. Para una noci&#xf3;n parecida y tambi&#xe9;n relacionada con la brujer&#xed;a, ver los <italic>encantos</italic> registrados por Marieka Sax en Ka&#xf1;ari, norte de Per&#xfa; (2019). </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn10">
				<label>
					<sup>10</sup>
				</label>
				<p>&#xab;Trancar agua&#xbb; es el t&#xe9;rmino usado por los coipase&#xf1;os para referirse a los turnos de riego. &#xab;Trancar&#xbb; alude a la acci&#xf3;n de cerrar los pozos o estanques de agua tras el uso reglamentario a fin de que los siguientes turnos puedan encontrar los dep&#xf3;sitos llenos. Pero en realidad, cuando se dice &#xab;voy a trancar agua&#xbb;, se refiere a abrir el estanque, regar sus tierras y cerrarlo posteriormente. El buen hacer de estas acciones, como se supondr&#xe1;, es fundamental para el mantenimiento no solo de las <italic>chacras</italic>, sino tambi&#xe9;n del funcionamiento de la comunidad. </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn11">
				<label>
					<sup>11</sup>
				</label>
				<p>El susto o <italic>mancharisqa</italic> es la enfermedad m&#xe1;s com&#xfa;n en la comunidad. Se trata de una alteraci&#xf3;n del individuo despu&#xe9;s de que su esencia an&#xed;mica, el <italic>&#xe1;nimu</italic>, salga del cuerpo tras un susto o sobresalto repentino. &#xc9;ste se puede dar por muchas razones y producir una alteraci&#xf3;n m&#xe1;s leve, por ejemplo, un sonido estridente, o m&#xe1;s graves, por ejemplo, el encuentro con un esp&#xed;ritu. </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn12">
				<label>
					<sup>12</sup>
				</label>
				<p>Es com&#xfa;n escuchar a los coipase&#xf1;os que los protagonistas de encuentros entre brujos y diablos (ya sea el propio brujo o el que los observa) se vuelvan &#xab;como locos&#xbb; posteriormente. Nos dice Gerardo Fern&#xe1;ndez al respecto: &#xab;Las actuaciones da&#xf1;inas de los &#x201c;brujos&#x201d; en los Andes potencian diferentes estados de alteraci&#xf3;n sistem&#xe1;tica de la conciencia de sus v&#xed;ctimas que los lugare&#xf1;os suelen definir como &#x201c;locura&#x201d; o p&#xe9;rdida de juicio&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B19">2017: 307</xref>). </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn13">
				<label>
					<sup>13</sup>
				</label>
				<p>Las referencias a Tata Bombori o Santiago, santuario ubicado en el norte de Potos&#xed;, son constante en la regi&#xf3;n cuando de brujer&#xed;a se refiere (<xref ref-type="bibr" rid="B41">Platt 2019</xref>). Son muchos los especialistas rituales que procesan devoci&#xf3;n a este santuario, uno de los m&#xe1;s importantes del pa&#xed;s, que tambi&#xe9;n es usado para curar de brujer&#xed;a como veremos m&#xe1;s adelante en el caso de don Macario. </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn14">
				<label>
					<sup>14</sup>
				</label>
				<p>En alguna ocasi&#xf3;n me mencionaron que los brujos tambi&#xe9;n pueden hacer el mal usando mu&#xf1;ecos que imiten al embrujado, aunque no registr&#xe9; ning&#xfa;n &#xab;hecho&#xbb; al respecto. Gabriel Mart&#xed;nez registr&#xf3; un caso donde uno de estos mu&#xf1;ecos ten&#xed;a en su interior excrementos y ropa (<xref ref-type="bibr" rid="B34">Mart&#xed;nez 2015: 96</xref>). </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn15">
				<label>
					<sup>15</sup>
				</label>
				<p>Las <italic>chakas</italic> (de la familia de las <italic>Attini</italic>, pueden ser de dos tipos, o <italic>Atta</italic> -cortadoras de hojas- o <italic>Acromyrmex</italic> -podadoras-) son unas hormigas muy da&#xf1;inas que devoran los cultivos. Son tambi&#xe9;n tenidas por ser los malos esp&#xed;ritus. </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn16">
				<label>
					<sup>16</sup>
				</label>
				<p>Para discusiones parecidas sobre la importancia del ropaje para comprender a la persona ver a <xref ref-type="bibr" rid="B40">Pitarch (2017)</xref> o <xref ref-type="bibr" rid="B44">Raby (2019)</xref> para Mesoam&#xe9;rica; as&#xed; como, principalmente, <xref ref-type="bibr" rid="B54">Viveiros de Castro (1998)</xref> para la Amazon&#xed;a. </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn17">
				<label>
					<sup>17</sup>
				</label>
				<p>Respecto a si los objetos en los Andes adquieren agencialidad porque as&#xed; se la atribuyen sus creadores o porque la poseen ellos al ser parte de su origen ver <xref ref-type="bibr" rid="B37">Mu&#xf1;oz (2020a)</xref>. </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn18">
				<label>
					<sup>18</sup>
				</label>
				<p>Por lo mismo, pude ver en varias ocasiones como el cabello que se cortaba era quemado o, en su defecto, enterrado, pero nunca se tiraba o se dejaba sin m&#xe1;s en el suelo. </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn19">
				<label>
					<sup>19</sup>
				</label>
				<p>Recordemos que ya Gonzalo de Holgu&#xed;n en su diccionario de quechua apuntaba que <italic>Viss cocho</italic> o <italic>humapurik</italic> eran &#xab;Las brujas que dizen que las topauan de noche en figura de cabe&#xe7;a humana solamente situando assi viss viss&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B27">2007: 230</xref>). </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn20">
				<label>
					<sup>20</sup>
				</label>
				<p>La onomatopeya <italic>chaj, chaj, chaj</italic>, o alguna muy parecida, aparece como una constante en todos los relatos recogidos en los Andes sobre las cabezas voladoras de brujas, como los presentados ya aqu&#xed; por Gabriel Mart&#xed;nez y Juan Ansi&#xf3;n. Este &#xfa;ltimo indica que probablemente se refiere a una risa entrecortada por parte de las brujas (<xref ref-type="bibr" rid="B5">1987: 147</xref>). Sin tener los suficientes datos como para poderlo afirmar, yo m&#xe1;s bien sugerir&#xed;a que se entienden como formas del habla de estas cabezas. </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn21">
				<label>
					<sup>21</sup>
				</label>
				<p>Jacques Galinier ha se&#xf1;alado que la automutilaci&#xf3;n es uno de los elementos fundamentales entre los brujos otom&#xed;es de M&#xe9;xico (<xref ref-type="bibr" rid="B23">2019</xref>). </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn22">
				<label>
					<sup>22</sup>
				</label>
				<p>Las <italic>&#xf1;atitas</italic> son calaveras a las que rinden culto diferentes hermandades en la ciudad de La Paz (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Fern&#xe1;ndez 2010</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B42">Portugal 2017</xref>). <italic>Chullpa</italic> es el t&#xe9;rmino usado en casi toda Bolivia para referirse tanto a los habitantes de un tiempo primigenio como a los restos, especialmente &#xf3;seos, dejados por &#xe9;stos. Se destaca de los restos <italic>chullpas</italic> su agentividad y capacidad de actuar casi como humanos (<xref ref-type="bibr" rid="B36">Mu&#xf1;oz 2014</xref>), as&#xed; como de presentar caracter&#xed;sticas de cuerpos vivos como tener sangre en su interior (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Casaverde 1970: 156</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B5">Ansi&#xf3;n 1987: 91</xref>). </p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn23">
				<label>
					<sup>23</sup>
				</label>
				<p>La antropolog&#xed;a del miedo generalmente se ha centrado en estos aspectos, es decir, en el an&#xe1;lisis de aquello que genera los miedos colectivos (<xref ref-type="bibr" rid="B22">Fern&#xe1;ndez y Pedrosa 2008</xref>) o en el miedo como elemento propio del poder y la pol&#xed;tica (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Boscoboinik 2016</xref>), pero en muy pocas ocasiones sobre el miedo como emoci&#xf3;n y sentimiento individual. </p>
			</fn>
		</fn-group>
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			<title>Bibliograf&#xed;a citada</title>
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				</mixed-citation>
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							<surname>Allen</surname>
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					<article-title>Body and Soul in Quechua Thought</article-title>
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					<chapter-title>Inqaychus andinas y la animacidad de las piedras</chapter-title>
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					<article-title>&#xbf;Por qu&#xe9; estudiar los miedos desde la antropolog&#xed;a?</article-title>
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							<surname>Bugallo</surname>
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					<chapter-title>Wak&#x2019;as en la puna juje&#xf1;a. Lo fluido y lo fino en el di&#xe1;logo con pachamama</chapter-title>
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					<source>Andes. Ensayos de etnograf&#xed;a te&#xf3;rica</source>
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							<surname>Cruz</surname>
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					<source>Wak&#x2019;as, diablos y muertos. Alteridades significantes en el mundo andino</source>
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					<publisher-loc>San Salvador de Jujuy</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad Nacional de Jujuy</publisher-name>
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					<article-title>Territorio e identidad en los Andes. Concepciones populares en torno a las zonas ecol&#xf3;gicas altas en la sierra de Lima</article-title>
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					<source>Los rostros de la Tierra Encantada. Religi&#xf3;n, evangelizaci&#xf3;n y sincretismo en el Nuevo Mundo. Homenaje a Manuel Marzal</source>
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					<source>Cerrar el c&#xed;rculo: la curaci&#xf3;n gris como tr&#xe1;nsito entre la negra y la blanca. Rituales nocturnos de curaci&#xf3;n en los Andes bolivianos</source>
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