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				<journal-title>Disparidades. Revista de Antropolog&#xed;a</journal-title>
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					<subject>Notas de libros</subject>
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				<article-title>Notas de libros</article-title>
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						<surname>Rivera And&#xed;a</surname>
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					<aff id="aff1"><institution>Pontificia Universidad Cat&#xf3;lica del Per&#xfa;</institution></aff>
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				<source>Ensayos de etnograf&#xed;a te&#xf3;rica: Andes</source>
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		<p>Este libro reune trabajos etnogr&#xe1;ficos sobre las relaciones contempor&#xe1;neas entre humanos y no humanos en los Andes, escritos por andinistas con amplia trayectoria basados en Bolivia, Argentina, Espa&#xf1;a, Reino Unido y Estados Unidos. Podr&#xed;amos se&#xf1;alar cuatro puntos m&#xe1;s o menos comunes a la mayor&#xed;a de sus cap&#xed;tulos: el di&#xe1;logo con el as&#xed; llamado &#xab;giro ontol&#xf3;gico&#xbb;, la idea de una &#xab;animacidad&#xbb; omnipresente, la invocaci&#xf3;n de la figura de la Pachamama y, aunque con menor predominio, la b&#xfa;squeda de una aproximaci&#xf3;n balanceada entre reciprocidad y depredaci&#xf3;n.</p>
		<p>Abordaremos primero el di&#xe1;logo que varios de los cap&#xed;tulos de este libro entablan con los debates en torno al llamado &#xab;giro ontol&#xf3;gico&#xbb; - aunque tambi&#xe9;n hay cap&#xed;tulos, como el de Pablo Cruz (sobre el saqueo, mercantilizaci&#xf3;n y patrimonializaci&#xf3;n de chullpas en Bolivia), que simplemente las pasan por alto-. Las posiciones son variadas: mientras que ciertos cap&#xed;tulos adoptan algunas de sus premisas (como en el caso del analogismo), otros parecen revisarlas (como pasa, por ejemplo, con el perspectivismo) o rechazarlas de plano (tal como sucede con ciertas aplicaciones para los Andes cuzque&#xf1;os). Otros todav&#xed;a parecen hacer una lectura poco atenta de sus principales caracter&#xed;sticas.</p>
		<p>As&#xed;, por ejemplo, mientras que Oscar Mu&#xf1;oz afirma que &#xab;La obra de Descola y su propuesta de categorizar la cosmolog&#xed;a andina como analogista probablemente sea la m&#xe1;s influyente de los &#xfa;ltimos a&#xf1;os entre los andinistas&#xbb; o incluso que &#xab;el analogismo andino ya era conocido&#xbb; (29); por su parte, el trabajo de Lucila Bugallo estima el analogismo como menos pertinente para las sociedades andinas que otros conceptos del mismo autor (133). Tambi&#xe9;n es el cap&#xed;tulo de Bugallo el que, por medio de su etnograf&#xed;a de la crianza de animales y su cr&#xed;tica del concepto mismo de &#xab;domesticaci&#xf3;n&#xbb;, parece ilustrar la pertinencia del perspectivismo en el noroeste argentino. As&#xed;, Coquena, due&#xf1;o de los animales, es visto como un guanaco por los humanos; pero a su vez ver&#xed;a a las vicu&#xf1;as como llamas, a los pumas como ganado o perro pastor, a las v&#xed;boras como cuerdas, y a los hombres, &#xab;como zorros y como pumas, es decir, como la gente ve a los depredadores de sus haciendas&#xbb; (156-157). Por su parte, el zorro, el puma y el suri se ver&#xed;an a s&#xed; mismos como pastores de las ovejas y las llamas, y a los humanos como los depredadores &#xab;que los matan y comen&#xbb; (132). Un ejemplo final parace entreverse en las vicu&#xf1;as, que se entregar&#xed;an al trabajo humano de hilar. Tambi&#xe9;n para el caso del perspectivismo, el cap&#xed;tulo de Rosaleen Howard sobre la regi&#xf3;n andina de Hu&#xe1;nuco parece intentar su revisi&#xf3;n explorando lo que la autora llama la &#xab;operaci&#xf3;n del perspectivismo en la narrativa&#xbb; (268).</p>
		<p>Pero adem&#xe1;s de adopciones o revisiones, encontramos tambi&#xe9;n impugnaci&#xf3;n. As&#xed;, el cap&#xed;tulo de Andrew Canessa desestima la aplicaci&#xf3;n de la antropolog&#xed;a de inflexi&#xf3;n ontol&#xf3;gica en los trabajos de Marisol de la Cadena. No es solo que, seg&#xfa;n Canessa, esta autora caiga &#xab;en la trampa de ignorar a los antrop&#xf3;logos que la anteceden con sus etnograf&#xed;as detalladas sobre cosmolog&#xed;as andinas&#xbb; (344), sino que sobre todo incurrir&#xed;a en el error com&#xfa;n de asumir la &#xab;entificaci&#xf3;n&#xbb; de ciertas entidades a las que adem&#xe1;s atribuir&#xed;a gratuitamente &#xab;a calidad de lo sagrado&#xbb; (346).</p>
		<p>A la hetereogeneidad de los conceptos y aplicaciones del &#xab;giro ontol&#xf3;gico&#xbb; invocados por los cap&#xed;tulos arriba mencionados, se le podr&#xed;a agregar todav&#xed;a el reflejo de cierto malentendido que todav&#xed;a prevalece en lo que respecta a las proposiciones adjudicadas al tal &#xab;giro ontol&#xf3;gico&#xbb;. As&#xed;, el cr&#xed;ptico cap&#xed;tulo de Bruce Mannheim, por ejemplo, pareciera implicar una definici&#xf3;n de ontolog&#xed;a que la supedita a lo social. Este autor intenta proponer &#xab;un plan de investigaci&#xf3;n para estudios comparativos de ontolog&#xed;a tanto social como material&#xbb; (47), sin discutir del todo la pertinencia de tal distinci&#xf3;n entre lo social y lo material para una empresa de este tipo. Afirma, adem&#xe1;s, que &#xab;desde la perspectiva ontol&#xf3;gica, la naturaleza del mundo, las interacciones entre los humanos y el mundo, y las relaciones sociales var&#xed;an de sociedad en sociedad&#xbb; (50). &#xbf;Cu&#xe1;l ser&#xed;a la diferencia, pues, entre el giro ontol&#xf3;gico y el relativismo cultural? &#xbf;En qu&#xe9; consistir&#xed;an, en todo caso, aquellas &#xab;ontolog&#xed;as sociales&#xbb; (48) a las que se refiere? Pero quiz&#xe1; sea el cap&#xed;tulo de Daniela di Salvia donde m&#xe1;s claramente parece usarse el concepto de animismo como si aludiera a una mera representaci&#xf3;n, y el de &#xab;ontolog&#xed;a fenom&#xe9;nica&#xbb; como sin&#xf3;nimo de &#xab;cultura&#xbb;, o incluso de &#xab;creencias&#xbb; (231).</p>
		<p>Dejando las discusiones en torno al giro ontol&#xf3;gico atr&#xe1;s, podemos entrever otro aspecto com&#xfa;n a varios cap&#xed;tulos de este libro: la premisa de la existencia de, como lo denomina la introducci&#xf3;n, &#xab;fuerzas vitales comunes&#xbb; (25) en las cosmolog&#xed;as andinas. Aunque a veces, se las trate en plural -&#xab;fuerzas an&#xed;micas&#xbb; (11)- y otras en singular -&#xab;una animacidad com&#xfa;n&#xbb; (9)-, en todos los casos se la considera como interiormente compartida por los colectivos abordados. As&#xed;, por ejemplo, Bugallo afirma que &#xab;el mundo est&#xe1; hecho de fluidos que circulan&#xbb; (117) y Denise Arnold menciona la existencia de &#xab;fuerzas&#xbb; y &#xab;energ&#xed;as&#xbb; (186) que constituir&#xed;an un &#xab;flujo de la vida&#xbb; (166). Por su parte, Catherine Allen habla de un &#xab;&#xe1;nimu&#xbb; que infunde en ciertas entidades el &#xab;poder de la especie&#xbb; (217) y cita, como ejemplo, los amuletos para la fertilidad animal (llamados illa o enqaychu), que condensar&#xed;an &#xab;en s&#xed; un animu derivado del animu del apu&#xbb; (215). Este &#xfa;ltimo animu, adem&#xe1;s, incluir&#xed;a algo llamado sami, que Allen describe, en consonancia con los autores ya mencionados, como un &#xab;flujo de energ&#xed;a vivificante&#xbb; o una &#xab;energ&#xed;a creadora&#xbb; (217) que constituir&#xed;a un &#xab;principio generador vital&#xbb; (197) o una suerte de &#xab;esencia nutritiva&#xbb; (211). Finalmente, tambi&#xe9;n el cap&#xed;tulo de Francisco Pazzarelli define el &#xab;&#xe1;nimu&#xbb; como &#xab;el esp&#xed;ritu principal de las personas&#xbb; (85-86) y, de hecho, afirma que &#xab;en gran parte de los Andes la existencia es definida por el &#xe1;nimu&#xbb; (96).</p>
		<p>El tercer elemento frecuente en muchas de las contribuciones aqu&#xed; reunidas ata&#xf1;e a una entidad casi tan com&#xfa;n como el &#xab;&#xe1;nimu&#xbb; en los estudios andinos: la Pachamama. En efecto, m&#xe1;s de un autor considera esta entidad como clave y ampliamente difundida - aunque Howard no la se&#xf1;ale y agregue, adem&#xe1;s, que en Hu&#xe1;nuco (una regi&#xf3;n de los Andes centrales peruanos, no tan estudiada como el sur andino), no ha &#xab;documentado ning&#xfa;n t&#xe9;rmino gen&#xe9;rico equivalente a tirakuna&#xbb; (266)-. As&#xed;, Mu&#xf1;oz afirma que &#xab;La Pachamama&#x2026; es el t&#xe9;rmino que engloba todas las concepciones sobre el mundo que habitan los runas&#xbb; (316) y Bugallo, que &#xab;es central en la conceptualizaci&#xf3;n de espacio, tiempo y naturaleza&#x2026; es el principio generador&#xbb; (135). En cuanto a las caracter&#xed;sticas resaltadas, estas poseen un gran contraste entre s&#xed;: mientras que di Salvia define la Pachamama como &#xab;una realidad geof&#xed;sica perenne&#xbb; (232); en cambio, Allen la considera como &#xab;un estado colectivo de consciencia&#xbb; (210). Gracias a su detalle, las descripciones de Bugallo nos permite sopesar mejor la polisemia entrevista en este contraste. As&#xed;, encontramos zorros que son &#xab;pachita&#xbb; (125), &#xab;pacheros&#xbb; que son &#xab;bocas de Pachamama&#xbb; (137), &#xab;pachamamas [que] son versos cantados que se bailan alrededor del pachamamero (el moj&#xf3;n de la hacienda)&#xbb; (136), pachamamas que est&#xe1;n &#xab;en el silbido de las perdices o en el relincho de la vicu&#xf1;a macho&#xbb; (151). Bugallo tambi&#xe9;n nos habla de Coquena, al que a veces se llama Pachatata (143) y no tiene un g&#xe9;nero definido, quien &#xab;hace temblar la tierra, sus cerros m&#xe1;s altos se abren y salen torrentes&#xbb; (154).</p>
		<p>Aunque la introducci&#xf3;n intente distanciarse de &#xab;la b&#xfa;squeda incansable de un &#xab;pensamiento andino&#xbb; (8) y reafirme la necesidad de tratar &#xab;no tanto de qu&#xe9; es un ser determinado, sino de c&#xf3;mo es, partiendo del hecho de que, para ser, debe ser relacional&#xbb; (8); el foco en estas dos entidades en tanto que tales, el &#xab;&#xe1;nimu&#xbb; y la Pachamama, es, en realidad, de larga data en la literatura sobre las cosmolog&#xed;as andinas.</p>
		<p>Finalmente, un aspecto no destacado en la introducci&#xf3;n, pero, a nuestro juicio, de mucho inter&#xe9;s en esta compilaci&#xf3;in, es el &#xe9;nfasis que ponen ciertos cap&#xed;tulos en la depredaci&#xf3;n, en adici&#xf3;n a la frecuentemente resaltada reciprocidad -Canessa, por ejemplo, describe todo un circuito de intercambio rec&#xed;proco: &#xab;durante las fiestas, los seres tel&#xfa;ricos son satisfechos&#x2026; En recompensa, los achachilas traen lluvia, hacen crecer los productos, aseguran el bienestar&#x2026; y&#x2026; otorgan la fertilidad humana&#xbb; (356)-. Bugallo, por ejemplo, habla tambi&#xe9;n de &#xab;un tipo de equilibrio&#xbb;, pero resalta que este no implica armon&#xed;a ni estabilidad (118). As&#xed;, los &#xab;&#x2018;due&#xf1;os&#x2019; del mundo&#xbb; (117), Pachamama -&#xab;matriz principal de la cosmolog&#xed;a pune&#xf1;a&#xbb; (115)- y Coquena -&#xab;criador y protector de animales del campo y de minerales&#xbb; (118)-, &#xab;cr&#xed;an, son criadores, cr&#xed;an y comen, son tambi&#xe9;n predadores&#xbb; (117). La autora explora &#xab;en qu&#xe9; medida las relaciones de crianza son&#x2026; predatorias&#xbb; (123) y en qu&#xe9; medida &#xab;la predaci&#xf3;n no supone lo salvaje, como la crianza no supone lo dom&#xe9;stico&#xbb; (157). De hecho, propone el concepto de &#xab;ciclos de crianza-predaci&#xf3;n&#xbb; (139).</p>
		<p>La contribuci&#xf3;n de Pazzarelli, tambi&#xe9;n sobre el noroeste argentino, enfatiza igualmente no solo la necesidad de &#xab;pedir permiso o hacer pagos&#xbb; (94) a determinadas entidades no humanas -&#xab;si alguien cazaba animales sin pedir permiso a sus due&#xf1;os no humanos en realidad no estaba cazando sino robando&#xbb; (94)-, sino tambi&#xe9;n la de confrontarlas. Esta necesidad no solamente estar&#xed;a presente en casos m&#xe1;s o menos obvios como la caza -que describe como una de &#xab;las diversas formas de depredaci&#xf3;n que existen con el paisaje&#xbb; (86), sino que el pastoreo tambi&#xe9;n requerir&#xed;a de la confrontaci&#xf3;n. Pazzarelli encuentra que aquel no podr&#xed;a ser entendido sin colocar &#xab;ciertas relaciones de depredaci&#xf3;n (caza, robo, enfermedad, ingesta, brujer&#xed;a) como indispensables&#xbb; (87). Este autor tambi&#xe9;n problematiza otras distinciones usuales como aquella entre cuidado y depredaci&#xf3;n: &#xab;los l&#xed;mites entre lo que hace un pastor y lo que hace un animal cazador es, a veces, dif&#xed;cil de apuntar: todos caminan por los cerros, usan senderos similares, dejan y leen rastros. Y claro, cr&#xed;an y cazan, pues ambos comen animales&#xbb; (93)<xref ref-type="fn" rid="fn1">
				<sup>1</sup>
			</xref>, Estamos as&#xed;, pues, ante una doble ambiguedad. Por un lado, &#xab;los animales dom&#xe9;sticos tiene alguna sombra de &#x2018;salvaje&#x2019; y los animales silvestres son tambi&#xe9;n &#x2018;criados&#x2019;&#xbb; (106). Y, por el otro, el pastor andino es parcialmente criador, y parcialmente depredador; esto es, establece tanto relaciones de cuidado como de contendor.</p>
		<p>De esta manera, las conclusiones que el autor extrae de este doble car&#xe1;cter parcial van a contracorriente de algunas versiones del &#xab;pachamamismo&#xbb;: &#xab;siendo la depredaci&#xf3;n el fondo l&#xf3;gico de relaci&#xf3;n con los otros seres del mundo, estos ser&#xed;an incitados por las personas a establecer una relaci&#xf3;n de reciprocidad, aunque nunca consigui&#xe9;ndolo del todo&#xbb; (108)<xref ref-type="fn" rid="fn2">
				<sup>2</sup>
			</xref>. De ser posible, pues, aquella familiarizaci&#xf3;n entre humanos y no humanos llevada al grado de indentificaci&#xf3;n que describen autores como Mu&#xf1;oz -&#xab;en el discurso y en la pr&#xe1;ctica, existe una identificaci&#xf3;n evidente entre los actuales runas y los seres antiguos cuyos restos son denominados chullpas&#xbb; (320)-, se tratar&#xed;a, pues, del producto de una incitaci&#xf3;n y no de un estado adquirido por defecto.</p>
		<p>En su conjunto, los trabajos reunidos en esta compilaci&#xf3;n ofrecen una inestimable panorama actual de los estudios andinos, tanto de sus nuevas aperturas, como de la persistencia de viejos fantasmas. En suma, sea por los horizontes que abren como por las encrucijadas en que se debaten, sus cap&#xed;tulos son ciertamente de gran inter&#xe9;s tanto dentro como fuera de la vasta regi&#xf3;n andina, asediada hace ya tanto tiempo por tant&#xed;simas formas de violencia.</p>
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			<title>Notas</title>
			<fn fn-type="other" id="fn1">
				<label>
					<sup>1</sup>
				</label>
				<p>N&#xf3;tese, finalmente, que el aspecto depredador del pastor que come justamente lo que cr&#xed;a bien podr&#xed;a constituir un punto de contraste fruct&#xed;fero con sociedades de las tierras bajas donde la crianza de animales suele excluir su consumo.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn2">
				<label>
					<sup>2</sup>
				</label>
				<p>Otra expresi&#xf3;n de este posible balance entre reciprocidad y depredaci&#xf3;n puede encontrarse en la original versi&#xf3;n andina del concepto amaz&#xf3;nico de &#xab;depredaci&#xf3;n familiarizante&#xbb; propuesta por Arnold. La autora describe el &#xab;manejo de envolturas&#xbb; como pr&#xe1;cticas o t&#xe9;cnicas &#xab;dirigidas a contener una potencia generativa en momentos auspiciosos&#xbb; (186) y a &#xab;convertir algo en persona&#xbb; (165): por ejemplo, &#xab;una cabeza-trofeo que se envuelve en una capa tejida para convertirla en una guagua del propio grupo&#xbb; (166).</p>
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