Disparidades. Revista de Antropología 79 (2)
 eISSN: 2659-6881
https://doi.org/10.3989/dra.2024.1070

Elogio de la “construcción densa”1 Versión en español del texto que será objeto de un simposium de la revista Qualitative Sociology en invierno de 2025. Traducción de Javier Auyero.

In praise of “thick construction”

 

Mi libro Misère de l’ethnographie de la misère (La pobreza de la etnografía de la pobreza) recapitula las tres épocas de la “etnografía urbana”, un género particular de investigación de campo sobre la vida en la ciudad que nació en Chicago hace un siglo. Las tres épocas que abarca el libro son: la generación de pioneros en la naciente metrópolis industrial de las décadas de entreguerras, la oleada de los años sesenta animada por la implosión del gueto negro, y la nueva generación de este siglo que desvela el funcionamiento del Estado como productor y gestor de la pobreza en las áreas de la asistencia social, la vivienda, y sistema penal (Wacquant [2023] 2025Wacquant, Loïc. 2023. Misère de l’ethnographie de la misère. Paris: : Raisons d’agir Éditions.). El objetivo de esta recapitulación es poner en perspectiva histórica y analítica la controversia que desencadenó mi famoso y polémico ensayo “Scrutinizing the Street” (“Escudriñando la calle”) (Wacquant 2002Wacquant, Loïc. 2002. Scrutinizing the Street: Poverty, Morality, and the Pitfalls of Urban Ethnography. American Journal of Sociology107(6): 1468-1532.) sobre la etnografía del nexo entre raza, clase y moralidad en y alrededor del gueto negro estadounidense en la era del neoliberalismo triunfante, con el fin de extraer lecciones positivas para la teoría y la práctica del trabajo de campo. Empirismo irreflexivo, aceptación de problemáticas prefabricadas por el sentido común ordinario y político, confusión entre categorías populares y analíticas, confinamiento al perímetro inmediato de la interacción, moralismo bifurcador: no son defectos de obras concretas ni de carencias de autores individuales, sino de escollos que todo etnógrafo encuentra tarde o temprano en el camino, y que sólo la vigilancia colectiva puede esperar sortear.

LAS CINCO FALACIAS DEL ETNOGRAFISMO

 

Este retorno epistemológico es una oportunidad para señalar el peligro del etnografismo, como la tendencia a querer describir, interpretar y explicar un fenómeno basándose únicamente en los elementos discernidos a través del trabajo de campo2 El término es el análogo metodológico del “economismo”, la tendencia a tratar de explicar un fenómeno dado estrictamente por referencia a factores y mecanismos económicos., y para reclamar la práctica correlativa de una etnografía enactiva, estructural e historizada. Por enactiva quiero decir que, en el mejor de los casos, la etnografía es un conocimiento producido al actuar el fenómeno en el mayor grado posible: una sociología, no del cuerpo, sino desde el cuerpo3 Véase Wacquant (2015 y 2018) para una discusión sobre cómo el trabajo de campo puede aproximarse a este ideal y la ontología carnal que sustenta esta postura metodológica.. Implica, como mínimo, acercarse lo más posible al punto de producción de la acción. Por estructural, subrayo que el análisis etnográfico debe incrustar las micro-acciones observadas en los varios, y mutuamente imbricados, espacios sociales que las conforman y les dan dirección y sentido a lo largo del tiempo. Por historizada, indico que el etnógrafo debe captar la génesis de las disposiciones de los agentes y del entramado de posiciones que ocupan.

Con una etnografía de este tipo evitaremos caer en una u otra de las cinco falacias orgánicas de la observación participante, que son tanto más difíciles de evitar debido a que a) están arraigadas en la propia postura de la etnografía como investigación incorporada y encarnada y, b) tienden a implicarse unas a otras4 En el tercer capítulo de La pobreza de la etnografía de la pobreza (Wacquant [2023] 2025), discuto los remedios prácticos a estas cinco falacias y los ilustro con ejemplos de mi estudio de campo de las estrategias cotidianas de fiscales, defensores públicos y jueces en el tribunal penal de un condado de EEUU.:

  1. el interaccionismo, que consiste en considerar que lo esencial se da en el encuentro – en el sentido que Goffman le da al término (1961Goffman, Erving. 1961. Encounters: Two Studies in the Sociology of Interaction. Indianapolis, IN: Bobs-Merrill.), es decir, la interacción cara a cara nacida de la “co-presencia física” en un lugar y una institución determinados, independientemente de las fuerzas externas, visibles e invisibles, que pesan sobre ella y actúan en su interior. El interaccionismo reside en el olvido de la estructura;5 La estructura es el entramado invisible de relaciones entre posiciones sociales que debe construir el analista, no las transacciones visibles entre agentes inmediatamente disponibles para la observación sobre el terreno, como ocurre con la «etnografía relacional» (Desmond 2014).;
  2. el inductivismo, que lleva al etnógrafo a abandonarse al mundo sensible y a esperar que su objeto preconstruido le “hable” de sí mismo, olvidando que el mundo social sólo responde a las preguntas que le planteamos y que una señal se convierte en información, en lugar de ruido, sólo para el oyente atento armado con un código. El inductivismo consiste en el olvido de la teoría;
  3. el populismo, que consiste en embellecer e incluso glorificar las formas de pensar, sentir y actuar de los agentes estudiados, tanto más cuando éstos son categorías subalternas estigmatizadas en la percepción y el discurso públicos6 Existen dos variantes de populismo en etnografía, el social y el epistemológico. El populismo social pinta a las poblaciones denigradas con tonos brillantes bajo una luz positiva para rehabilitarlas. Pero, en su afán por derribar los estereotipos comunes, no hace más que invertirlos. El populismo epistemológico consiste en conceder primacía de principio al conocimiento ordinario o experto de los agentes estudiados, y convertir sus categorías prácticas en categorías de análisis. Encuentra su expresión en la “restitución” -o ritual de absolución etnográfico- que consiste en hacer validar las propias interpretaciones por aquellos que son sus sujetos (Zonabend 1994), como si estos últimos estuvieran en condiciones de juzgar un análisis que pretende ser sociológico, y como si el canal de “información” entre el observador y el observado fuera una relación horizontal abstraída de toda relación de poder.. La trampa del moralismo engendra el populismo;
  4. el presentismo, que encierra al etnógrafo en el momento inmediato y le lleva a olvidar que la práctica, plasmada en la interacción, es siempre el encuentro de dos modalidades de historia, la historia encarnada en los cuerpos en forma de habitus y la historia hecha cosa en forma de instituciones;
  5. el hermeneutismo, que proviene de absolutizar el momento interpretativo desligándolo de su anclaje en la estructura social, como si la acción significante estuviera de algún modo suspendida en el éter de las representaciones.

En Le Métier de sociologue (1968Bourdieu, Pierre, Jean-ClaudeChamboredon et Jean-ClaudePasseron. 1968, 1973,2022. Le Métier de sociologue: Préalables épistémologiques.Paris: Éditions de l’EHESS.)7 Véase la versión en español, El oficio de sociólogo. Presupuestos epistemológicos (2012)., el texto más importante de epistemología sociológica publicado desde las Règles de la méthode sociologique (1895Durkheim, Émile. [1895]1981. Les Règles de la méthode sociologique. Paris: PUF.) de Durkheim y Wirtschaft und Gesellschaft (1918) de Weber, Pierre Bourdieu y sus colegas adaptan a las ciencias sociales el racionalismo histórico de Gaston Bachelard, Georges Canguilhem y Alexandre Koyré8 Para una presentación compacta de la escuela francesa de “epistemología histórica”, también conocida como “filosofía del concepto”, y su relación con otras corrientes de la filosofía de la ciencia, véase Rheinberger (2010).. Caracterizan la puesta en práctica de esta filosofía de la ciencia en acción con la sorprendente fórmula: ”El hecho social se conquista, se construye, se constata”. Conquistado contra el sentido común y la ilusión de la transparencia de lo social; construido por el despliegue de marcos teóricos y diseños metodológicos; constatado por la observación y elaboración empíricas sistemáticas que favorecen la confrontación del modelo con un segmento escogido de la realidad. Adapto esta fórmula precisando lo incontrovertible: los hechos etnográficos se conquistan, se construyen, se constatan.

CONSTRUCCIÓN DENSA COMO "CONSTRUCCIÓN AL CUADRADO"

 

En consecuencia, la vía etnográfica propugnada en Misère de l’ethnographie de la misère es lo que yo llamo construcción densa, en referencia y oposición a la descripción densa que Clifford Geertz (1973Geertz, Clifford. 1973. “Thick Description: Toward an Interpretive Theory of Culture”, en The Interpretation of Cultures: 3-30. Nueva York: Basic Books.) toma prestada del filósofo británico Gilbert Ryle. El objetivo de la descripción densa es plasmar por escrito el entramado de significados que las personas otorgan a sus acciones; pertenece a la hermenéutica social y conduce a un relato puntillista que pone por escrito la actividad interpretativa de los agentes que se desenvuelven en el mundo estudiado, como si su conducta fuera una especie de obra de teatro que hay que contemplar y apreciar9 De hecho, uno de los libros más logrados de Clifford Geertz es Negara: The Theatre State in Nineteenth-Century Bali (1980), y su artículo más famoso también describe una escena casi teatral: “Deep Play: Notes on the Balinese Cockfight” (1972).. Geertz afirma explícitamente que “la cultura es pública porque el significado es público"” Afirma además que “la cultura no es un poder” que mueve a la gente, sino “un contexto” que da significado a su conducta, de modo que “el objeto de la etnografía [es] una jerarquía estratificada de estructuras significativas” (Geertz 1973Geertz, Clifford. 1973. “Thick Description: Toward an Interpretive Theory of Culture”, en The Interpretation of Cultures: 3-30. Nueva York: Basic Books.: 7).

La construcción densa es el opuesto racionalista del empirismo geertziano. Es, fundamentalmente, una “construcción al cuadrado”: opera la construcción científica (analítica) de una construcción social ordinaria (folclórica). Reconoce plenamente que los agentes sociales fabrican su mundo vivido mediante la elaboración cognitiva y la improvisación conativa, y que el etnógrafo debe examinar esta fabricación, sus herramientas, sus secretos y sus productos. A este nivel, el enfoque bourdieusiano es congruente con las microsociologías constructivistas, el interaccionismo simbólico (Blumer 1969Blumer, Herbert. [1969]1986. Symbolic Interactionism: Perspective and Method. Berkeley: University of California Press.), la fenomenología schutziana (Schutz 1967Schutz, Alfred. 1967. Phenomenology of the Social World. Evanston, IL: Northwestern University Press.), la etnometodología (Garfinkel 1966Garfinkel, Harold. 1966. Studies in Ethnomethodology. Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall.) y la antropología simbólica de la que Geertz (1973Geertz, Clifford. 1973. “Thick Description: Toward an Interpretive Theory of Culture”, en The Interpretation of Cultures: 3-30. Nueva York: Basic Books., véase también Ortner 1999Ortner, Sherry B. (ed.). 1999. The Fate of Culture”: Geertz and Beyond. Berkeley: University of California Press.) es el abanderado histórico. Pero también postula que la tarea del sociólogo -basado en el campo o no- es producir su objeto mediante el despliegue controlado de categorías analíticas capaces de abarcar las categorías populares, establecer su génesis y usos, y captar las fuerzas objetivas que dan al mundo social su gravedad específica. Para evitar la caída en el subjetivismo, hay que insertar como herramienta necesaria de la producción etnográfica el concepto de espacio social como red histórica de posiciones objetivas ocupadas por los agentes observados (Bourdieu 1989Bourdieu, Pierre. 1989. La Noblesse d’État. Grandes écoles et esprit de corps. Paris: Minuit.). Construir el espacio de puntos que informan su punto de vista requiere adoptar una postura histórico-estructural y desplegar instrumentos teóricos sin los cuales este espacio permanecería invisible:

La teoría es una banalidad de la tradición epistemológica, es lo que nos hace ver cosas que no habríamos visto de otro modo. La tradición epistemológica ha multiplicado a menudo los ejemplos de los efectos de la teoría: cuando se constituye la teoría, fenómenos que habían pasado desapercibidos, realidades que habían sido confundidas, se destacan y se apartan; en otras palabras, sólo vemos aquello para lo que tenemos la teoría.

(Bourdieu 2015Bourdieu, Pierre. 2015. Sociologie générale, Volume 1: Cours au Collège de France 1981-1983. Paris: Seuil and Raisons d’Agir Éditions.: 114)

O también: “si es cierto que todo concepto científico es construido (en el sentido de que no es desenterrado inductivamente de la realidad), se trata de una operación constructiva en la medida en que es una cuestión general que recibirá su realidad del trabajo científico de construcción empírica y de confrontación con las observaciones” (Bourdieu 2016Bourdieu, Pierre. 2016. Sociologie générale, Volume 2: Cours au Collège de France 1984-1987. Paris: Seuil and Raisons d’Agir Éditions.: 26).

A Bourdieu le gustaba recordar la etimología griega de la palabra “teoría”, theorein, observar o contemplar, pero enseguida se distanció de ella, subrayando el carácter pragmático de la teoría sociológica como programa de fabricación científica de objetos empíricos.10 Sobre esta concepción de la teoría sociológica como un sistema de disposiciones intelectuales y técnicas, léase el sutil artículo de Rogers Brubaker, “Social Theory as Habitus” (1993). Así la define como “un instrumento para ver las relaciones”, “un modo de pensar, un sistema de esquemas rigurosamente controlados para percibir el mundo social”. Así, por ejemplo, el concepto de habitus resume una filosofía disposicionalista de la acción, pero también apunta a una serie de operaciones prácticas destinadas a reconstituir la trayectoria de los agentes a través del espacio social y las formas de aprendizaje corporal que han seguido, a fin de perforar la combinación de categorías cognitivas, habilidades conativas y deseos emotivos que los caracteriza por derecho propio (Wacquant 2011, 2014Wacquant, Loïc. 2014. “Homines in Extremis: What Fighting Scholars teach us about Habitus”. Body & Society 20(2): 3-17. Versión española: “Homines in extremis: qué nos enseñan los Fighting Scholars sobre el habitus”. Astrolabio, Nueva Época 12: 226-242 (2014)., 2022Wacquant, Loïc. 2022. Body and Soul: Notebooks of an Apprentice Boxer. Edición de aniversario expandida. Nueva York: Oxford University Press. Versión española: Entre las cuerdas. Cuadernos etnográficos de un aprendiz de boxeador. Madrid: Alianza (2004).). En su Cours de sociologie générale, Bourdieu se burla suavemente de los “malabarismos teóricos” y rechaza firmemente la noción althusseriana de “trabajo teórico” desvinculado de la práctica de la investigación y que pende sobre la investigación empírica. La teoría puede dar a luz datos, pero es siempre servidora de la investigación empírica.

Para Geertz, líder e icono del enfoque interpretativo en la frontera de las ciencias sociales y las humanidades, el agente social es un animal symbolicum “suspendido en redes de significación que él mismo ha tejido”. La cultura es un “contexto”, y el trabajo del etnógrafo consiste en interpretar las interpretaciones de los agentes, y luego utilizar la densidad de la palabra escrita para transmitir las estructuras entretejidas de significado que dan sentido a su conducta. Todo se da en la superficie, en el momento mismo de la acción, porque “la cultura es pública”. La teoría se resuelve -o, más bien, se disuelve- en el relato multidimensional que otorga inteligibilidad al fenómeno. “Llevar a cabo una etnografía es como intentar leer un manuscrito... escrito, no en grafía convencional, sino en ejemplos transitorios de comportamientos plasmados”. El mundo social según Geertz, como el de los etnógrafos urbanos al estilo de Chicago, es un universo irénico, libre de inercias materiales y relaciones de poder, organizado por relaciones comunicativas, y en el que todo es visible e inmediatamente accesible al observador de campo.

“Creyendo, con Max Weber, que el hombre es un animal suspendido en redes de significación que él mismo ha tejido, considero que la cultura son esas redes, y que su análisis no es, por tanto, una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de significados... El objeto de la etnografía [es] una jerarquía estratificada de significados” o “estructuras apiladas de inferencia e implicación a través de las cuales un etnógrafo está continuamente intentando abrirse camino...

La etnografía es descripción densa. De hecho, el etnógrafo se enfrenta... a una multiplicidad de estructuras conceptuales complejas, muchas de ellas superpuestas o anudadas entre sí, que son a la vez extrañas, irregulares e inexplícitas, y que debe ingeniárselas de algún modo para captarlas primero y representarlas después... La cultura no es un poder, algo a lo que se puedan atribuir causalmente acontecimientos, comportamientos, instituciones o procesos sociales; es un contexto, algo dentro de lo cual se pueden describir de forma inteligible, es decir, densamente...”

“Empezamos con nuestras propias interpretaciones de lo que nuestros informantes hacen, o creen que hacen, y luego las sistematizamos”. De ello se deduce que la tarea del etnógrafo es “inscribir” el discurso social. Lo escribe”.

Clifford Geertz, “Thick Description: Toward an Interpretive Theory of Culture”, pp. 5, 7, 9-10 y 19.

Para Bourdieu, el agente social es un ser histórico incrustado en una estructura objetiva de distribución de capital (en sus diversas formas) resultante de las luchas materiales y simbólicas que hacen la historia. Su “punto de vista” subjetivo es la visión que adopta desde el punto que ocupa en el espacio social. Las estructuras simbólicas no sólo son estructurantes y estructuradas; también son instrumentos de dominación. El poder simbólico, epicentro de la sociología bourdieusiana, surge del hecho mismo de que el ser humano es un animal simbólico en el sentido de Cassirer, y de que el mundo social es “polifacético” (Vielseitig) en el sentido de Weber, es decir, susceptible de ser construido de maneras diferentes y, por tanto, rivales.

La misión del etnógrafo, como la de cualquier científico social, consiste en elaborar un modelo que trabaje lo real mediante conceptos hechos por y para la investigación empírica. Se trata de cartografiar el espacio de las posiciones y esbozar los flujos de las trayectorias sociales; penetrar y precisar “el punto de vista del nativo” (para utilizar la famosa expresión de Malinowski, pero pluralizada) según la posición que ocupa en él; y desentrañar las luchas que libra para dar forma y sentido al mundo, empezando por las luchas simbólicas destinadas a imponer tal o cual principio social de visión y división.

Es la teoría, como sistema de esquemas prácticos para la acción científica, la que da existencia a los fenómenos al proporcionar instrumentos para el cuestionamiento razonado y la organización del tumulto sensorial del mundo: “Sólo podemos encontrar ciertas relaciones si hemos construido la realidad de tal manera que podamos encontrarlas”, incluidas las relaciones simbólicas de poder que participan en la fabricación del mundo social como un mundo intrínsecamente doble, objetivamente objetivo y objetivamente subjetivo.

“Lo que quiero señalar es que el golpe de fuerza que implica toda construcción taxonómica adecuada está epistemológicamente justificado. Toda la tradición epistemológica (Bachelard, etc.) así lo establece. En el caso particular de la sociología, cualquier construcción adecuada del mundo social debe ser conquistada a través de una ruptura con las pre-construcciones, es decir, las precondiciones clasificatorias producidas por los usos sociales ordinarios.... No hay otra manera, para practicar la ciencia social, que estos golpes de fuerza epistemológicos que consisten en imponer opciones construidas desde el principio. Sólo podemos encontrar ciertas relaciones si hemos construido la realidad de tal manera que podamos encontrarlas” (volumen 1, p. 81).

“Entiendo la palabra ‘teoría’ mucho más en el sentido de un método de pensamiento o incluso de un método de percepción que en el sentido que se da a la palabra ‘teoría’, por desgracia, en el discurso francés, donde ‘théorique’ se opone a ‘empirique’ y designa todo lo que no es empírico, todo lo que no tiene nada que ver con nada. La palabra ‘teoría’, si designa efectivamente, como digo, un sistema de esquemas de construcción de la realidad (o una construcción científica de la realidad), es una especie de consigna científica” (volumen 1, p. 207).

“La ciencia social, en su fase objetivista o estructuralista, registra regularidades objetivas, independientes de la conciencia y la voluntad individuales, en las que se expresan los efectos de las restricciones estructurales que confieren al mundo social su realidad independiente del pensamiento. Al hacerlo, reduce a un estado de apariencia, de ilusión, las representaciones que los agentes se hacen de su mundo y la propia experiencia que tienen de él. Ser conscientes de las particularidades de la posición del erudito, un hombre de skholè, inclinado a lo que Austin llamó una “visión escolástica”, nos lleva a efectuar una segunda ruptura con la visión nacida de la ruptura con la visión común. Del mismo modo que fue necesario trascender el punto de vista particular asociado a una posición particular en el mundo social para acceder a la visión panorámica que nos permite objetivar el punto de vista primario sobre el mundo social, es necesario trascender la visión trascendente del momento objetivista para reintroducir, como parte integrante de la realidad objetiva del mundo social, los puntos de vista diferentes, contrastados e incluso contradictorios que chocan sobre este mundo: la construcción objetivista que nos permite constituir las diferentes perspectivas sobre el mundo social como puntos de vista tomados desde puntos bien definidos de este mundo, no se contradice en absoluto con el análisis que, elevándose a un nivel superior, aprehende las luchas sobre el mundo y su objetividad, y les devuelve su eficacia propia en la construcción misma del mundo.

Superando la oposición ficticia entre un estructuralismo objetivista y un constructivismo subjetivista, podemos así proponernos captar tanto la estructura objetiva de los universos sociales (el campo social en su conjunto o un campo especializado particular) como las estrategias específicamente políticas que los agentes producen para imponer su punto de vista. Ello sin olvidar que todo el trabajo de construcción, práctico o teórico, individual o colectivo, por el que los agentes contribuyen a producir realidades sociales, en particular grupos instituidos (como las corporaciones), y a inscribirlas en la objetividad duradera de las estructuras, está orientado por la percepción que tienen del mundo social y depende de su posición en esas estructuras, y de sus disposiciones, moldeadas por las estructuras” (volumen 2: 1177-1178).

Pierre Bourdieu, Sociologie générale, volumen 1 (2015Bourdieu, Pierre. 2015. Sociologie générale, Volume 1: Cours au Collège de France 1981-1983. Paris: Seuil and Raisons d’Agir Éditions.), pp. 81 y 207; y Sociologie générale, volumen 2 (2016Bourdieu, Pierre. 2016. Sociologie générale, Volume 2: Cours au Collège de France 1984-1987. Paris: Seuil and Raisons d’Agir Éditions.), pp. 1177-78.

CINCO PARTITURAS PARA EL DÚO TEORÍA-OBSERVACIÓN

 

El objetivo de la construcción densa no es “probar” una teoría invalidándola o confirmándola, ni comparar dos teorías con fines de adjudicación empírica. Se trata de producir nuevos objetos para arrojar nueva luz sobre el mundo social. Pues, como afirmaba Durkheim ([1895] 1981Durkheim, Émile. [1895]1981. Les Règles de la méthode sociologique. Paris: PUF.: vi) hace más de un siglo, “el objeto de toda ciencia es hacer descubrimientos, y todo descubrimiento desconcierta más o menos las opiniones recibidas”, incluidas las opiniones teóricamente establecidas por investigaciones preexistentes. Así, la teoría de la reproducción escolar desmonta la visión de una escuela “liberadora” que borra las desigualdades de clase; la homología teóricamente postulada entre estructuras económicas y estructuras temporales elucida la formación del subproletariado argelino; el estudio conjunto del consumo ordinario, los gustos artísticos y las opiniones políticas revela que obedecen a la misma lógica práctica (Bourdieu 1971Bourdieu, Pierre. 1971. Reproduction culturelle et reproduction sociale. Social Science Information10(2): 45-79., 1977Bourdieu, Pierre. 1977. Algérie 60. Structures économiques et structures temporelles. Paris: Minuit., 1979Bourdieu, Pierre. 1979. La Distinction. Critique sociale du jugement. Paris: Minuit.).

Son muchos los hechos que habría que construir metódicamente arrancando el velo de lo dado por supuesto y de las percepciones comunes que a menudo van en contra de la realidad, enmascarándola y disfrazándola. De ahí esta advertencia dirigida al etnógrafo: “Una buena teoría científica -y esta es una de las diferencias con las ciencias naturales- debe abarcar, integrar la teoría de lo que es y la teoría de las razones por las que no se percibe como es; debe incluir una sociología de lo que las cosas son y de las razones por las que esto no se ve” (Bourdieu 2015Bourdieu, Pierre. 2015. Sociologie générale, Volume 1: Cours au Collège de France 1981-1983. Paris: Seuil and Raisons d’Agir Éditions.: 105). La sociología de campo, cuya ambición es penetrar en la lógica práctica del conocimiento o la cognición ordinaria (connaissance), también debe ocuparse de los mecanismos del falso reconocimiento ordinario (méconnaissance)11 Véase la magnífica demostración de Javier Auyero y Débora Alejandra Swistun en Flammable: Environmental Suffering in an Argentine Shantytown (2009)..

En aras de la claridad, podemos diagramar la relación entre teoría y observación postulada por los cinco principales enfoques de la etnografía de que dispone el trabajador de campo contemporáneo (véase la figura 1). Como cualquier herramienta de visualización, estos diagramas son necesariamente simplificaciones. En la práctica, los trabajadores de campo pueden combinar, y algunos lo hacen, diferentes teorías sustantivas para formular o resolver sus preguntas de investigación (por ejemplo, Prieur 1998Prieur, Annick. 1998. Mema’s House, Mexico City: On Transvestites, Queens, and Machos. Chicago: University of Chicago Press.; Parvez 2017Parvez, Z. Fareen. 2017. Politicizing Islam: The Islamic Revival in France and India. Nueva York: Oxford University Press.; Gong 2024Gong, Neil. 2024. Sons, Daughters, and Sidewalk Psychotics: Mental Illness and Homelessness in Los Angeles. Chicago: University of Chicago Press.; Villarreal 2024Villarreal, Ana. 2024. The Two Faces of Fear: Violence and Inequality in the Mexican Metropolis. Nueva York: Oxford University Press.). Pero lo hacen mientras siguen el esquema formal teoría-observación central de su propio enfoque12 Sobre el despliegue de representaciones gráficas con fines de clarificación epistemológica, véase Richard Swedberg (2016)..

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FIGURA 1.- El dúo teoría-observación en cinco tradiciones etnográficas. 

La “descripción densa” de Clifford Geertz se presenta como una forma de evitar la teoría en favor de la interpretación local, en la que una observación sostiene a otra en una secuencia reveladora de regresión semántica potencialmente interminable de un nivel de significado a otro. Es esencialmente hermenéutico y célibe, y rechaza por principio toda relación con la teoría. La “teoría fundamentada” de Glaser y Strauss (1967Glaser, Barney G. and Anselm L. Strauss. 1967. The Discovery of Grounded Theory: Strategies for Qualitative Research.Chicago: Aldine.) propone desarrollar una teoría formal descubriendo sus conceptos y sus interconexiones en el marco de una observación realizada ignorando deliberadamente las teorías previas relevantes para la cuestión en cuestión. Es inductiva y casta, y espera a que se revele la teoría adecuada a la manera de Cenicienta. El “método del caso extendido" de Michael Burawoy (2009Burawoy, Michael. 2009. The Extended Case Method: Four Countries, Four Decades, Four Great Transformations, and One Theoretical Tradition. Berkeley: University of California Press.) parte de un fuerte compromiso con una teoría favorita que guía al investigador y, a partir de las observaciones así generadas, vuelve a esa teoría con el objetivo declarado de falsificarla o ampliarla. Es deductivo y monógamo. El enfoque neopeirceano codificado por Iddo Tavory y Stefan Timmermans (2014Tavory, Iddo, y StefanTimmermans. 2014. Abductive Analysis: Theorizing Qualitative Research. Chicago: University of Chicago Press.) despliega múltiples teorías, sin ser parcial a ninguna de ellas, para producir y responder a las sorpresas empíricas. Invita a especular sobre los posibles mecanismos que producen estas sorpresas. Es abductivo y polígamo.

La “construcción densa” bourdieusiana despliega la teoría autoconsciente para producir observaciones, es decir, selecciones guiadas de la variedad empírica, respuestas a las preguntas formuladas e introducidas en el campo por el investigador. Estas observaciones, que incluyen tanto hallazgos inesperados como descubrimientos predecibles, se tamizan y ensamblan deliberadamente para fabricar el objeto sociológico como un modelo texturizado que se aproxima a lo real13 Para una elaboración de esta postura, véase Gaston Bachelard, Essai sur la connaissance approchée (1928).. La construcción densa implica tanto una ruptura como una reintegración de la comprensión primaria que los agentes tienen del mundo social. Capta y subsume nociones populares bajo nociones analíticas. Engrana estructura y significado. Es reflexiva y poliamorosa.14 El propio Bourdieu fue teóricamente poliamoroso, manteniendo simultáneamente fuertes relaciones intelectuales afectivas con pensadores generalmente considerados incompatibles cuando no antagónicos, Durkheim y Weber, el temprano Husserl y el tardío Wittgenstein, Mauss y Lévi-Strauss, Piaget y Austin, etc. Por encima de todo, se esfuerza por ser heurística al guiar la investigación en el doble despliegue de la historia como encarnada (habitus) y objetivada (espacio y campo social) y en su encuentro en el punto de la práctica.

Así pues, la construcción densa bourdieusiana pretende ante todo generar descripciones, interpretaciones y explicaciones parsimoniosas y eficaces que el analista no podría haber elaborado sin recurrir a sus conceptos. Reúne las distintas facetas relevantes del fenómeno en una imagen aproximada, y no en una “fotografía” exacta, como querría el empirismo. A continuación, procede a transponer lo que se ha aprendido de la construcción de un objeto en un dominio para trabajar sobre el objeto en otro dominio, manteniendo en la mira esta pregunta: ¿qué propiedades son específicas del objeto O1 y cuáles comparten los objetos O2, O3, etc.?15 “La teoría general de los campos que intento proponer tiene el mérito de permitir plantear preguntas generales a todos los campos, que sólo pueden ser respondidas por respuestas particulares y por estudios empíricos de cada campo” (Bourdieu 2015: 706). Véase también Bourdieu y Wacquant (2014: 118-162). ¿Qué nos dice ese objeto, por ejemplo la lógica de la consagración en la Iglesia, sobre otro, como el efecto de unción de las credenciales otorgadas por las escuelas de élite (Bourdieu 1989Bourdieu, Pierre. 1989. La Noblesse d’État. Grandes écoles et esprit de corps. Paris: Minuit.)? ¿Qué nos enseñan las estrategias de honor entre las cabilas sobre las estrategias de distinción de la burguesía parisina o de las empresas en un mercado industrial (Bourdieu 1972, 1979Bourdieu, Pierre. 1979. La Distinction. Critique sociale du jugement. Paris: Minuit., 2000Bourdieu, Pierre. 2000. Les structures sociales de l’économie. Paris: Seuil.)? ¿Qué revelan las revoluciones llevadas a cabo por Heidegger en filosofía, Beethoven en música clásica y Manet en la historia de la pintura sobre la lógica general de las revoluciones simbólicas (Bourdieu 1988Bourdieu, Pierre. 1988. L’Ontologie politique de Martin Heidegger. Paris: Minuit., 2001Bourdieu, Pierre. 2001. Bref impromptu sur Beethoven, artiste entrepreneur. Sociétés & Représentations1(1): 13-18., 2013Bourdieu, Pierre. 2013. Manet, une révolution symbolique. Cours au Collège de France (1998-2000) suivis d’un manuscrit inachevé de Pierre et Marie-Claire Bourdieu. Paris: Seuil et Raisons d’Agir Édition.)? El razonamiento homológico se moviliza para especificar a la vez las particularidades de un objeto y sus características genéricas16 Obsérvese que este modo de razonamiento es agnóstico en cuanto al método: puede ser aplicado por científicos sociales que utilicen la etnografía, la historia comparada, el análisis textual e incluso la estadística..

Lejos del heroísmo epistemológico de Burawoy y del prosaísmo epistemológico de Tavory y Timmermans, la construcción densa profesa la modestia epistemológica y se alimenta de la analogía controlada, tanto dentro de los casos como entre ellos. La teoría, según Bourdieu, es ante todo una heurística, además de una analítica, es decir, una caja de herramientas para la construcción de objetos etnográficos que se consigue poco a poco, mediante el paciente ensamblaje de una serie de desplazamientos conceptuales y empíricos. Su valor se mide, pues, por su capacidad de producir relatos que satisfagan los criterios de una buena etnografía: triple incrustación (social, simbólica, temporal), agudeza analítica, granularidad descriptiva, captación de los afectos y riqueza de la poética, dominio de los parámetros éticos y políticos y, por último, reflexividad.

DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES

 

El autor de este artículo declara no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.

DECLARACIÓN DE CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA

 

Conceptualización, curación de datos, análisis formal, obtención de fondos, investigación, metodología, administración del proyecto, recursos, supervisión, validación, redacción – borrador original, redacción – revisión y edición.

BIBLIOGRAFÍA CITADA

 

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NOTAS

 
1 

Versión en español del texto que será objeto de un simposium de la revista Qualitative Sociology en invierno de 2025. Traducción de Javier Auyero.

2 

El término es el análogo metodológico del “economismo”, la tendencia a tratar de explicar un fenómeno dado estrictamente por referencia a factores y mecanismos económicos.

3 

Véase Wacquant (2015 y 2018) para una discusión sobre cómo el trabajo de campo puede aproximarse a este ideal y la ontología carnal que sustenta esta postura metodológica.

4 

En el tercer capítulo de La pobreza de la etnografía de la pobreza (Wacquant [2023] 2025), discuto los remedios prácticos a estas cinco falacias y los ilustro con ejemplos de mi estudio de campo de las estrategias cotidianas de fiscales, defensores públicos y jueces en el tribunal penal de un condado de EEUU.

5 

La estructura es el entramado invisible de relaciones entre posiciones sociales que debe construir el analista, no las transacciones visibles entre agentes inmediatamente disponibles para la observación sobre el terreno, como ocurre con la «etnografía relacional» (Desmond 2014).

6 

Existen dos variantes de populismo en etnografía, el social y el epistemológico. El populismo social pinta a las poblaciones denigradas con tonos brillantes bajo una luz positiva para rehabilitarlas. Pero, en su afán por derribar los estereotipos comunes, no hace más que invertirlos. El populismo epistemológico consiste en conceder primacía de principio al conocimiento ordinario o experto de los agentes estudiados, y convertir sus categorías prácticas en categorías de análisis. Encuentra su expresión en la “restitución” -o ritual de absolución etnográfico- que consiste en hacer validar las propias interpretaciones por aquellos que son sus sujetos (Zonabend 1994), como si estos últimos estuvieran en condiciones de juzgar un análisis que pretende ser sociológico, y como si el canal de “información” entre el observador y el observado fuera una relación horizontal abstraída de toda relación de poder.

7 

Véase la versión en español, El oficio de sociólogo. Presupuestos epistemológicos (2012).

8 

Para una presentación compacta de la escuela francesa de “epistemología histórica”, también conocida como “filosofía del concepto”, y su relación con otras corrientes de la filosofía de la ciencia, véase Rheinberger (2010).

9 

De hecho, uno de los libros más logrados de Clifford Geertz es Negara: The Theatre State in Nineteenth-Century Bali (1980), y su artículo más famoso también describe una escena casi teatral: “Deep Play: Notes on the Balinese Cockfight” (1972Geertz, Clifford. 1972. “Deep Play: Notes on the Balinese Cockfight”. Daedalus 101(1): 1-37.).

10 

Sobre esta concepción de la teoría sociológica como un sistema de disposiciones intelectuales y técnicas, léase el sutil artículo de Rogers Brubaker, “Social Theory as Habitus” (1993).

11 

Véase la magnífica demostración de Javier Auyero y Débora Alejandra Swistun en Flammable: Environmental Suffering in an Argentine Shantytown (2009).

12 

Sobre el despliegue de representaciones gráficas con fines de clarificación epistemológica, véase Richard Swedberg (2016).

13 

Para una elaboración de esta postura, véase Gaston Bachelard, Essai sur la connaissance approchée (1928).

14 

El propio Bourdieu fue teóricamente poliamoroso, manteniendo simultáneamente fuertes relaciones intelectuales afectivas con pensadores generalmente considerados incompatibles cuando no antagónicos, Durkheim y Weber, el temprano Husserl y el tardío Wittgenstein, Mauss y Lévi-Strauss, Piaget y Austin, etc.

15 

“La teoría general de los campos que intento proponer tiene el mérito de permitir plantear preguntas generales a todos los campos, que sólo pueden ser respondidas por respuestas particulares y por estudios empíricos de cada campo” (Bourdieu 2015: 706). Véase también Bourdieu y Wacquant (2014Bourdieu, Pierre and LoïcWacquant. 2014. Invitation à la sociologie réflexive, revised and expanded edition. Paris: Seuil.: 118-162).

16 

Obsérvese que este modo de razonamiento es agnóstico en cuanto al método: puede ser aplicado por científicos sociales que utilicen la etnografía, la historia comparada, el análisis textual e incluso la estadística.