INTRODUCCIÓN (Liliana Suárez-Navaz, coord.)
⌅La sección de temas emergentes pretende explorar temáticas emergentes, en su doble sentido: por una parte, buscamos atender a fenómenos sociales novedosos que emergen con fuerza y requieren nuestra reflexión desde la antropología. Por otra, damos visibilidad a emergencias que requieren de acción y reflexión inmediata. Nuestra respuesta es necesariamente coral, con cuatro secciones que exploran el «retorno de la hispanidad1
La categoría de hispanidad supone evoca evocar la existencia «real» de una «cultura hispana», con proyección global y raíces neocoloniales, que se amalgama alrededor de la religión (cristiana), la «raza» (espiritual) y la lengua (castellana). Es una construcción simbólico-política, que quiere convertir en esencia cultural lo que en realidad es una categoría ideológica creada en el contexto de la pérdida de las colonias latino/hispano/ibero americanas y que toma fuerza en el contexto del fascismo español2
Aunque pueda parecer cosa pasada y superada, la hispanidad reaparece como un zombi en los discursos y prácticas de la derecha actual (en particular de las derechas radicales). Aparentan conformidad con los principios democráticos, y apelan a la rebeldía contra una hegemonía woke 3
Este artículo a varias voces reflexiona no sólo sobre la novedosa reaparición de estos discursos totalitarios en torno a la hispanidad, sino que además denuncia prácticas de censura, desacreditación o silenciamiento de visiones críticas desde la etnografía y la academia en general. Una serie de estudiosos de las universidades madrileñas denunciamos la falta de diálogo e imposición de una nueva Cátedra del Español y la Hispanidad promocionada por la Comunidad de Madrid4
«En el pasado existe una verdad histórica por recuperar, mediante la no ficción. El mundo americano es importantísimo. La hispanidad es el primer escalón de la historia global y el imperio español fue el origen de más de 20 naciones actuales, incluida España. Sabemos además que hubo conquistadores indios, mestizos, africanos, que existieron blancos de orilla, que la historia del mestizaje es única y compleja. Hace de la hispanidad algo único. Nuestra misión es la prospectiva del español y la hispanidad en la globalización de hoy»
(director de la Cátedra, Manuel Lucena).
El pasado septiembre de 2023, en el Congreso de Antropología que tuvo lugar en Santiago de Compostela organizamos una mesa redonda que tuvo una máxima audiencia y participación, evidenciando que existían inquietudes similares a las nuestras en otras comunidades autónomas y municipios. La alianza de las derechas en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2023 hizo que muchas concejalías de cultura pasaran a manos de Vox. Según esta derecha radical, había que retomar valores que la «derechita cobarde» había abandonado, valores «auténticos» de la tradición española. Muy pronto actuaron bajo este mandato: censuras de teatro y cine, prohibición o reprogramación sine die de espectáculos, así como cambios en la política de subvenciones a movimientos asociativos, proyectos de investigación o de intervención social, exposiciones, seminarios, talleres de debate. El debate dejó claro que la disciplina científica de antropología social se podría convertir, junto con otras ciencias sociales y humanas, en «campo de batalla» de esta nueva «hispanidad» defendida por las derechas radicales que tomaba impulso en una contexto internacional de auge de las extrema derecha.
Es ingente la literatura científica sobre el fenómeno de las derechas radicales (ultraderechas o extrema derecha, entre otras denominaciones) a nivel global. Este es el contexto en el que el retorno del discurso de la hispanidad debe situarse, con redes políticas y culturales en Francia, Reino Unido, Hungría, Polonia o Rusia, así como en América Latina. Tienen en común discursos populistas y agresivos, que distinguen entre amigos («afines al régimen», se decía en el franquismo), y enemigos. Enormemente diversos, tienen en común una retórica etnonacional agresiva y en general abiertamente racista y xenófoba, que predica su supervivencia en base a la eliminación o subordinación de «enemigos de la patria», la imposición de valores religiosos y tradicionales, la criminalización de prácticas sexuales no orientadas a la reproducción dentro de la familia, y el control de la mujer como pilar de la familia y la nación. Después del renovado éxito de las derechas radicales en las elecciones europeas del pasado 9 de junio de 2024, este «retorno de la hispanidad» viene a consolidarse con fuerza en la política española.
EL DOBLE EXCEPCIONALISMO ESPAÑOL: LO HISPANO COMO ESTIGMA Y ORGULLO
⌅Cuando la identidad nacional depende del pasado imperial la claridad es la primera víctima. El campo semántico creado ad hoc para la creación de un discurso nacional español comienza en el tímido (e insuficiente) acercamiento de la Constitución liberal de Cádiz de 1812 a una ciudadanía española transatlántica: «la nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios». En realidad, esa idea de nación transatlántica fue una quimera neoimperial que se encontró con la independencia de las repúblicas americanas y la invasión de la península por Napoleón. No puede ser más frágil el contexto desde donde surgen estas primeras versiones de la identidad hispana, como afirma un periódico de la época: «España tiene tanta mayor necesidad de los esplendores del pasado cuanto más triste y angustioso es su presente y tanta más necesidad de recordar a las jóvenes naciones americanas los vínculos de parentesco cuanto más grande es su aislamiento de Europa» (Editorial de El imparcial, 7 de mayo de 1892, en Albaiza 2010, 30). Esta historiadora muestra, a través del análisis del IV Centenario del Descubrimiento de América en 1892 cómo detrás de estos artefactos culturales que articulan una hispanidad de pretendido de alcance global hay una estrategia para reactivar el comercio transatlántico en respuesta al proteccionismo europeo. La nueva narrativa «hispana» responde a intereses de las burguesías peninsulares no sólo para preservar sus beneficiosas empresas en América (entre las que está el tráfico de esclavos, entre otras), sino la necesidad de que España expandiera su «espíritu» imperial y sus empresas extractivas en los territorios africanos, como el protectorado marroquí (Dieste 2007, Madariaga 1992De Madariaga, Maria Rosa. 1992. «Melilla y la fiebre minera en el primer cuarto del siglo XX». Aldaba 19: 183-202., 2018Brandes, Stanley. 2011. «El nacimiento de la antropología social en España», en LuisDiazÓscarFernández y PedroTomé (eds.), XII Congreso de Antropología. Lugares, tiempos, memorias. La antropología ibérica en el siglo XXI 27-50. León: Asociación de Antropología de Castilla y León «Michael Kenny” FAAEE.).
Todos estos discursos político-culturales y sus artefactos fueron favorables al expansionismo neoimperial, tanto en África como en América Latina, abarcando desde las posturas liberales regeneracionismo hasta las más tradicionalistas del ejército o la iglesia. Pero la construcción de una identidad nacional (hispana e imperial) durante el XIX y parte del XX se enfrentó, de manera tortuosa, al doble excepcionalismo español. Sus dos dimensiones articulan de forma compleja, por una parte, el discurso de grandeza y superioridad moral del legado español por su capacidad de incorporación y convivencia con colectivos «diferentes» y, por otra, el estigma que esta mácula de la mezcla imprimía en lo «español» (latino, hispano, etc.). Este doble excepcionalismo está en la base de la vivencia tormentosa de la identidad hispana, que tenía que combinar la huella de la mezcla fundacional nacional (con musulmanes, judíos, etc.), con su proyecto de superioridad espiritual y material a través del proyecto colonial.
Además de frustrante, el excepcionalismo español/hispano es poderoso y dúctil precisamente por sus aparentes contradicciones internas. La retórica de excepcionalidad se construye, por una parte, en base a tropos «desracializantes» —lo hispano, como una membrana espiritual que se imagina como inclusor de una diversidad étnica, religiosa, y racial que atravesaba la historia de España desde la «convivencia» medieval al «mestizaje» colonial. Pero a la vez, encontramos un discurso racial que combinaba, con tensiones, la concepción de «raza espiritual» de tipo genealógico (pureza de sangre y linajes) con una concepción de superioridad racial (fenotipos y pigmentocracia). Es más, en el contexto de pugna con Estados Unidos y su creciente influencia en todas las excolonias españolas, la raza «latina» se construyó como más avanzada que la anglosajona en la que la mezcla no se permitía (por la «one drop rule», que convertía el «mulato» en negro). Las élites latinoamericanas usaron estos elementos «desracializantes» en sus proyectos nacionales republicanos, apelando a una identidad «mestiza» latinoamericana que se codificó bajo categorías tan pomposas como la «raza cósmica» en el México de Vasconcelos o la «raza latina», que sólo inicialmente contenía elementos anti-imperiales (Gabilondo 2009Gabilondo, Joseba. 2009. «Genealogía de la “Raza Latina”: para una teoría Atlántica de las estructuras raciales hispanas». Revista Iberoamericana 75(228): 795-818.). A la vez, las prácticas y discursos de las élites criollas generaron un imaginario blanqueado que condenaba a las minorías indígenas y afroamericanas al ostracismo o a la desaparición.
La retórica del doble excepcionalismo hispano tiene múltiples usos y ha demostrado adaptarse bien a diferentes contextos, de hecho, sigue bien vigente en los discursos de «convivencia» tan comunes en España como hemos mostrado para el caso de Melilla (Suárez-Navaz y Suárez 2022Suárez Navaz, Liliana e IkerSuárez. 2022. «Silencing mestizaje at the Euro-African Border. Anti-Racist Feminist Perspectives on Cross-Border Lives». Journal of Borderlands Studies 39(1): 37-57. doi: <10.1080/08865655.2022.2031254>). Coincidimos con Gabilondo en que es precisamente su flexibilidad (racializante y desracializante a la vez), donde radica la eficacia del excepcionalismo español o hispano (2009Gabilondo, Joseba. 2009. «Genealogía de la “Raza Latina”: para una teoría Atlántica de las estructuras raciales hispanas». Revista Iberoamericana 75(228): 795-818.). La ideología hispanista neoimperial es un fantástico nudo gordiano cuyos lazos no pueden aflojarse con el mero recurso de la racionalidad ilustrada y su, desde entonces dominante, imaginario racial y fenotípico. Más bien nos exige, como bien apuntó Marisol de la Cadena (2005Barros, Diego. 2022. «Entrevista a Sebastiaan Faber: La idea de que España está siendo desdeñada injustamente es infantil y ombliguista». Ctxt, 2 dic. Disponible en: <https://ctxt.es/es/20221201/Politica/41488/sebastiaan-faber-leyenda-negra-memoria-espana-estados-unidos.htm>. Fecha de acceso: 5 ago. 2024.), incorporar sedimentos de significación del orden clasificatorio hispano (religioso y moral) con el que coexiste en tensión. Se trata de un poliedro ideológico complejo, que combina de forma tensionada categorías raciales y preraciales (según convenga), y opera con un vaciado sociológico que oculta convenientemente la jerarquización y segmentación fundacional del orden colonial hispano (Suárez-Navaz y Suárez 2024Suárez Navaz, Liliana e IkerSuárez. 2024. Sexo, sangre y frontera sur. Encuentro y desencuentros mestizos en Melilla. Vol. 1. Mapas. Madrid: Traficantes de Sueños.).
ARQUEOLOGÍA DE LA CATEGORÍA DE HISPANIDAD: DEL FASCISMO DE ENTREGUERRAS AL DESARROLLISMO TARDOFRANQUISMO
⌅Frente al poco éxito de las políticas hispanistas defendidas por los liberales (como el poco efectivo IV Centenario del Descubrimiento de América celebrado en 1892) y la pérdida de espacios transatlánticos de negocio y comercio, las potentes burguesías vasca y catalana comienzan a alimentar sus propios nacionalismos anti-hispanos (Marcilhacy 2014Marcilhacy, David. 2014. «La Hispanidad bajo el franquismo. El americanismo al servicio del proyecto nacionalista», en StéphaneMicchoneau y Xosé M. Núñez-Seixas (eds.), Imaginarios y representaciones de España durante el franquismo: 73-102. Madrid: Casa de Velázquez.). Este es el contexto desde donde se gesta la ideología de la hispanidad y su ultranacionalismo autoritario decidido a eliminar el peligro de fragmentación de la unidad de España (alrededor del cual aún gira el discurso político de la derecha española), pero también la progresiva secularización, el inicio del sufragismo femenino, y las movilizaciones campesinas, obreras y mineras. La vocación imperial española y su labor evangelizadora (y civilizadora) cristaliza en una propuesta del sacerdote vasco Zacarías de Vizcarra, quien desde Argentina propone sustituir el «Día de la Raza» por «el día de la Hispanidad». Su propuesta culturalista incorpora proxis desracializantes del tipo que hemos analizado arriba:
«Nos suena como cosa absurda hablar de “nuestra raza” a un conglomerado de pueblos integrados por individuos de muy diversas razas, desde las blancas de los europeos y criollos hasta las negras puras, pasando por los amarillos de Filipinas y los mestizos de todas las naciones hispánicas. En realidad, ni siquiera los habitantes de la Península Ibérica pertenecen a una sola raza... [pues resultó] de la mezcla de fenicios, cartagineses, griegos, romanos, godos, suevos, árabes, etc... Son, pues, inevitables las sonrisas cuando se habla de “nuestra raza” ante un auditorio de blancos, negros y amarillos y aceitunados, sobre todo si no es blanco el orador»
(Vizcarra 1944).
Esta categoría tuvo enorme éxito, siendo retomada por diversos intelectuales en España, como Ramiro de Maeztu («En defensa de la hispanidad» de 1934De Maeztu, Ramiro. 1934. Defensa de la Hispanidad. Madrid: Cultura Española.), Manuel García Morente («La Idea de la Hispanidad«», 1938De la Cadena, Marisol. 2005. «Are Mestizos Hybrids? The Conceptual Politics of Andean Identities». Journal of Latin American Studies 37: 259-284.) e institucionalizándose al calor de las ideologías fascistas españolas desde 1933 con la Falange y más tarde en la dictadura de Francisco Franco.
A pesar de la culturalización que sugería la categoría de «hispanidad», la idea de la «raza espiritual» sigue estando muy presente en las retóricas franquistas: «Iban a ver a Franco, a escuchar su palabra española, soberbiamente racial [...] la juventud que vibra por los latidos más altos y más calurosos era genuinamente racial; no en balde en ella estamos viviendo días de guerra»5
La dimensión racista y el totalitarismo sobre el que se construye el destino de la hispanidad se alimenta de mitos y leyendas soldadescas, viriles y patrióticas, una ideología profundamente patriarcal y sexista, que exige a la mujer decente limitarse a la esfera doméstica a la vez que estigmatiza aquellas concebidas como objetos sexuales. El contexto colonial muestra con claridad cómo esta división sexista adquiere dimensiones etnoraciales y religiosas (Segato 2016Segato, Rita. 2016. La Guerra contra las Mujeres. Madrid: Traficantes de Sueños., Suárez-Navaz 2024Delgado Cruz, Severiano. 2018. Arqueología de un mito: el acto del 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. Madrid: Silex Eds.). Las prácticas de violación, abuso y agresión sexual son comunes en el imaginario colonial hispano, como lo son en otros contextos de virilidad imperial (McClintock 1999MaClintock, Anne. 1999. Imperial Leather. Race, Gender and Sexuality in the Colonial Context. Nueva York y Londres: Routledge.; Zantop 1997Zantop, Susanne. 1997. Colonial Fantasies. Conquest, Family, and Nation in Precolonial Germany, 1770-1870. Durham y Londres: Duke University Press.). Como sucede hoy en día con la crítica a la «ideología de género», la violencia sexual se invisibiliza y banaliza, justificándose en base a un discurso racista y clasista que coopta (y somete) a las mujeres propias decentes frente a las «otras» racializadas y sexualizadas como objetos de placer.
La pureza debe prevalecer en este contexto autoritario, y frente a ella, cualquier disidente será considerado enemigos de la hispanidad, reprimidos y eliminados para que surja la «nueva España» con un liderazgo ético-religioso y económico mundial. El caso paradigmático es el Valle de Cuelgamuros (Valle de los Caídos hasta la aprobación de la Ley de Memoria Democrática 20/2022), «construido a mayor gloria de los vencedores en la guerra». Vemos en el análisis de Ferrándiz a continuación como la nueva derecha propone sustituir la Ley de la Memoria Histórica, que busca reconocer la represión de la dictadura franquista, por una nueva Ley de «Concordia» que resignifique el totalitarismo nacional-catolicista. Igualmente se muestra cómo se dificulta estudiar los efectos violentos del colonialismo español, como documentan Giménez para el caso de El Sáhara o Valenciano en Guinea Ecuatorial en este mismo artículo.
Paralela a estas retóricas de la virilidad, la cristiandad, y la superioridad cultural y militar, el régimen franquista desarrolla políticas públicas en el ámbito científico y educativo con el objetivo de legitimar la ideología de la hispanidad. Desde el Consejo de la Hispanidad creado en 1940, a otras instituciones académicas donde la ideología de la hispanidad se reproduce y difunde: Centros de Investigación como el CSIC, donde nace la antropología folklorista española (Brandes 2011Baisotti, Pablo. 2016. «Arma «nacional”, arma patria. La Hispanidad franquista (1936-1943)». Bulletin for Spanish and Portuguese Historical Studies 41(1). 1): art. 3.), departamentos universitarios que desarrollan un «americanismo académico» (Marcilhacy 2014Marcilhacy, David. 2014. «La Hispanidad bajo el franquismo. El americanismo al servicio del proyecto nacionalista», en StéphaneMicchoneau y Xosé M. Núñez-Seixas (eds.), Imaginarios y representaciones de España durante el franquismo: 73-102. Madrid: Casa de Velázquez.) y museos varios, como el Museo de Antropología que analiza Luis Pérez en este artículo. Son puntas de lanza de esta ideología que exige la patriótica defensa e investigación sobre lo hispano y sus huellas diversas y que está volviendo a ocupar sin complejos espacios de gobierno.
Esta estructura académica continúa, con algunos cambios, pero quizás no todos los esperados, en la etapa democrática. Ya en época socialista se reanuda la ideología neocolonial española a través de la organización del V Centenario del descubrimiento de América, llamado también Encuentro de Dos Mundos en Sevilla. No por casualidad los noventa son también el inicio del desembarco de grandes corporaciones españolas en América Latina (banco Santander y BBVA, Iberia, Repsol, Telefónica, Iberdrola, Endesa y Unión Fenosa, entre otros), lo que algunos analistas han denominado la «segunda colonización». Hay pues una relación dialéctica entre ideologías hispanistas desarrolladas en la época poscolonial (IV y V Centenarios del descubrimiento 1892, 1992) y actividades de acumulación de capital y extractivismo neoliberal que ha consolidado su posición en sectores estratégicos como la banca, la telefonía, o la energía (Uharte 2014Uharte Pozas, Luis Miguel. 2014. «Las multinacionales españolas en América Latina: impactos múltiples». Revista Internacional de Pensamiento Político 9: 441-460.).
LA RECONQUISTA AUTORITARIA GLOBAL COMO CONTEXTO DEL RETORNO DE LA HISPANIDAD
⌅El retorno de la hispanidad como ideología política puede o no ser exitoso, pero ha conseguido en España desorientar a la derecha liberal y ganar muchos votos gracias a discursos y políticas de corte neoimperial, patriarcal, y soldadesco. Abascal, como líder de Vox, expresa esa esencia chulesca y brabucona cuando dice «Para mí la política no es una profesión. Es una guerra». Una «guerra» que quiere impedir el cambio de la metanarrativa histórica, que ridiculiza los exilios forzados, la imposición del castellano como único vehículo de comunicación, la represión de los enemigos de la patria en la península, y el sexismo del régimen. El debate sobre la memoria histórica en España, que según algunos hispanistas como Faber ha sido «bastante excepcional y ha tenido logros importantes» (Barros 2022Barros, Diego. 2022. «Entrevista a Sebastiaan Faber: La idea de que España está siendo desdeñada injustamente es infantil y ombliguista». Ctxt, 2 dic. Disponible en: <https://ctxt.es/es/20221201/Politica/41488/sebastiaan-faber-leyenda-negra-memoria-espana-estados-unidos.htm>. Fecha de acceso: 5 ago. 2024.), se ha convertido sin embargo en una de las trincheras de la retornada hispanidad, como muestran las sucesivas secciones etnográficas.
La última metamorfosis de la «hispanidad» es la que la fundación Disenso de Vox lanza la Carta de Madrid en 2020: la «iberosfera». Esta se define como «una comunidad de naciones libres y soberanas con una arraigada herencia cultural y un gran potencial económico y geopolítico para abordar el futuro». Según el especialista en las derechas radicales de América Latina, Ariel Golstein, la estrategia de Vox en América Latina se basa en tres categorías: hispanidad, reconquista y narcocomunismo. La hispanidad remite a ese imaginario de la herencia de la cristiandad y la colonización, raíces culturales-espirituales compartidas, la reconquista refiere a la batalla cultural contra el dominio de la izquierda y por recobrar la hegemonía cultural en torno a los valores «Dios, Patria, familia» en la esfera pública, y el narcocomunismo, conjura el enemigo progresista como vinculado al crimen organizado contra el que hay que luchar, para exterminarles (2023Goldstein, Ariel Alejandro. 2023. La reconquista autoritaria. Cómo la derecha global amenaza la democracia en América Latina. Buenos Aires: Marea.). La criminalización del enemigo emerge de la importante influencia de Carl Schmitt en el franquismo: frente al mal radical la dictadura es el único remedio, instrumento a través del cual los enemigos interiores deben ser excluidos y eliminados. En España la nueva «reconquista» exige el desprestigio y/o eliminación de nacionalistas-separatistas y terroristas (porque España es una e indivisible), anti-racistas (porque el español no es racista), feministas (porque el español es un caballero), rojos a la par que capitalistas neoliberales (porque el español no se pliega a ideologías de élites extranjeras) además de otros vectores de la anti-España (ver Cabezas 2023Cabezas, Marta. 2023. «Silenciar al feminismo. La emergencia electoral de Vox», en MartaCabezas Fernández y CristinaVega Solís (eds.), La reacción patriarcal. Neoliberalismo autoritario, politización religiosa y nuevas derechas: 189-218. Barcelona: Bellaterra. para una investigación de la ira contra el feminismo).
Una de las herramientas de la confluencia de discursos de las derechas radicales es la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), con gran protagonismo de Trump, que este año ha invitado a Abascal, Bukele y Milei como oradores. El español escogió centrarse en las universidades: «Salamanca, Bolonia o Harvard se han convertido en máquinas de censura, coacción, adoctrinamiento y antisemitismo». El desprestigio de la Universidad de Salamanca en aquel foro global de derecha radical recuerda a aquel mítico enfrentamiento entre el fundador de la Legión, el general José Millán Astray y el Rector de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno el día 12 de octubre de 1936, día de la Raza/Hispanidad, en el Paraninfo de dicha universidad7
ETNOGRAFÍA DE LAS PROFUNDIDADES DEL VALLE DE CUELGAMUROS (Francisco Ferrándiz)
⌅¿Qué conexión tiene el Valle de Cuelgamuros (Valle de los Caídos hasta la aprobación de la Ley de Memoria Democrática 20/2022) con la hispanidad como marco ideológico para encuadrar e interpretar la historia de España? ¿Cómo se reflejan las polémicas contemporáneas en torno a este monumento en las nuevas mutaciones de la hispanidad? ¿Qué claves nos puede dar la antropología social sobre cómo determinados marcos ideológicos se transforman y adaptan con el tiempo, incluso si no son formulados como tales?
En el siglo XXI, el Valle ha ido absorbiendo paulatinamente muchas de las tensiones relativas al relato y la memoria de la guerra desencadenada tras un golpe de Estado militar fallido contra la II República (1936-1939). Las polémicas en torno al monumento pueden resultar sorprendentes para muchos, porque en el tardofranquismo y durante la transición se elaboró y sostuvo un relato de reconciliación nacional en torno al monumento. Esta interpretación argumenta que las misas diarias que celebra allí la comunidad benedictina encargada del culto invocan la memoria de todas las víctimas de la guerra, y que la enorme cruz que lo corona es un símbolo universal de paz, expresión máxima de la piedad católica, que abraza a las «dos Españas». Aunque esta versión del Valle sigue estando muy extendida, y es alimentada con tenacidad por sus defensores, el significado del memorial es inequívoco: se mire por donde se mire, es un monumento totalitario construido a mayor gloria de los vencedores en la guerra.
Revisemos de manera resumida algunos hechos de la historia ideológica, política y constructiva del monumento que contradicen este camuflaje reconciliador tardío al tiempo que lo anclan en el universo ideológico de la hispanidad. Porque, aunque los monumentos son procesos complejos, la significación originaria siempre condicionará cualquier mutación o resignificación que pueda producirse. El Decreto fundacional del 1 de abril de 19408
De igual relevancia en la construcción del sentido del monumento es el discurso inaugural del Valle que pronunció Franco el 1 de abril de 1959, en el vigésimo aniversario de su victoria militar. De nuevo, encontramos elementos claramente alienados con el mito de la Hispanidad. Ante los miles de personas presentes en la explanada de entrada el monumento, el dictador declaró la vigencia de los grandilocuentes principios ya formulados en 1940: «nuestra guerra no fue, evidentemente, una contienda civil más, sino una verdadera cruzada; (…) Jamás se dieron en nuestra Patria en menos tiempo más y mayores ejemplos de heroísmo y se santidad, sin una debilidad, sin una apostasía, sin un renunciamiento». El tono fue especialmente duro con los derrotados en la guerra. El Valle de los Caídos es un memorial imprescindible porque «la lucha del bien con el mal no termina por grande que sea su victoria. Sería pueril creer que el diablo se someta; inventará nuevas tretas y disfraces, ya que su espíritu seguirá maquinando y tomará formas nuevas, de acuerdo con los tiempos. La anti-España fue vencida y derrotada, pero no está muerta».
Un tercer elemento de interés es el cordón umbilical que une al Valle con el Monasterio del Escorial, epítome de la España imperial evangelizadora: por su proximidad geográfica, por su aspiración de grandiosidad y eternidad, por la centralidad de una basílica en su diseño, por algunos elementos estilísticos en su arquitectura, por ciertas afinidades funerarias. La visualización simbólica y política más clara de esta conexión entre ambas arquitecturas del poder político y religioso fue el traslado de los restos del líder fascista José Antonio Primo de Rivera y, en consecuencia, de todo su capital simbólico, político y conmemorativo, a finales de marzo de 1959 desde el pie del altar mayor de la basílica del Monasterio de El Escorial (donde había sido enterrado en 1939) a un lugar equivalente en la basílica del Valle.
No fue el único re-enterramiento en el monumento. Siguiendo instrucciones del dictador, en un operativo necropolítico sin precedentes en el país, entre 1959 y 1983 se trasladaron a Cuelgamuros 33.833 restos cadavéricos, 21.423 de ellos con identidad conocida y 12.410 «desconocidos»: franquistas convencidos, víctimas de persecución religiosa, combatientes enterrados en cementerios militares y, como veremos, un número indeterminado de republicanos. El Valle añade a su función conmemorativa de la victoria en la cruzada contra la anti-España y de la restauración de la España eterna, la de gran panteón de la guerra.
En suma, el Valle de Cuelgamuros es la principal expresión monumental del nacionalcatolicismo. Como tal, sus elementos arquitectónicos, iconográficos y rituales están directamente emparentados con los modelos de Hispanidad que circulaban durante el franquismo (Marcilhacy 2014Marcilhacy, David. 2014. «La Hispanidad bajo el franquismo. El americanismo al servicio del proyecto nacionalista», en StéphaneMicchoneau y Xosé M. Núñez-Seixas (dirs.), Imaginarios y representaciones de España durante el franquismo: 73-102. Madrid: Casa de Velázquez. doi: <10.4000/books.cvz.1161>). Tras la muerte y entierro de Franco en noviembre de 1975 en la parte posterior del altar mayor, trazando un poderoso eje memorial con José Antonio Primo de Rivera (ambos fallecidos el 20 de noviembre, con 39 años de diferencia), el monumento entró en un progresivo letargo, aunque siguió siendo un memorial de referencia clave para los nostálgicos del franquismo. Algunas rutas turísticas que salen de Madrid incluyen al Valle en paquetes conjuntos con El Escorial o Segovia, entre otras combinaciones. Pero los debates del siglo XXI respecto al legado de la guerra civil iban a activar las luchas de significación en torno a su posible encaje o disonancia radical en un sistema democrático. Entre las airadas quejas por el supuesto abandono patrimonial de sus defensores hasta las peticiones de demolición de sus críticos más acérrimos, se abrió un espacio para propuestas más o menos radicales de resignificación, u homologación memorial en un contexto de memoria democrática.
Las reflexiones etnográficas que presento en este texto sobre la significación del monumento en relación con un ideario concreto de España como nación se basan en un trabajo de campo de más de una década sobre Cuelgamuros, Mi aproximación al Valle tuvo lugar en el contexto de un proyecto de investigación más amplio «de respuesta rápida» sobre las políticas de la memoria de la Guerra Civil en la España del siglo XXI (Ferrándiz 2013Ferrándiz, Francisco. 2013. «Rapid Response Ethnographies in Turbulent Times. Researching Mass Grave Exhumations in Contemporary Spain». Anthropology Today 29(6): 18-22., 2014Ferrándiz, Francisco. 2014. El pasado bajo tierra. Exhumaciones contemporáneas de la Guerra Civil. Barcelona: Anthropos/Siglo XXI. y 2022Ferrándiz, Francisco. 2022. «Francisco Franco is Back: The Contested Reemergence of a Fascist Moral Exemplar». Comparative Studies in Society and History 64(1): 208-237. doi: <10.1017/S001041752100044X>). Este proceso de memoria está claramente influenciado por culturas y prácticas transnacionales de los derechos humanos, sobre todo desde el conocido y fracasado auto de Baltasar Garzón de 2008, que tradujo elementos centrales del derecho internacional de los derechos humanos al caso de la represión durante la guerra civil, tipificándola en el marco de los crímenes de lesa humanidad. Fue especialmente relevante el aterrizaje del concepto de desapariciones forzadas en el vocabulario y repertorio jurídico y expresivo del movimiento social de memoria histórica (Ferrándiz 2010Ferrándiz, Francisco. 2010. «De las fosas comunes a los derechos humanos: El descubrimiento de las desapariciones forzadas en la España contemporánea». Revista de Antropología Social 19: 161-189.; Gatti 2022Mateo Dieste, Josep Lluís. 2017. Moros Vienen. Historia y política de un estereotipo. Melilla: Instituto de las Culturas.).
La irrupción el Valle en el radar del movimiento memorialista y en el debate público tuvo lugar a partir de 2003 cuando, durante la búsqueda de una fosa común con siete personas de la Casa del pueblo del Pajares de Adaja (Ávila) asesinadas por falangistas en pleno terror caliente el 20 de agosto de 1936 en el también abulense municipio de Aldeaseca. Tras encontrar la fosa vaciada en su mayor parte en una excavación previa, la investigación de los familiares de las víctimas desembocó en el hallazgo en los archivos de documentación que acreditaba su traslado al Valle en 1959, poco antes de su inauguración.
Fausto Canales, hijo de una de las personas fusiladas en Aldeaseca, protagonizó durante dos décadas una de las trayectorias de activismo más espectaculares del movimiento memorialista, denunciando los hechos públicamente –expuesto a la prensa nacional e internacional—, y activando todos los mecanismos administrativos y judiciales disponibles para recuperar estos cuerpos. La caja 198, que contenía a los vecinos de Pajares de Aldeaseca y a cinco segadores de Navalmoral de la Sierra, ejecutadas unos días antes en circunstancias semejantes, se convirtió en un emblema de lo que los familiares consideraban un doble delito: asesinato durante la represión franquista, y secuestro posterior de la fosa con destino al gran memorial franquista (Ferrándiz 2011Marcilhacy, David. 2014. «La Hispanidad bajo el franquismo. El americanismo al servicio del proyecto nacionalista», en StéphaneMicchoneau y Xosé M. Núñez-Seixas (eds.), Imaginarios y representaciones de España durante el franquismo: 73-102. Madrid: Casa de Velázquez.; Olmeda 2009Segato, Rita. 2016. La Guerra contra las Mujeres. Madrid: Traficantes de Sueños.; Solé y Marimón 2019Stallaert, Christiane. 2006. Ni una gota de sangre impura. La España inquisitorial y la Alemania nazi cara a cara. Barcelona: Galaxia Gutenberg.)9
La presión del movimiento social se tradujo de manera tímida en un artículo específico (16) sobre el monumento en la ley de memoria histórica de 2007 (Ley 52/2007)10
La afectación al monumento de la ley 52/2007 fue escasa, aunque los homenajes con parafernalia franquista en el recinto se hicieron ilegales. La lucha de banderas entre falangistas y algunas asociaciones memorialistas como el Foro por la Memoria se producían, en torno al 20 de noviembre, en la entrada del monumento. Otros actores en el movimiento memorialista pedían medidas drásticas respecto al monumento. Se fue consolidando la idea de que, como mínimo, el Valle debería ser resignificado (lo que, en su grado más básico, significaba explicar a los visitantes y a la sociedad española su origen y finalidad memorial franquista). Por su parte, la Asociación de Defensa del Valle de los Caídos continuó su estrategia de defensa del relato reconciliador del Valle, enfatizando su incalculable valor religioso, patrimonial e histórico para la nación. La comunidad benedictina no vio afectada su actividad litúrgica, y continuó gestionando el monasterio, la escolanía, y la hospedería.
El movimiento político de mayor interés respecto al Valle tuvo lugar al final de la segunda legislatura de Zapatero, cuando las encuestas ya señalaban una clara victoria de la derecha. El entonces ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, nombró en 2011 una Comisión de Expertos para el Futuro del Valle de los Caídos, en la que fui nombrado vocal11
El socialista Pedro Sánchez cambió el juego de forma inesperada y drástica. Uno de los compromisos estrella que adquirió nada más llegar al poder en junio de 2018 fue la salida de Franco del monumento, para gran escándalo de la derecha política. Es importante destacar que la sensibilidad política que representa VOX empezó su consolidar su progresión a partir de 2017, y con ella se impulsó el retorno de algunas de las nociones centrales de la hispanidad con «menos complejos» que la derecha más moderada. En paralelo, proliferaban en las librerías ensayos que actualizan el relato franquista de la guerra de 1936 y también la nostalgia imperial13
El anuncio de Sánchez desencadenó una serie de operaciones de blindaje del monumento, en la que se activaron acciones políticas, mediáticas y judiciales para impedir la salida de Franco y, por extensión, bloquear cualquier medida que buscara la transformación de Cuelgamuros. A partir de 2018, «El Valle no se toca» se convirtió en el lema que cristalizó la indignación de los defensores del statu quo del monumento ante lo que consideraban una injerencia inaceptable de políticos y activistas de izquierdas en un memorial que consideran suyo y que, en su lógica, demuestra la generosidad que tuvo Franco con los derrotados en la guerra, a los que les abrió las criptas y los rezos por sus almas en las misas de la basílica. La salida de Franco era una línea roja. Acusaciones de guerracivilismo, necrofilia, profanación, y alegaciones de intentos fallidos de ganar una guerra que en su día perdieron circularon en el espacio público. Una segunda preocupación de los defensores del Valle era que, tras la salida Franco, no tardaría en plantearse la demolición de la gran Cruz de más de 150 metros que corona el monumento14
Franco salió del monumento en prime time el 24 de octubre de 2019, tras cientos de horas de cobertura mediática, multitud de tertulias, tensiones políticas, un ajuste en la Ley 52/2007 establecía que solo podía haber muertos de la guerra en el memorial, y pugnas judiciales entre el gobierno y su familia y asociaciones afines (entre ellas la Fundación Nacional Francisco Franco, FNFF) que llegaron hasta el Tribunal Supremo y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo (Faber 2022García Morente, Manuel. 1938. La Idea de hispanidad. Madrid: Espasa Calpe.; Ferrándiz 2022Ferrándiz, Francisco. 2022. «Francisco Franco is Back: The Contested Reemergence of a Fascist Moral Exemplar». Comparative Studies in Society and History 64(1): 208-237. doi: <10.1017/S001041752100044X>). En mi calidad de exmiembro de la Comisión de 2011, participé activamente en los debates previos en los medios, e incluso estuve en varias radios de alcance nacional (cadena SER, RNE) comentando en directo la exhumación.
Poco después, en febrero de 2020, fui nombrado asesor en la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, adscrita al Ministerio de la Presidencia. Una de mis tareas era articular un proyecto global de resignificación actualizando las recomendaciones del informe de 2011 a la luz de otras experiencias de resignificación internacionales. Como etnógrafo en un espacio institucional de esa relevancia, fui testigo de multitud de estrategias de denuncia y bloqueo de cualquier modificación en el statu quo del Valle. Parte del proyecto de resignificación consistía en la puesta en marcha de varios proyectos de investigación sobre el monumento, entre ellos un estudio histórico sobre los traslados de cuerpos el monumento, una prospección arqueológica sobre las condiciones de vida de los presos políticos que participaron en su construcción y sus familias (González-Ruibal 2021McClintock, Anne. 1995. Imperial Leather. Race, Gender, and Sexuality in the Colonial Contest. Nueva York y Londres: Routledge Inc.), un balance de sus antecedentes y vicisitudes arquitectónicas y un análisis del programa iconográfico. El resultado se plasmó en una página Web institucional bilingüe (con secciones introductorias en catalán, gallego y euskera) con numerosos recursos destinados a promover una lectura crítica y abierta del monumento15
Las visitas de diferentes expertos, las excavaciones arqueológicas en los destacamentos penales, o las grabaciones de vídeo con drones despertaron malestar y sospechas entre los defensores de las esencias nacional-católicas del Valle. Particularmente llamativa – por extremista sin dejar de ser significativa del espectro ideológico más apegado al monumento– fue una tribuna escrita en La Razón en junio de 2022 por Juan Chicharro, presidente de la FNFF, titulada «Visitas extrañas al Valle de los Caídos», donde se acusaba al «gobierno socialista/comunista/secesionista» de querer «emular a los talibanes» (dando por supuesta la inminente demolición de la basílica y la voladura de la cruz). Chicharro recuerda a sus lectores la «cruenta persecución» que sufrieron los «cristianos» durante el gobierno del Frente Popular en la Segunda República y el peligro que significaba la presencia en el Valle de «oscuros personajes imbuidos de un odio ancestral hacia todo lo que significa la Basílica y la cruz», sin que la «jerarquía de la Iglesia Católica» reaccionara16
No es preciso ser presidente de la principal fundación franquista para participar en esta llamada a rebato en teórica defensa de la cruz, cuya demolición no ha sido nunca contemplada en el diseño de políticas de memoria institucionales respecto al monumento. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha incorporado la defensa del Valle y de su cruz en su programa político. En su Ley de Patrimonio Cultural de 2023, apoyada por Vox, hay un artículo específico (art. 74c) que protege el patrimonio religioso, incluyendo «los calvarios tradicionales y las cruces»17
Si la resignificación global despierta recelos en ocasiones subidos de tono, sin duda las polémicas más agudas han tenido relación con los enterramientos del Valle. Tras la peleada exhumación de Franco, hubo dos acontecimientos funerarios importantes. La Ley de Memoria Democrática 20/2022 especificaba que nadie podía estar enterrado en un lugar preferente, como se había definido en el Informe de 2011. Tras la experiencia de la salida de los restos del dictador, la familia de Primo de Rivera decidió no litigar con el Estado y se llevó su cuerpo en una ceremonia privada al cementerio de San Isidro en Madrid. Algunos cientos de falangistas cortejaron la llegada del líder fascista al cementerio y se enfrentaron con la policía, pero las repercusiones políticas y mediáticas fueron mucho menores que en la exhumación anterior.
Las exhumaciones de los republicanos enterrados en las criptas se convirtieron un nuevo escenario de lucha entre los garantes de las esencias del monumento, por un lado, y los familiares de las víctimas y el gobierno por otro –no sin tensiones entre los familiares y el gobierno. Si con la salida de Franco y José Antonio se descapitalizaba el Valle desde el punto de vista funerario, la instalación de un laboratorio forense en la capilla del Santo Sepulcro y la constitución de un equipo técnico interdisciplinar para entrar en las criptas incidía –de manera sacrílega para los defensores del monumento— en otro lugar clave de las políticas de memoria del franquismo: los caídos por Dios y por España. Los mártires de la cruzada anticomunista de 1936, engarzados genealógicamente con los diversos mártires y héroes de la hispanidad.
La herramienta más eficaz de demora del procedimiento forense han sido los litigios contencioso-administrativos, puestos en marcha por asociaciones que ya participaron en la defensa previa del enterramiento de Franco. Algunos sectores de la prensa han contribuido a tensionar el proceso. A pesar de los obstáculos, las exhumaciones comenzaron en junio de 2023. Aunque la pugna judicial continúa al cierre de estas páginas, el equipo ha conseguido hacer algunos hallazgos importantes, entre ellos la localización de la caja 198 con los restos de las personas fusiladas en Aldeaseca y Fuente el Saúz en 1936, así como una parte de las cajas provenientes de los cementerios de Calatayud y otros municipios de la provincia de Zaragoza. El 20 de agosto de 2023 el gobierno devolvió a sus familiares los restos genéticamente identificados de 11 de las 12 personas rescatadas en la caja 198, en una ceremonia que se celebró en Pajares de Adaja (Ávila).
El Valle, en su disonancia, es actualmente una frontera de la nueva hispanidad. Como principal memorial franquista expresa los ideales nacionalcatólicos, aunque el relato que lo encapsula y protege se viste de reconciliación nacional. En el mejor de los casos, una reconciliación formulada en una retórica franquista 2.0. Pero las pugnas sobre su presente y su futuro en el contexto de un estado democrático le han convertido en un monumento polisémico, en el que entran en colisión interpretaciones muy dispares. Entre sus apologetas están aflorando muchos de los elementos de un paradigma neo-imperial afín al nacionalismo español conservador, que tiene ramificaciones en muchos otros espacios de la esfera pública, como se muestra en otras secciones de este texto. Sus conexiones evidentes con el Monasterio del Escorial permiten activar formas de nostalgia imperial. Las polémicas en torno a la cruz permiten movilizar el mito de la España evangelizadora como reserva espiritual de occidente. La defensa de su configuración funeraria, ahora parcialmente desarticulada, resuena con el culto a los caídos y los mártires de la España eterna. Es por lo tanto un memorial en conflicto cuyo análisis continuado en los próximos años puede servir como un termómetro del despliegue, evolución y potenciales límites de la hispanidad del siglo XXI.
3. PERO, ¿HUBO ALGUNA VEZ MUSEOS COLONIALES? (Luis Pérez Armiño)
⌅»Un Museo español ha de insistir forzosamente
sobre aquellos pueblos de nuestro antiguo Imperio
‘en que no se ponía el sol’,
y subrayar la labor misional y colonizadora de España,
cuya gloria ha tratado de empañar la leyenda negra en todas las épocas».
(Pérez de Barradas 1947Pérez de Barradas, José. 1947. Guía del Museo Etnológico. Madrid. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Instituto Bernardino de Sahagún.: 24).
Un 8 de noviembre de 2022 se realizó una pregunta en la Comisión de Cultura y Deporte del Congreso de los Diputados19
Este debate se alza sobre el que estamos tratando de manera conjunta en este artículo: un supuesto revisionismo que pondría en tela de juicio los pilares sobre los que se asienta la historia de España y el concepto de hispanidad. No en vano, la idea de un pasado imperial, en el que colonialismo hispano era en esencia civilizador y evangelizador, ha generado en determinados sectores la idea de una hispanidad global e integradora, resultado de un proceso de hermanamiento entre pueblos. Hasta hace relativamente poco tiempo, los museos que han abordado las relaciones de España con otros contextos culturales, han asumido y privilegiado este relato, obviando la voz de los colonizados. Hoy, desde muy diferentes ámbitos, se reivindican los nuevos relatos que permitan los procesos de descolonización que integren los testimonios tradicionalmente ajenos a estas instituciones.
Calmados los ánimos y con un nuevo equipo ministerial, el debate se reabre el 22 de enero de 2024. Ante la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados20
Sin profundizar en el alcance del hecho colonial en nuestra historia, creo que hay una pregunta de mayor interés: ¿ha habido alguna vez museos coloniales en España? Para responder esta cuestión me gustaría destacar dos momentos históricos claves sobre el Museo Nacional de Antropología, y sus casi 150 años.
El primero se sitúa en su creación en el año 1875 gracias al empeño personal del Dr. Velasco. Su Museo Anatómico partía de una concepción de la antropología marcada por el peso del análisis biológico y físico de la especie humana. Esta aproximación al estudio del ser humano desde una perspectiva naturalista prácticamente se mantendría hasta justo después de la guerra civil (1936 – 1939), aunque ya antes se perciba un progresivo giro cultural iniciado por Manuel Antón, director de la institución entre 1910 y 1929. Fallecido el Dr. Velasco en 1882, el museo pasa a ser integrado en 1890 en el Museo Nacional de Ciencias Naturales como sección de Antropología, para en 1910 constituirse en Museo de Antropología, Etnografía y Prehistoria. Me parece necesario insistir en esa orientación naturalista en el estudio de la cultura humana, por supuesto extraeuropea. Los considerados ‘primitivos actuales’ ocupan un mismo espacio, al menos en la teoría, que aquellos de los que solo podíamos obtener datos a través de la arqueología y en relación con aquellos testimonios que los inscriben dentro de un escenario natural pero no cultural. Por supuesto, las culturas europeas protagonizaban otros museos, los de bellas artes o de historia, los templos de los grandes logros de la civilización.
El segundo momento, cuando el museo adquiere una orientación que privilegia una antropología / etnología social y/o cultural, aunque con cierta desorientación teórica, nos lleva a 1940. En un contexto de reordenación del panorama museístico nacional, el régimen franquista decide la creación de un Museo Nacional de Etnología a partir de los fondos y edificio del antiguo Museo Antropológico. La Orden de 20 de mayo de 1940 por la que se cambia la denominación del «Museo Antropológico» por la de «Museo Etnológico» (publicada en el BOE nº. 146 de 25 de mayo de 194021
José Pérez de Barradas (1941 – 1952) dicta la reorientación del nuevo museo, fijada en la guía que se publica en 1947, y que parte de una reflexión primera: «El que esto escribe dolíase, una tarde de 1936, sentado ante un rancho de Tierra Adentro en el corazón de Colombia viendo pasar ante él los indios páeces de regreso del mercado semanal, que en España no hubiera un Museo Etnológico que reflejara los pueblos que los españoles habían descubierto, evangelizado y colonizado», para continuar un poco más adelante, esperanzado: «Cerca de nueve años después de nuestro lamento en tierra americana, esto desde el 11 de julio de 1945, el Museo Etnológico es una realidad, surgida de las ruinas del Museo Antropológico, y constituye una promesa, de lo que si se sigue con atención y cariño, ha de ser el día de mañana, junto con el Museo de América, el testimonio de nuestra acción exploradora, colonizadora y misional en todo el orbe». Como curiosidad, finaliza esta introducción con un ruego, alentando a la donación de «…unas telas marroquíes, o unos marfiles chinos, unas armas o un ídolo de madera que trajo el abuelo como recuerdo de sus campañas de Filipinas o de Marruecos, o que ha traído un familiar para rememorar su permanencia en Guinea» (Pérez de Barradas 1947Pérez de Barradas, José. 1947. Guía del Museo Etnológico. Madrid. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Instituto Bernardino de Sahagún.: 5-7).
La dependencia del Instituto Sebastián Elcano (de Geografía) fue temporal, brevedad condicionada por la creación del Instituto de Antropología y Etnología «Bernardino de Sahagún» por Decreto de 26 de septiembre de 1941 del Ministerio de Educación Nacional (publicado en el BOE nº. 279 del 6 de octubre de 194122
Tomando en consideración el enunciado de este preámbulo, siguiendo con el interés que suscita esta norma para nuestro museo, tenemos que remitirnos al apartado b) del artículo segundo que dice, cito textualmente, que serán funciones esenciales del recién creado Instituto «Bernardino de Sahagún» de Antropología y Etnología «el estudio de las costumbres, arte y creencias populares de España, Marruecos y colonias». No es necesario insistir en el papel que jugaba Marruecos dentro del entramado ideológico, casi sentimental, del nuevo imperialismo del primer franquismo, como vemos en otras aportaciones de este artículo. Además, el apartado a) del artículo tercero integra en el nuevo Instituto el Museo Etnológico, con sus colecciones, biblioteca y toda clase de material.
A partir de estas disposiciones y posteriores es relativamente sencillo establecer una clara ligazón entre este Museo Nacional de Etnología y la corriente neoimperial (y colonial) que reinaba en el panorama científico e ideológico español de post guerra.
Durante cierto tiempo se obvió la existencia de una política museística en el seno de la dictadura franquista. Sin embargo, los hechos desmienten esta afirmación y prueban una deliberada reordenación de fondos e instituciones destinada a la ratificación de las ideas imperiales asociadas al nuevo Estado. Buena prueba de ello es la creación del Museo de América con el objetivo de «exponer, con rigurosa fidelidad científica, la Historia del descubrimiento, conquista y colonización de América» según dicta el artículo primero del Decreto de 19 de abril de 1941 por el que se crea el Museo de América (publicado en el BOE nº. 121 del 1 de mayo de 194123
En la misma línea, un Decreto de 28 de junio de 1945 (publicado en el BOE nº. 198 del 17 de julio24
Toda esta referencia documental no es más que un breve bosquejo del panorama histórico que ha configurado la reciente historia de nuestro actual Museo Nacional de Antropología. Por una parte, ese Museo Nacional de Etnología creado poco después de finalizada la guerra civil, al que luego se sumarían, años más adelante y cuando el proceso descolonizador era imparable (independencia de Guinea Ecuatorial en 1968 y próximo el desenlace aún no resuelto de la presencia española en el Sahara Occidental), los fondos que integraban el Museo de África. Esta reseña no trata de juzgar, pero sí de asentar las bases precisas sobre las que descansa la institución. Al fin y al cabo, un museo no puede vivir sin su pasado en el que ha configurado su carácter, por muchas y loables que hayan sido las propuestas posteriores para actualizar sus fines, sus misiones y visiones o sus propios discursos expositivos.
Es fácil, cuando hablamos de la descolonización o la decolonización de los museos (en medio del conflicto parece importar poco el significado de ambos términos), posicionarse en las posturas más extremas como las únicas viables. Sin embargo y desde una perspectiva institucional hay opciones que parten de posicionamientos que tratan de acercarse a la realidad de los hechos, pasados y presentes. Incluso futuros. Estamos ante un proceso imparable. Esto es cierto. No creo necesario enumerar todas las iniciativas desarrolladas en muchos museos europeos, especialmente afectados por demandas y reclamaciones. Solo me centraré en la decisión reciente del ICOM, el Consejo Internacional de Museos, de, al amparo de una nueva definición de museo más acorde con el papel que debe asumir la institución en la modernidad del siglo XXI primando su función social, crear un grupo de trabajo en torno a la descolonización de los museos.
Por eso y más allá de estridencias, bajo la autoridad que en la materia imprime una organización como ICOM, la descolonización debe entenderse como un fenómeno de largo recorrido que exige una metodología meditada y consensuada, donde los procedimientos se dejen guiar por el carácter técnico de los responsables de los museos, en su papel de garantes de la participación pública de todos los interesados en la cuestión, como generadores de diálogo y de puntos de encuentro. Estas estrategias pueden desembocar en dos vías de trabajo, una de ellas interna y la otra externa o de visibilización de los resultados.
La interna se basa en el trabajo de documentación que nos permita trazar la historia de los objetos custodiados en los museos. Es una labor minuciosa que exige dedicación y concentración, alejada de cualquier disputa no académica que finalmente no contribuye a lograr el buen fin de los trabajos. De la misma manera que hemos procedido al examinar la historia de la institución, cada uno de los objetos encierra una historia que debe ser explorada científicamente y descrita. Para ello se hace necesario contar con información de apoyo, casi siempre de carácter documental, que nos ayude a generar esa trazabilidad del objeto. Por supuesto, frente a su historia se suceden las múltiples lecturas en torno a un mismo objeto, que pueden variar y pueden ser aportadas tanto desde la perspectiva antropológica como por el diálogo establecido con las comunidades directamente relacionadas con el bien en cuestión, capaces de contextualizar en sus diferentes facetas cada uno de los bienes que consideran propios.
La labor externa puede tomar forma, por ejemplo, en el escenario expositivo como el más clásico y propio de la institución museo (hoy, sin embargo, las opciones son muchas). En este caso, de nuevo me remito a las recomendaciones de ICOM (2023ICOM. 2023. «El papel de los museos en la descolonización». Museums and Chills. Ep. 5. Disponible en: <https://icom.museum/es/news/museums-and-chill-el-papel-de-los-museos-en-la-descolonizacion/> Fecha de acceso: 24 ago. 2023.) que se concretan en los siguientes aspectos: a) la exploración de nuevas narrativas, especialmente aquellas que han sido silenciadas a lo largo de la historia; b) las posibilidades museológicas para generar los espacios adecuados que desmonten las tesis colonialistas y den cabida a nuevas perspectivas; o c) la concepción del museo como un espacio de diálogo abierto y crítico, capaz de fomentar el encuentro a partir de las diferencias y generar propuestas de crecimiento y entendimiento. Como señalaba recientemente Andrés Gutiérrez Usillos en una entrevista concedida a eldiario.es y publicada el 3 de diciembre de 2022:
«En mi opinión, el proceso de descolonización de los museos implica revisar la manera de pensar esos objetos. Se trata de incentivar un cambio en el modo de entender las colecciones y sus contextos, de afrontar su estudio, su exhibición, de revalorizar el papel de los colectivos invisibilizados, de entender la función en su contexto original de producción y esto implica aprender de los otros, trabajar de forma más empática».
En este sentido y como conclusión, por supuesto abierta, me parece más que conveniente recordar las reflexiones de Hasan G. López Sanz y Tania Safura Adam (2021: 2-3), con los que muestro mi más absoluto acuerdo: «Porque cuando hablamos de decolonización del patrimonio y restitución, estamos apelando a esa inmaterialidad: al legado colonial, a conversaciones y reflexiones difíciles, a la culpa y las frustraciones colectivas. Entendemos la decolonización como un diálogo abierto y verdadero con todos los agentes y miembros de las comunidades». En este mismo texto, sus autores continúan afirmando que «En definitiva, hablar de restitución y reparación debe servir para abrir un espacio de cambio en los modos de concebir el mundo». Efectivamente, un mundo diverso gobernado por principios de efectiva igualdad, regido por ese tan necesario «diálogo abierto y verdadero» y en el que desde los museos seamos capaces de ejercer una escucha activa (López y Adam 2021).
4. (DES)UBICAR LA HISPANIDAD CON Y DESDE GUINEA ECUATORIAL (Alba Valenciano-Mañé)
⌅Acababa de incorporarme a la Universidad Autónoma de Madrid cuando recibí un correo electrónico de la sección de investigación de la Facultad en el que se nos pedía a las investigadoras del departamento de antropología social «reportar todas aquellas actividades realizadas en el marco de la Cátedra del Español y la Hispanidad» promovida por el gobierno de la Comunidad de Madrid y que nuestra rectora había apoyado recientemente. La solicitud, inevitablemente generó gran incomodidad a la vez invitó reflexionar sobre cómo el concepto y la práctica de «la hispanidad» había atravesado nuestras experiencias académicas. Mi respuesta al e-mail fue que parte fundamental de nuestro trabajo como antropólogas venía a cuestionar, desmentir y desactivar conceptos ideologizados y abiertamente funestos como el de hispanidad, tal y como estaba invocado en el marco de la Cátedra. El proyecto de esta se fundamentaba en dos puntos primordiales, por un lado, el estudio y defensa del español como lengua de comunicación global y, por otro, la promoción de la hispanidad como compendio de valores culturales e históricos.
Ambos objetivos me parecieron ideologizados. La lengua española se presentaba como algo a «defender» y, por lo tanto, como algo «amenazado». Un punto de partida que, sin ser yo lingüista, pero perteneciendo a una de las comunidades lingüísticas del estado en la que se comparte lengua con el castellano, me parecía tendencioso y, además, amenazante hacia las otras lenguas minoritarias que comparten espacio lingüístico con el español, según el mismo texto de presentación de la cátedra «segunda lengua global». El rescate del concepto de la hispanidad ligado al estudio de la historia de España todavía me pareció más problemático. Uno de los objetivos fundamentales de la iniciativa es «estudiar e investigar sobre la historia de España y desmentir la leyenda negra, con el fin de ser considerada [la Cátedra] el centro internacional de conocimiento y difusión de la historia de España»27
Reclamar un centro de generación de conocimiento sobre la historia de España y su imperio, precisamente desde el mismo centro imperial, ha demostrado ser infructuoso para romper con discursos hegemónicos cargados de estereotipos, etnocentrismos y, en última instancia, una visión miope desde la metrópolis. De hecho, la antropología, como disciplina cuyo surgimiento está intrínsecamente ligado al imperialismo contemporáneo y a la colonialidad, defiende precisamente un enfoque radicalmente opuesto al que promueve la Cátedra. En las últimas décadas, influenciada en parte por las teorías postcoloniales y decoloniales, la antropología se ha reivindicado como una herramienta útil para desarrollar lo que algunos han llamado «teoría desde el Sur» (Comaroff y Comaroff 2012Ferrándiz, Francisco. 2011. «Guerras sin fin. Guía para descifrar el Valle de los Caídos en la España contemporánea». Política y Sociedad 48(1): 481-500. doi: <10.5209/rev_POSO.2011.v48.n3.36425>). Esta perspectiva busca «provincializar» conceptos que suelen darse por sentados (Chackrabarty 2008), es decir, producir conocimiento desde lugares que están fuera de los centros de poder históricos, con el fin de avanzar verdaderamente en el análisis y la teorización de realidades tanto históricas como contemporáneas.
Ante la incapacidad de descolonizar la antropología, dada su inexistencia previa a la colonización, Yarimar Bonilla señala la urgencia de desestabilizarla, desubicarla o desplazarla de sus centros. Esta propuesta es aplicable también a otras disciplinas de ciencias humanas y sociales. Al emplear el término en inglés «unsettling», Bonilla se refiere tanto al colonialismo (settler colonialism) como al efecto perturbador (unsettling effect) que puede surgir al cuestionar conceptos que se dan por sentados. Lo desplazado o desestabilizado no necesariamente es eliminado o devuelto a un estado anterior, sino que principalmente se pone en entredicho (Bonilla 2014:335).
Reflexionando sobre cómo la noción de Hispanidad ha impactado mi labor académica, me di cuenta de cómo este concepto me ha situado y desubicado constantemente durante mi trabajo de campo en Guinea Ecuatorial. No puedo concebir una manera más efectiva de proponer un enfoque antropológico hacia la Hispanidad que desplazarla o desubicarla activamente (unsettling). Es decir, examinar la Hispanidad desde una posición periférica para explorar su carga ideológica y entender qué proyectos ha promovido y en oposición a cuáles se ha erigido.
LA HISPANIDAD QUE (DES)UBICA O DE CUANDO SE SUPONE QUE ERES ESPAÑOLA Y NO SABES CASTIZAR
⌅La hispanidad, en distintas acepciones, ha atravesado mi carrera académica desde que aterricé hace casi dos décadas a Guinea Ecuatorial. El país fue colonia española entre 1843 y 1968, y evidentemente, el impacto del colonialismo español se hace palpable en el uso del castellano como lengua de escolarización y de la administración. En segundo lugar, el vínculo con la antigua metrópolis también se hace evidente cuando un amplio porcentaje de la población tiene algún familiar viviendo en España.
Mi primer contacto con Guinea fue en 2007, participando en cursos de antropología y oralidad organizados por la Universidad de Barcelona y el CSIC. Estos cursos se llevaron a cabo en el Centro Cultural Español de Bata, parte de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID). Mis primeras interacciones fueron con profesores y profesoras locales de historia, quienes, al notar mi acento, expresaban sorpresa por mi origen español. En más de una ocasión me comentaron «¿cómo puede ser que vengas de España, que seas española y que no castices? ». Lo de castizar venía por mi acento catalán bien marcado que, si bien se difuminó en los años posteriores que pasé viviendo y visitado Guinea, era todavía muy fuerte. El español castizo estaba asociado con el buen español. Lo que yo hablo e incluso lo que hablaban las compañeras guineanas no era considerado «español puro». Me ubicaban en el marco de su idea sobre lo que es o debe ser lo español e inevitablemente tenían como referente una noción de hispanidad que tiene mucho que ver con la que se describe en los textos de la Cátedra: una hispanidad que tiene como centro y canon la (ex)metrópolis y que excluye a las periferias, adaptaciones, resignificaciones de los márgenes de lo que un día fueron sus confines imperiales.
La consideración del español hablado en Guinea como un «español mal hablado», tiene su origen en la lingüística colonial que, al discurrir que el español de Guinea siempre había convivido con las lenguas locales y su introducción había sido relativamente rápida, no se consideró una variedad dialectal sino simplemente una adulteración o una anomalía (ver González Echegaray 1959González Echegaray, Carlos. 1959. Estudios Guineos. Vol I. Madrid: IDEA.). Ha sido sólo en las últimas décadas cuando se han producido estudios que analizan el español hablado en Guinea como una variedad dialectal análoga a otras variedades y, precisamente, estos estudios no se han producido desde la academia española sino desde fuera del estado (Lipsky 2007; Schlumpf 2016Abaga, Fernando. 1997. La ayuda externa en el desarrollo de Guinea Ecuatorial. Madrid: La Catarata.; Castillo-Rodriguez 2024Castillo-Rodríguez, Susana. 2024. «The Origins and Development of Equatorial Guinean Spanish», en Balam, Osmer et al. (eds.), Contact Varieties of Spanish and Spanish-lexified Contact Varieties. Berlin: Mouton de Gruyter.).
El discurso del español castizo, sin embargo, parece haber calado entre intelectuales y académicos de la lengua en Guinea también. En 2013 se fundó la Academia Ecuatoguineana de la lengua Española (AEGLE), resultado de más de una década de conversaciones para conseguir que se considerara academia correspondiente a la Real Academia de la Lengua Española. Los principios fundacionales de la academia se basan en la «necesidad de despertar el interés, aprecio y gusto por la depuración, fijeza, brillo y unidad del español»28
LA HISPANIDAD IDEOLÓGICA DEL RÉGIMEN OBIANG
⌅Durante los últimos años del colonialismo (1959-1968), coincidiendo con un cambio de estatus administrativo de los territorios coloniales que pasaron a ser considerados provincias españolas, supuestamente equivalentes a las del territorio metropolitano, el régimen franquista desarrolló y matizó su teoria colonial, el hispanotropicalismo, juntamente con una nueva versión de la hispanidad por la que se abandonaban los antiguos discursos de la «pureza de raza» y se defendía el mestizaje como principio fundamental de hermanamiento de los pueblos hispánicos (Nerin 1998Solé, Queralt y SilviaMarimón. 2019. La dictadura de pedra. El Valle de los Caídos, entre un passat negre i un futur incert. Barcelona: Ara.). El nuevo concepto de raza hispana estrechamente asociado a los valores de la hispanidad fundía componentes tanto culturales como biológicos y codificaba científicamente tanto el discurso de la degeneración como el de la regeneración de la raza (Purcet 2017). La experiencia colonial fue fundamental para estas teorías racistas en las que el franquismo basaba su identidad nacional: la expansión colonial permitía y evidenciaba las posibilidades regeneración de la raza hispánica, lo que demostraba la capacidad de la «nación española» para superar los «problemas» metropolitanos como la lucha de clases, las identidades nacionales periféricas o las ideologías republicanas (Medina-Domenech 2009Medina-Domenech, Maria Rosa. 2009. «Scientific Technologies of National Identity as Colonial Legacies: Extracting the Spanish Nation from Equatorial Guinea». Social Studies of Science 39(1): 81-112.: 100). El colonialismo se naturalizaba como parte fundamental de lo que significaba «ser Español» y se construía así una «leyenda blanca» por la que España nunca habría sido racista o colonialista, sino «civilizadora y creadora pueblos» (Franco en Álvarez-Chillida 2014Álvarez- Chillida, Gonzalo. 2014. «Epígono de la Hispanidad: La españolización de la colonia de Guinea durante el primer franquismo» en: Imaginarios y representaciones de España durante el franquismo [en línea]. Madrid: Casa de Velázquez. doi: <10.4000/books.cvz.1163>).
El hispanotropicalismo justificaba la permanencia de la ocupación española de los territorios guineanos bajo el precepto que la mezcla derivada de las décadas de convivencia entre los españoles y los pueblos colonizados hacía ya imposible una separación (Nerín 2010ICOM. 2023. «El papel de los museos en la descolonización». Museums and Chills. Ep. 5. Disponible en: <https://icom.museum/es/news/museums-and-chill-el-papel-de-los-museos-en-la-descolonizacion/> Fecha de acceso: 24 ago. 2023.). Una mezcla que el mismo aparato colonial se había encargado de impedir e invisibilizar, basándose la economía y la administración de los territorios en un régimen de apartheid racial en el que personas blancas y negras tenían estatus jurídicos diferenciados y, en el que la inmensa mayoría de población autóctona no había disfrutado de derechos de ciudadanía (Muñoz 2020Muñoz Martínez, Celeste. 2020. La ley contra la costumbre. Segregación, asimilación jurídica y castigo en la Guinea española bajo el franquismo (1936-1959). Tesis de Doctorado defendida en la Universidad de Barcelona. Disponible en:<http://hdl.handle.net/2445/173815>).
El hispanotropicalismo y la hispanidad fueron adoptados por algunos sectores privilegiados contrarios a la ruptura de las relaciones con la metrópolis en el momento de la independencia. Discursos que, al mismo tiempo, podían parecer útiles para evadir tensiones étnicas y de clase que eran evidentes y que, a pesar de ello, no formaron parte fundamental de las discusiones en el momento de la independencia o, por lo menos, nunca se resolvieron (ver Campos-Serrano 2002Campos Serrano, Alicia. 2002. De colonia a Estado: Guinea Ecuatorial, 1955-1968. Madrid: CEPYC.). El discurso de la hispanidad fue rotundamente rechazado por el primer presidente electo del país Francisco Masié Nguema Biyogo (Macias Nguema 1968-1979). El presidente Macias adoptó una retórica anti-española que se radicalizó a lo largo de su mandato, tratando de eliminar cualquier traza relacionada con la presencia española en el país: desde la sustitución la lengua española por el fang como lengua vehicular, hasta la expulsión de los misioneros católicos o la prohibición del pan considerado alimento «colonialista» (Sundiata 1984; Cusack 1999Cusack, Igor. 1999. «Some contributions to a sense of National Identity in Equatorial Guinea», Nations and Nationalism 2(2): 207-236. doi: <10.1111/j.1354-5078.1999.00207.x>; Ndongo 2020Roca Barea, Elvira. 2016. Imperiofobia y leyenda negra: Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español. Madrid: Siruela.).
Un giro discursivo de ciento-ochenta grados es el que hizo Teodoro Obiang tras el golpe de estado que le proporcionó el poder. Obiang se encontró en 1979 con un país económicamente devastado y lo primero que hizo fue apelar a la hispanidad para recurrir a la ayuda oficial al desarrollo que le ofreció España (Abaga 1999). Tras el golpe de estado, Obiang afirmaba sin pudor que «el pueblo de Guinea Ecuatorial espera[ba] recibir de su Madre Patria la solución a sus problemas económicos» (Nguema 1982 en Nerín 2010ICOM. 2023. «El papel de los museos en la descolonización». Museums and Chills. Ep. 5. Disponible en: <https://icom.museum/es/news/museums-and-chill-el-papel-de-los-museos-en-la-descolonizacion/> Fecha de acceso: 24 ago. 2023.). Discurso que matizó más tarde, ante el incumplimiento de las expectativas de desarrollo que se había marcado y, sobremodo, después del hallazgo de los pozos petrolíferos que le garantizarían ingresos suficientes sin tener que recurrir a la cooperación española. Obiang hablaba, entonces, de «dualidad de sentimientos de afecto y recelo, de atracción y rechazo» con respecto a la misma «madre Patria» (Nguema 2012NguemaMabasogo y TeodoroObiang. 2012. Guinea Ecuatorial. País Joven (II). Malabo: Edición Epecial.: 25).
En una negociación llena de tensiones, la hispanidad y sus herramientas han sido y siguen siendo instrumentales para el régimen de Obiang, que muy a menudo la invoca para diferenciarse de sus países vecinos que fueron colonizados por Francia. La lengua española y el vínculo con una historia afín a una particular idea de España permite al régimen defender una singularidad que no siempre ha jugado a su favor. La reivindicación del vínculo con el estado español no ha beneficiado geoestratégicamente al estado guineano precisamente, pero sí ha permitido fomentar un cierto aislamiento de su población, controlando la posibilidad de establecer lazos y comunidades transfronterizas, a la vez que marcando una idiosincrasia cultural que fomenta la diferencia con comunidades históricas que han vivido en el país durante más de un siglo y que no se las considera «autóctonas» por no ser «hispanas»29
El estado guineano también ha incorporado de forma exitosa para la reproducción del mismo régimen, el nacionalcatolicismo, y sus ideas y practicas patriarcales. Incluso el régimen ha adoptado iconografía y folklore muy vinculado a la hispanidad. Un ejemplo gráfico y monumental de la adopción del folklore vinculado a la hispanidad es la inmensa basílica dedicada a la virgen de Guadalupe que el mismo presidente encargó construir en su ciudad natal de Mongomo y que fue inaugurada en 201130
El poder adquisitivo del régimen, sobre todo desde finales de los años 90 hasta aproximadamente el 2015, cuando se consolidó severa crisis económica del país, ha permitido al gobierno financiar copiosamente la iglesia católica, que se ha convertido en un estamento fundamental dentro del mismo estado, con el presidente Obiang capaz de ordenar, destituir y, en definitiva, controlar su jerarquía.
Los discursos de la hispanidad, como todos los discursos coloniales son discursos generizados en que al colonizador y al colonizado se le atribuyen roles de género específicos (ver MaClintock 1999MaClintock, Anne. 1999. Imperial Leather. Race, Gender and Sexuality in the Colonial Context. Nueva York y Londres: Routledge. y Stoler 2002Stoler, Anne Laura. 2002. Carnal Knowledge and Imperial Power. Race and the Intimate in Colonial Rule. Oakland: University of California Press.). Así es como «la madre patria» se apela para dar protección, nutrir y sustentar a su hija, Guinea Ecuatorial. Al mismo tiempo los valores de la hispanidad que impregnan el nacionalcatolicismo guineano reproducen roles de género que empapan la misma estructura de las instituciones estatales, dominadas por hombres cercanos presidente Obiang. Una estructura masculina que se ramifica a todas las escalas a través de los «órganos menores de base», un sistema complejo de «autoridades locales» fieles al régimen que ejercen un control prácticamente total sobre la población (Okenve 2009Okenve Martínez, Enrique. 2006. Equatorial Guinea 1927-1979: a new African tradition, Tesis de Doctorado. Londres: SOAS.).
En cada rincón del pequeño país una se encuentra con el párroco, el representante del partido, el jefe de poblado o de la comunidad de vecinos, además de la presencia de «fuerzas del orden» como militares y cuerpos policiales. La presencia de mujeres en este tipo de cargos es prácticamente inexistente31
El MINASPROM también ha generado sus propios «órganos menores de base» con el establecimiento de una red de representantes locales del ministerio. Sin embargo, las competencias de las delegadas se restringen a los considerados «asuntos concernientes a las mujeres», refiriéndose éstos a cuestiones asistenciales, asuntos relacionados con las actividades comerciales de las mujeres y con la prevención y gestión de embarazos precoces. Todas estas funciones establecen una continuidad con las (pre) ocupaciones, pero también con el discurso y el modelo de feminidad promovido por la sección Femenina de la Falange, muy activa durante el último tramo del período colonial, que tuvo continuidad durante el régimen de Macías Nguema a través de la Sección Femenina del PUNT (Partido Unificado Nacional de Trabajadores) y que actualmente encuentra su espacio en la estructura del Minasprom (ver Stheremberger 2009Aixelà Cabré, Yolanda. 2008. «Androcentrismos en África. Los casos matrilineales y el ejemplo bubi de Guinea Ecuatorial», en JosepMartí y YolandaAixelá (eds.), Estudios Africanos: Historia, Oralidad, Cultura: 155-169 Vic, Barcelona: Centros Culturales Españoles de Guinea Ecuatorial. y Allan 2020Vizcarraga, Zacarías de. 1944. «Origen del nombre, concepto y fiesta de la Hispanidad». El Español. Semanario de la política y del espíritu 3(102): 1-13.).
El uso del marco ideológico de la hispanidad, el hispanotropicalismo y el nacionalcatolicismo no es el único legado franquista que mantiene el régimen actual de Teodoro Obiang Nguema. Y específicamente en relación con el mantenimiento de la hegemonía patriarcal del régimen y a la reproducción de unos valores específicos asociados a la feminidad y a la masculinidad, colectivos pro-derechos LGTBIQ+ han denunciado la vigencia de la ley española de «Vagos y Maleantes» de 1954, y su aplicación para reprimir severamente el colectivo (Somos Parte del Mundo 2020Somos Parte del Mundo. 2020. Homofobia de Estado. Estado de los derechos humanos de las personas lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, tersexuales y demás orientaciones sexoafectivas e identidades de género en Guinea Ecuatorial. Disponible en: <https://uploads-ssl.webflow.com/5c5b3d21055de3235de4f742/5fd3f510db239117c9a1d289_Homofobia%20de%20Estado%20en%20Guinea%20Ecuatorial%20.pdf>Fecha de acceso: 31 mar. 2024.).
A pesar de todo esto, que son sólo algunos de los muchos que se podrían citar aquí, la invocación de la hispanidad y el legado franquista no es permanente o coherente y convive con momentos en los que se construye un fuerte discurso anti-colonial, la reivindicación de la Africanidad, la Bantuidad o bien con reivindicaciones de la francofonía y de la lusofonia. Guinea es parte de la CPLP y el francés y el portugués, a pesar de que se hablan poco son lenguas cooficiales que se reivindican de manera puntual cuando conviene política y estratégicamente (Cusack 1999Cusack, Igor. 1999. «Some contributions to a sense of National Identity in Equatorial Guinea», Nations and Nationalism 2(2): 207-236. doi: <10.1111/j.1354-5078.1999.00207.x>; Aranzadi 2020Faber, Sebastián. 2022. Franco desenterrado. La segunda transición. Barcelona: Ediciones de Pasado y Presente.; Martino 2023Martino, Enrique. 2023. El caso Teodorín (Parte I): Sucesión presidencial en Guinea Ecuatorial. Comillas Journal of International Relations27: 1–24. doi: <10.14422/cir.i27.y2023.001>).
LA HISPANIDAD EPISTEMOLÓGICA Y ACADÉMICA DE LOS ESTUDIOS SOBRE GUINEA ECUATORIAL
⌅Al margen del uso que hace el régimen, el marco ideológico de la hispanidad es un aspecto fundacional de la etnología de los pueblos de Guinea Ecuatorial, que se desarrolló en paralelo a la evolución del discurso colonial y la ciencia franquista de mediados del siglo veinte. La mayoría de los estudios en territorios coloniales se produjeron en el marco del Instituto de Estudios Africanos (IDEA), institución anexa al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) pero que durante el franquismo dependía fundamentalmente de la Dirección General de Marruecos y Colonias dirigida por el militar José Diaz de Villegas (Tomàs y Ferrer 2009). La ciencia colonial, por tanto, formó parte fundamental de las tecnologías de gobierno de la colonia, como han demostrado varios estudios sobre medicina colonial en las últimas décadas (Martínez 2009González Ruibal, Alfredo. 2023. «Walking through the Darkest Valley. Heritage and Hatred in the Era of Reactionary Populism», en ElisabethNiklasson (ed.), Polarized Past. Heritage and Belonging in Times of Political Polarization: 134-155. Nueva York: Berghahn.; Sampedro 2016Sampedro Vizcaya, Benita. 2016. «La economía política de la sanidad colonial en Guinea Ecuatorial». Endoxa: Series Filosóficas 37: 279-298.; Brydan 2017).
El IDEA organizó varias expediciones científicas a Guinea Ecuatorial que incluían estudios enmarcados en las disciplinas de la biología, zoología, la psicología, la antropometría y, también, la etnología y la antropología. Estas expediciones tenían una duración de unas pocas semanas, se organizaban desde la metrópolis con las preguntas y guías de observación de campo previamente establecidas y con una agenda organizada en función de estereotipos y teorías preestablecidas (López y Lérida 2023Gatti, Gabriel. 2022. «Cartografía de las nuevas formas de desaparición (o de cómo se puede contar el abandono)». Disparidades. Revista de Antropología 77(2): e021. doi: <10.3989/dra.2022.021>). Las expediciones sólo eran posibles con el conocimiento sobre el terreno de colonos que fueron realmente los mayores responsables de la producción científica colonial. La primera etnología de los pueblos de Guinea realmente la produjeron o bien misioneros como Antonio Aymemí (1942Aymemí, Antonio. 1942. Los bubis de Fernando Poo. Colección de artículos publicados en la revista colonial La Guinea Española. Madrid: IDEA.) y Amador Martin del Molino (1956), para el caso de los bubi de la isla de Bioko (antigua Fernando Poo) o colonos como Íñigo de Aranzadi (1981) o Jordi Sabater Pi (1977) en el caso de los fang de Rio Muni (actual Región Continental) (ver Eteo 2017Ferrándiz, Francisco. 2010. «De las fosas comunes a los derechos humanos: El descubrimiento de las desapariciones forzadas en la España contemporánea». Revista de Antropología Social 19: 161-189. y Mbana 2004Marcilhacy, David. 2014. «La Hispanidad bajo el franquismo. El americanismo al servicio del proyecto nacionalista», en StéphaneMicchoneau y Xosé M. Núñez-Seixas (dirs.), Imaginarios y representaciones de España durante el franquismo: 73-102. Madrid: Casa de Velázquez. doi: <10.4000/books.cvz.1161>, respectivamente).
El sesgo ideológico presente en esta producción etnológica ha dejado un legado colonial en la historiografía y la etnología de Guinea Ecuatorial, e incluso ha contribuido a procesos fundamentales de etnogénesis. Los etnólogos coloniales se centraron en caracterizar los rasgos físicos, psicológicos y las costumbres de los diferentes grupos culturales, jerarquizándolos según su grado de «civilización o primitivismo» y, por ende, su nivel de asimilación con la metrópolis (véase Sánchez-Molina 2011Riaño, Peio H. 2022. «Repatriar y remediar: la descolonización de los museos españoles que evita el Ministerio de Cultura». elDiario.es, 3 de diciembre de 2022. Disponible en: <https://www.eldiario.es/cultura/repatriar-remediar-descolonizacion-museos-espanoles-evita-ministerio-cultura_1_9766657.html> Fecha de acceso: 17 ene. 2024.). Algunos de los debates fundamentales en la etnología de los pueblos de Guinea Ecuatorial continúan siendo relevantes y se han politizado. Por ejemplo, las discusiones sobre la matrilinealidad bubi frente a la patrilinealidad fang siguen siendo temas fundamentales tanto en la producción académica guineana como en los debates político-sociales que tienen lugar en foros academicos y plataformas digitales (Aixelà 2008Uharte Pozas, Luis Miguel. 2014. «Las multinacionales españolas en América Latina: impactos múltiples». Revista Internacional de Pensamiento Político 9: 441-460.; Aranzadi 2011Zantop, Susanne. 1997. Colonial Fantasies. Conquest, Family, and Nation in Precolonial Germany, 1770-1870. Durham y Londres: Duke University Press.).
La ideología de la hispanidad también ha dejado su huella en las geografías de la etnología y la antropología, así como en la historiografía de Guinea Ecuatorial, al ignorar conexiones transfronterizas (Sampedro 2008Pérez de Barradas, José. 1947. Guía del Museo Etnológico. Madrid. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Instituto Bernardino de Sahagún.). Este sesgo hispanocéntrico ha contribuido a la omisión del estudio de comunidades extremadamente numerosas en los territorios guineanos que, al no ser consideradas ciudadanas o parte del territorio colonial, han sido excluidas de los relatos históricos y etnológicos del país. Por ejemplo, apenas se ha investigado sobre los trabajadores igbo y kru, que llegaron a ser miles, triplicando la población bubi en la isla de Bioko (Martino 2020), o la comunidad Fernandina, una clase adinerada y racializada que se había establecido en la isla de Bioko mucho antes que los colonos españoles (Aixelà 2022Aixelà Cabré, Yolanda. 2022. Africanas en África y Europa (1850-1996). Barcelona: Bellaterra.).
Todos estos sesgos persisten en la producción etnológica sobre y desde Guinea Ecuatorial, aunque es evidente que estamos avanzando hacia una perspectiva más crítica de estos legados, los cuales a menudo se presentan de manera sutil. Incluso los relatos que pretenden ser críticos con la etnología colonial, como los análisis recientes de expertos fang, terminan reproduciendo ciertos discursos que podríamos denominar «re-tradicionalistas» (Okenve 2006Okenve Martínez, Enrique. 2006. Equatorial Guinea 1927-1979: a new African tradition, Tesis de Doctorado. Londres: SOAS.) y «negacionistas del patriarcado» (véase Caballero 2022, y Obono 2023Olmeda, Fernando. 2009. El Valle de los Caídos. Una memoria de España. Barcelona: Península.).
El discurso re-tradicionalista que está cobrando fuerza entre políticos e intelectuales guineanos tiende a atribuir todos los males sociales a la colonización española, lo que a menudo obstaculiza análisis más profundos. Un ejemplo claro es la discusión sobre el parentesco fang, el papel del nsoá, la dote y las relaciones y jerarquías de género entre las personas fang. En este debate, se observa un enfrentamiento marcado entre etnólogos fang y antropólogos varones, y académicas mujeres33
DE LA HISPANIDAD QUE (DES)UBICA A DESUBICAR O DESASENTAR LA HISPANIDAD
⌅En este breve texto, he señalado algunos de los momentos cruciales en los que la hispanidad ha sido objeto de estudio y debate en Guinea Ecuatorial. Aunque existen investigaciones sobre su papel en la construcción de la identidad nacional franquista y sus manifestaciones pseudocientíficas, urge una exploración más profunda de la producción etnológica sobre Guinea Ecuatorial para comprender mejor sus legados y su influencia en los discursos político-ideológicos contemporáneos en el país.
Como he mencionado en la introducción, examinar la hispanidad desde los márgenes, específicamente desde la perspectiva guineana, revela su verdadera naturaleza como dispositivo ideológico y cuestiona su validez como concepto analítico o merecedor de promoción desde una posición académica. Ante el resurgimiento de discursos que niegan el colonialismo español y promueven la «leyenda blanca», es nuestra responsabilidad como antropólogas ofrecer una visión crítica y analítica que desestabilice estas narrativas ideológicas, las cuales se generan en el centro metropolitano pero también se despliegan y se activan en otros contextos autoritarios y de reproducción del racismo y el patriarcado.
LA HISPANIDAD DESDE EL SÁHARA OCCIDENTAL (Juan Carlos Gimeno)
⌅Como hemos visto, la categoría de hispanidad imaginaba una idea de comunidad basada en la lengua y la cultura hispana que expresaba el peculiar espíritu y entendimiento de la vida de lo español, su común tradición histórica y superior destino universal, al desplegarse por el mundo como un actor civilizatorio desde 1492. América tenía una sola lengua (el castellano), una sola religión (la católica) y, por supuesto, una sola cultura: la cultura hispánica. Las alteridades de los territorios colonizados quedaban subsumidas en la hispanidad. Mi contribución a la mesa redonda que celebramos en Santiago de Compostela giró alrededor del Sahara Occidental, colonia española desde 1884, con cuyas gentes he compartido los últimos años de investigación antropológica y de activismo.
Vivimos bajo la idea convencional de que el colonialismo propiamente dicho, el colonialismo histórico, acabó durante el siglo XX, con la excepción de algunos pocos casos. El Sáhara Occidental y Palestina, son quizás los casos más dramáticos. El Sahara Occidental está en gran parte de su territorio ocupado por Marruecos y Palestina por Israel. A las pocas semanas de nuestra mesa redonda en el Congreso de Antropología nuestro encuentro, tras la bárbara incursión de la organización Hamás en Israel el 7 de octubre de 2023, comenzó el huracán de horror que ha desencadenado la respuesta israelí sobre Gaza y los palestinos. Más cronificada, la situación de ocupación del Sahara Occidental por más de 50 años34
A pesar de las diferencias, Palestina y el Sahara Occidental comparten un sustrato común: una larga historia de decisiones que se han tomado y se toman sobre estos dos pueblos basadas en argumentos que son ajenos a su historia, provocados por el colonialismo europeo y el imperialismo americano. El proyecto sionista de ocupación de Palestina y el proyecto irredentista del reino de Marruecos ocupando parte del territorio del Sahara Occidental, tienen un origen colonial en las metrópolis europeas, que sin embargo no aceptan responsabilidad alguna sobre ello y dificultan una justa y digna resolución. Me preocupa esta actitud.
En una crónica personal reciente sobre Europa, el historiador y periodista británico Timothy Garton Ash escribe: «Los europeos tienen una marcada tendencia a la autocomplacencia, necesitan verse a través de los ojos de los no europeos, sobre todo en la enorme porción del mundo que ha experimentado el colonialismo europeo» (2023Aranzadi, Juan. 2011. «Transformaciones del matrimonio bubi», en Juan AranzadiJuan (coord.), II Jornadas de Antropología de Guinea Ecuatorial: 11-75. Madrid: UNED.: 21) La identidad europea se habría forjado a partir de la mezcla de cómo los europeos nos vemos a nosotros mismos y cómo nos ven los demás. Una parte de esta identidad se relaciona con el recuerdo del espanto de masacres, violaciones masivas y criminales, de la insoportable hegemonía de la industria de la muerte sufrida durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente el Holocausto, el exterminio sistemático de judíos y de otros grupos humanos llevado a cabo por el régimen de la Alemania nazi. La memoria es frágil pero no solo entre los jóvenes, parece más bien una constante en la construcción de la identidad europea. La conciencia sobre el sufrimiento infligido y los traumas provocados no ha conducido a un replanteamiento suficiente sobre la responsabilidad de las metrópolis europeas ante ellos.
Frantz Fanon (1961Fanon, Franz. 2004[1961]. The Wretched of the Earth. Nueva York: Grove Press.) produjo una teoría social partiendo de las luchas revolucionarias contra el colonialismo que estallaron durante la posguerra. Según él, estas luchas fueron desencadenadas por la dominación cultural, emocional, física y por los procesos de estigmatización racial. Escribiendo tras el trauma del Holocausto, Fanon declaró al colonialismo como el peor de los «crímenes de Europa», como antes lo hizo Aimé Cesaire (1950Cesaire, Aimé. 2006[1950]. Discurso sobre el colonialismo. Madrid: Akal.): aquella «escala inmensa» de la herida, creó «los odios raciales, la esclavitud, la explotación y, sobre todo, el genocidio exangüe que representa la exclusión de mil quinientos millones de hombres» (1961: 238). Con su influencia y la de otros pensadores anti-coloniales, la era post-holocausto genera entre ciertas audiencias occidentales una comprensión del imperialismo de acuerdo con la lógica del trauma del Holocausto. Al considerar a los gobiernos coloniales perpetradores de genocidio y a los colonizados como víctimas, la sociedad civil europea brindó conmiseración y apoyo material a los movimientos antiimperialistas – violentos, o no-, tratando de frenar las guerras coloniales. La movilización frente al imperialismo y la guerra de Vietnam fueron una de sus expresiones. La elaboración de la narración del trauma dio un vuelco radical al panorama mundial de la posguerra, instituyendo nuevas legalidades y soberanías. Una historia similar se dio, desde los años 1960, con las luchas de los pueblos indígenas en el hemisferio occidental, abriéndose la posibilidad de nuevas narrativas sobre la colonización de América. Lévi-Strauss (1962Levi-Strauss, Claude. 1962. El pensamiento salvaje. México: FCE.) había afirmado que el genocidio más dramático, y el más completo, se dio allí.
En el mundo post-Holocausto las poblaciones que enfrentaron la expansión europea, y más tarde, estadounidense y australiana, han sido categorizadas como víctimas, sus oponentes como perpetradores, y el crimen como genocidio. Se abrió una vía para la humanización de las víctimas de esta destrucción masiva desde una cierta identificación cultural y empatía. Las luchas de estos grupos por recibir alguna compensación tuvieron algún apoyo político y, en ocasiones, provocaron significativas transformaciones institucionales.
Sin embargo, a día de hoy, sabemos que tales trasformaciones han sido insuficientes, y que la expansión del neoliberalismo en las últimas décadas ha conllevado nuevas limitaciones y retrocesos. El final del colonialismo europeo, con la especificidad histórica en cada país, si llevó a la revisión de la relación metrópoli-colonia, aunque en general de una manera más autocomplaciente que crítica. La descolonización se presenta más como el resultado del ofrecimiento de la independencia a los países colonizados como culminación del proceso colonizador que como su negación, minusvalorando las luchas anticoloniales por la liberación de los territorios. La descolonización habría sido concedida más que conquistada. Los nuevos vínculos entre metrópolis y antiguas colonias adoptaron formas neocoloniales para dar continuidad al intercambio desigual y dependencia. El colonialismo siempre se legitimó bajo la «idea» de la misión de llevar la civilización a los salvajes. Las crueldades de la expansión colonial, que no eran desconocidas para los europeos, se presentaban como «abusos» puntuales que en nada ensombrecían la noble misión que ponía sobre los colonizadores la pesada carga de salvar de si mimos, a pueblos conquistados, mitad demonios y mitad niños. Los crímenes cometidos eran presentados como daños colaterales, responsabilidad de personas concretas, no como resultado del sistema colonial.
Un rápido repaso sobre esta situación en distintos países europeos nos confirma las ambigüedades con la que enfrentan. Francia ha sido renuente a reconocer los problemas derivados del colonialismo. En 2001, en el contexto de la celebración de la Conferencia Mundial contra el Racismo de Durban se proclamó la ley de memoria histórica Taubira que reconocía la esclavitud y el tráfico de esclavos como crimen contra la humanidad. Pero, en 2005 se aprobó otra ley de memoria que establecía que los programas escolares debían reconocer el rol positivo de la presencia francesa en Ultramar. Cuando llegó Macron al gobierno reconoció el uso de la tortura en la feroz represión en Argelia y pidió disculpas. Más tarde se comprometió a retornar obras de arte expoliadas en las colonias iniciando un proceso de retorno dentro de un procedimiento de «reconciliación de memorias». Sin embargo, Macron se ha pronunciado en contra de transferir capitales como compensaciones contra los crímenes del colonialismo. La política francesa trataría el colonialismo sin glorificación ni arrepentimiento.
El intelectual africano Mbembe sostiene que: «Francia ha mantenido casi intactos los dispositivos mentales que legitimaban esta dominación y la permitían brutalizar a los “salvajes» de forma totalmente consciente». Según él, estas racistas del pensamiento vuelven a salir a la superficie en el contexto de nuevas controversias sobre el islam, el uso del velo, la situación de la «banlieue», la inmigración o la identidad francesa, y «(p)ara autodescolonizarse, hubiera sido necesario incitar un inmenso trabajo, como lo hicieron los alemanes en el momento de la desnazificación» (ambas referencias en Mbembe 2021Mbembe, Achille. 2021. Salir de la larga noche. Barcelona: Bellaterra.: 198). Esto es un proceso de desracialización, que no ha ocurrido.
Alemania ha realizado un gran trabajo de desnazificación para dejar atrás el pasado de extrema violencia que condujo al Holocausto. Este genocidio y su reconocimiento vino a ocupar una posición central en las identidades colectivas de Alemania, pero llevó tres generaciones conseguir que el pueblo alemán se hiciera cargo de su responsabilidad. Con el paso del tiempo Alemania se ha llegado a convertir en un aliado de Israel como muestra su apoyo en la guerra en Gaza. Sin embargo, no ha hecho el mismo esfuerzo para reconocer su responsabilidad en la generación de otros traumas. Tras largas negociaciones con el gobierno namibio, en 2021, reconoció el genocidio nama y herero de 1904 y ofreció dinero en ayuda al desarrollo al país durante 30 años. También devolvió a Namibia los restos humanos depositados en sus museos. Sin embargo, ha rechazado reconocer la violencia del colonialismo como crímenes de guerra evitando las reivindicaciones de los descendientes de las víctimas.
Reino Unido pidió disculpas a los kenianos en 2013 por la represión del movimiento Mau Mau en 1950, ofreció reparación a las víctimas y financió un monumento conmemorativo dedicado a ellas en Nairobi. Sin embargo, ha sido reticente a pedir perdón por brutales actuaciones coloniales en otras partes del mundo, como la India. Desde 2015 varios países caribeños le reclaman compensaciones por el tráfico de esclavos y el colonialismo.
Bélgica ha sido renuente a reconocer las responsabilidades derivadas del colonialismo y mantiene también una actitud ambigua. En junio de 2020 el rey Felipe reconoció en una carta enviada al primer ministro de la República Democrática del Congo, Félix Tshisekedi, la «violencia y crueldad» ejercidas bajo el reinado de su antecesor Leopoldo II (1865-1909). Si bien el rey expresó su «profundo pesar», no se disculpó por estos hechos. En 2021, Burundi reclamó indemnizaciones a Bélgica por las consecuencias del colonialismo, sin encontrar respuesta.
Portugal por su parte, se disculpó por la masacre colonial en Mozambique. De este país resulta muy destacable como incluyó en su Constitución un compromiso para con la autodeterminación e independencia de Timor Oriental, conflicto con muchos paralelismos con el del Sáhara Occidental, por el que declaraba que seguía estando obligado por sus responsabilidades, de conformidad con el derecho internacional, de promover y garantizar el derecho de Timor Oriental a la libre determinación y la independencia, lo que finalmente sucedió en mayo de 2002.
Alexander (2016Allan, Joanna. 2020. Silenced Resistance. Women, Dictatorships, and Genderwashing in Western Sahara and Equatorial Guinea. Madison: University of Wisconsin Press.) sostiene que los grupos sociales a menudo se niegan a reconocer el sufrimiento de otros y, aun cuando lo hacen, frecuentemente ubican la responsabilidad de infligir ese sufrimiento en eventos y actores ajenos a ellos. Esta negación es una falta de identificación y empatía. Excluirse del proceso de creación del trauma evita la posibilidad de adquirir una postura moral, restringe la solidaridad y extiende la indiferencia. Las leyes no son modificadas ni las instituciones reparadas. Los estragos que desencadenaron traumas anteriores quedan en su sitio, situación que puede permitir que los eventos traumáticos originales se repitan. Además, amplios sectores de la población europea comparten ideas que justifican la colonización a partir de la pretendida superioridad de los colonizadores. Lejos de menguar, esta justificación ha encontrado alimento en la reacción de la extrema derecha europea que tiene una de sus bases ideológicas en el supremacismo blanco. Las disculpas sobre los efectos del colonialismo generan un amplio rechazo entre los defensores de la colonización que ven discutida no solo la expansión colonial sino las propias bases de sus identidades que ven amenazadas.
EL CASO ESPAÑOL: ALGUNAS REFLEXIONES DESDE EL SÁHARA OCCIDENTAL
⌅Las instituciones culturales, científicas y museísticas españolas relacionadas con el legado colonial están atravesadas por la reestructuración del poder y de las instituciones culturales que llevaron a cabo los militares tras la llamada Guerra Civil. Para Javier García Fernández (2024García Fernández, Javier. 2024. «La batalla cultural del colonialismo». CTX, Contexto y Acción, 23 de 02. Disponible en: <https://ctxt.es/es/20240201/Firmas/45591/Javier-Garcia-Fernandez-colonias-franquismo-cultura-memoria.htm> Fecha de Acceso: 18 jun. 2024.), en España, descolonizar las instituciones culturales y científicas y los museos implicaría revisar y poner en cuestión el legado del colonialismo español que la dictadura impuso en las instituciones del Estado. La transición democrática y los gobiernos que se ha sucedido desde entonces no han enfrentado decididamente esta tradición colonial e imperial (Abad 2022Nerin i Abad, Gustau. 2022. Colonialismo e imperialismo: La grandeza perdida y el derribo de sus monumentos. Shackleton Books). Como los demás países europeos, España asume una posición ambivalente respecto a su protagonismo colonial, en la que existe un déficit de memoria sobre su responsabilidad como metrópoli imperial, tanto en América, como en África y el resto del mundo. Sólo muy recientemente ha empezado a plantearse esta cuestión cono las leyes impulsadas por el PSOE, la Ley de Memoria Histórica (2007) bajo el gobierno del presidente Rodríguez Zapatero y la ley de la Memoria Democrática (2022) del gobierno de Pedro Sánchez35
Sin embargo, estas leyes ignoran por completo el caso de la colonización y descolonización del Sahara Occidental. Aunque la Ley de la Memoria Democrática tiene una pretensión de integralidad y de cerrar una deuda de la democracia española con su pasado y fomentar un discurso común basado en la defensa de la paz, el pluralismo y la condena de toda forma de totalitarismo político que ponga en riesgo el efectivo disfrute de los derechos y libertades inherentes a la dignidad humana, la misma no lo consigue al olvidar por completo al pueblo saharaui y el Sáhara Occidental.
En el lapso temporal al que se aplica la norma (desde el golpe de Estado de 1936, hasta la entrada en vigor de la Constitución española de 1978) el Sáhara Occidental era parte del Estado español e incluso fue calificada, en 1958, como la provincia número 53. La Ley no sólo omite al pueblo saharaui y al territorio del Sáhara Occidental, sino que lo excluye al no incluir las palabras Sáhara Occidental o saharaui. Durante la tramitación parlamentaria se plantearon iniciativas que abordaban la cuestión del Sáhara Occidental que finalmente no fueron recogidas36
Que la actual Ley de Memoria Democrática no contemple en su literalidad el caso específico saharaui no impide, sin embargo, que juristas, defensores de derechos humanos, entidades memorialistas y amigos del pueblo saharaui pueda acudir a la misma para exigir verdad, justicia y reparación. Es previsible que organizaciones de derechos humanos, tanto saharauis como españolas, asociaciones y entidades memorialistas españolas acometan iniciativas para una colaboración con la que víctimas de violaciones de derechos humanos y desapariciones en el Sahara Occidental tengan acceso a la verdad, justicia y reparación.
En todo caso, es claro que esta iniciativa ha constituido una oportunidad perdida para intentar reparar parcialmente desde la metrópoli al pueblo saharaui. Una posible explicación a esta ausencia de voluntad de los gobiernos españoles para abordar la cuestión tiene que ver las relaciones con Marruecos, algo que han esgrimido tanto los gobiernos del Partido Popular como los del PSOE. En marzo 2023 se ha producido un giro en el planteamiento por parte del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, que ha sido considerada por los saharauis como una segunda traición de España, al apoyar el plan de autonomía propuesto por Marruecos en 2007 como el más serio, creíble y realista, lo que constituye la denegación expresa del ejercicio del derecho a la libre determinación del pueblo saharaui, y, en consecuencia, una grave violación del Derecho internacional. Esta decisión, que ha sido contestada por parte del gobierno de Sánchez y de todo el arco parlamentario español, salvo el PSOE, fue precedida por la decisión del presidente de Estados Unidos, que, tras haber perdido las elecciones en su país, reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental a cambio de que Rabat estableciera relaciones diplomáticas con Israel.
Para muchas analistas y personas del común, incluido yo mismo, no hay coherencia en la activa defensa del derecho de autodeterminación de Ucrania y de Palestina que realiza el gobierno de Pedro Sánchez y la puesta en cuestión de este mismo derecho al pueblo saharaui.
EL PUEBLO SAHARAUI Y LA DISPUTA POR LA MEMORIA COLONIAL: UN DESAFÍO PARA LA COLABORACIÓN ANTROPOLÓGICA
⌅En mi condición de académico antropólogo español la crítica a la biblioteca colonial (Meneses 2012Brydan, David. 2018. «Mikomeseng: Leprosy, Legitimacy and Francoist Repression in Spanish Guinea». Social History of Medicine 31(3): 627–647. doi: <10.1093/shm/hkx094>) ha constituido un desafío. Junto a otras colegas, profesoras y estudiantes de nuestra universidad, hemos abordado investigaciones colaborativas con investigadoras de las instituciones de la República Árabe Saharaui desde un enfoque de antropología por demanda (Segato 2015Castillo-Rodríguez, Susana. 2024. «The Origins and Development of Equatorial Guinean Spanish», en Balam, Osmer et al. (eds.), Contact Varieties of Spanish and Spanish-lexified Contact Varieties. Berlin: Mouton de Gruyter.). Se trata de colocar en el centro del trabajo de investigación los intereses mismos de la sociedad saharaui, un pueblo en lucha por que se reconozca su derecho de autodeterminación, y trabajar en función de estos intereses y no de nuestras inquietudes y prioridades (académicas). Dos de estas líneas de investigación están relacionadas con la memoria. La primera, aborda el registro de la memoria mediante la contrahistoria. Foucault (1976), en su crítica de la historia como discurso del poder y la fascinación que ejerce, propone la contrahistoria como el «discurso de los que no poseen la gloria, o de los que habiéndola perdido se encuentran en la oscuridad y el silencio». Nosotros nos hemos preguntado ¿cómo contribuir a hacer salir a estos saharauis de las sombras, tomar sus palabras y comenzar a relatar su propia historia? (Gimeno y Robles 2015Gimeno Martín, Juan Carlos y Juan IgnacioRobles. 2015. «Hacia una contrahistoria del Sahara Occidental». Les Cahiers d’EMAM: 24-25. Disponible en: <http://emam.revues.org/872> Fecha de Acceso: 18 jun. 2024.). Alimentando una conversación con intelectuales e historiadores saharauis que está dando sus frutos (Omar, Emboirik Ahmed 2023Chakrabarty, Dipesh. 2008. Provincializing Europe: Postcolonial Thought and Historical Difference. Princeton, N.J.: Princeton University Press.; Mahmud Ahmed, Awah 2016Bonilla, Yarimar. 2017. «Unsettling Sovereignty». Cultural Anthropology 32(3): 330–339. doi: <10.14506/ca32.3.02>).
La segunda línea de investigación se centra en contribuir a la recuperación de la memoria histórica del pueblo saharaui. La ocupación de su territorio por Marruecos no solo ha forzado a las mujeres y hombres saharauis a exiliarse, también ha sacado el territorio de sus vidas, impidiendo la reproducción de su manera de habitar beduina. Para enfrentar este olvido, el Ministerio de Cultura saharaui ha puesto en marcha un programa de recuperación de la memoria, el proyecto Cuéntame abuel@. Nuestro trabajo consiste en acompañar este proceso desde el año 2007, proporcionando metodologías apropiadas para estos fines, participando en la formación de investigadores saharauis, y proporcionando recursos para contribuir a la realización de las investigaciones y publicar sus resultados, tanto en árabe-hasanía como en castellano.
Nuestro trabajo ha querido ser un ejercicio de responsabilidad política en el uso de una antropología consciente de su complicidad con la biblioteca colonial. Hemos concebido nuestro trabajo como un conocer con el pueblo saharaui y no un conocer sobre el pueblo saharaui. Un conocimiento solidario con la lucha política de un pueblo saharaui por su autodeterminación, por su liberación política, social y cultural.
REFLEXIÓN FINAL: DESBORDAR NUESTRA MEMORIA AUTOCOMPLACIENTE
⌅Creo que precisamos sobrepasar la memoria autocomplaciente de Europa, memoria que constituye el sistema de significados dominante en el que la violencia colonial ha sido silenciada, empujada hacia el olvido, una autorrepresentación benevolente que extirpa la inmanencia política, económica y cultural del colonialismo de la memoria de la modernidad occidental. Como consecuencia ignora el sufrimiento producido por la senda colonial a la vez que desconoce la permanencia actual de sus lógicas (Martins 2016Martins, Bruno Senna. 2016. «Antropología y poscolonialismo. La memoria postabismal». Revista Andaluza de Antropología 10(115): 102-118.: 115).
El nacionalismo español ha demostrado una escasa capacidad de autocrítica en el tema colonial. En España convive una visión negativa del colonialismo en general con una exaltación del colonialismo español, porque los mensajes del franquismo que representaban la acción colonial hispana como una labor benefactora, mantiene raíces hondas en la mentalidad popular y en la clase política. España y los españoles, nos consideramos superiores a pueblos de otros continentes, a los que decimos haber ayudado llevando nuestra cultura y forma de vida.
El pensamiento conservador, desde un criterio de moralidad superior, ha impulsado un fuerte retorno a la valoración positiva de la historia colonial española y la necesidad de luchar contra la llamada leyenda negra. Se construye ésta como derivada del relato de la inferioridad cultural y racial que la Europa de norte tiene sobre las sociedades del sur de Europa y la descalificación de aquello que estas consideran sus logros y alcances. Estas consideraciones están detrás del replanteamiento hoy de la hispanidad.
Descolonizar Europa precisa abordar la complejidad de esta posición ambivalente, saber que en España tenemos algo de colonizador y de colonizado, víctimas y victimarios. El sur de Europa ha sido estructuralmente producto y productor de colonialidad, racismo e imperialismo (García Fernández 2023Álvarez- Chillida, Gonzalo. 2014. «Epígono de la Hispanidad: La españolización de la colonia de Guinea durante el primer franquismo» en: Imaginarios y representaciones de España durante el franquismo [en línea]. Madrid: Casa de Velázquez. doi: <10.4000/books.cvz.1163>: 30-31). Según Martins, es necesario apostar por una memoria alternativa cuya mirada hacia el pasado colonial inscribiría la violencia colonial en el centro mismo de la narrativa histórica de la modernidad haciéndose responsable de sus consecuencias como una vía para restaurar las heridas de las víctimas y dar sentido a relaciones basadas en el reconocimiento, respeto y reciprocidad (2023: 116).